Enfermedades hormonales relacionadas con el tiroides
Con Mercedes Sánchez Sánchez. Veterinaria

Villena
Seguimos con las enfermedades hormonales, hace dos semanas estuvimos hablando sobre la diabetes, porque los gatos y los perros también pueden padecer diabetes, y hoy vamos a hablar sobre la glándula tiroides, porque sí, también pueden padecer trastornos en esta glándula, pero de una manera muy peculiar, ya que las personas pueden ser hipotiroideas (que no secretan la hormona tiroidea) o hipertiroideas (que excretan demasiada hormona) pero en perros y gatos no es así. A ver, por poder ser, puede ser, pero en medicina veterinaria, cuando un perro o gato se ve afectado en esta glándula, los perros son hipotiroideos y los gatos son hipertiroideos.
Primero de todo, ¿Qué es la glándula tiroides? ¿Dónde está y para qué sirve?, que digo yo que si tenemos las cosas es porque sirven para algo. Bueno, algunas cosas no, el apéndice, sólo sirve para darte disgustos.
La glándula tiroides se sitúa en el cuello, tiene dos lóbulos derecho e izquierdo, a los lados de la tráquea, unidos por un istmo central. ¿Habéis oído decir que una persona tiene bocio? Significa que esa glándula ha aumentado su tamaño, y a la persona se le nota un bulto en el cuello, es la glándula tiroides.
A los perros y a los gatos también se les puede notar ese bulto, pero hay que fijarse más.
A que se dedica esta glándula? A sintetizar hormonas tiroideas, la T3 y T4. Qué función tiene esta hormona? Es la encargada del metabolismo basal de las células, es decir, la velocidad a la que funcionan las células incluso cuando el cuerpo está en reposo. Es la que marca el ritmo, la velocidad a la que trabaja nuestro cuerpo. Las hormonas tiroideas (T3 y T4) aumentan el consumo de oxígeno de las células, incrementan la producción de energía y regulan la temperatura basal del organismo. Por lo que, si tenemos mucha hormona tiroidea nuestro cuerpo irá al 200% de su capacidad y si tenemos poca, irá al 50%.
En perros y gatos funciona igual, pero como he comentado, los gatos suelen ser hipertiroideos, aunque el mes pasado salió un estudio que hablaba de 17 casos de hipotiroidismo felino primario y en los perros lo más frecuente es que sean hipotiroideos (algún caso raro hay de hipertiroidismo pero el diagnóstico más frecuente es de hipotiroidismo).
Por lo que, en perros y gatos, vamos a ver síntomas distintos, porque a uno la tiroides le funciona en exceso y a otro directamente no le va.
Empezaremos por los perros.
El hipotiroidismo canino es una enfermedad hormonal producida por una glándula tiroides que no funciona bien y que sintetiza menos hormona tiroidea de la que necesita. Se produce en perros de mediana edad o edad avanzada y es más frecuente en razas medianas o grandes.
¿Qué vamos a notar en nuestro animal? Que está más apático, está decaído, sin ganas de hacer nada. Come, tampoco es que coma mucho, pero engorda, está cogiendo peso, porque en su cuerpo no hay nadie que esté quemando lo que ingiere. Aparecen alopecias, pérdida de pelo incluso alopecias bilaterales y simétricas, que significa que en la misma zona que le falta pelo en el lado derecho, le falta también en el lado izquierdo, la piel está engrosada y no le pica (a no ser que haya una infección secundaria). El pelo que le queda está opaco y seco. Tiene intolerancia al frío, claro, recordemos que la hormona tiroidea se encargaba del metabolismo basal, de regular la velocidad a la que va el cuerpo, de la temperatura corporal… Si no te funciona el termostato, si no puedes generar calor, huyes de las zonas donde hace frío. También son más propensos a infecciones de piel, de oídos…
Hay veces, que, como esta enfermedad se produce en animales ya mayores, no nos damos cuenta de que está pasando algo, pensamos que es que se ha hecho mayor, ya no tiene tanta energía como antes, como se mueve menos pues está engordando… pero realmente tenemos una enfermedad ahí en la sombra, escondida, silenciosa, que es la causante de lo que vemos que le está sucediendo a nuestro animal. Por eso, mucho cuidado con la frase que acabo de decir y que a todos nos ha parecido de lo más normal: es que se ha hecho mayor
Hacerse mayor no es una enfermedad, hacerse mayor no tiene que ir ligado a: ahora la calidad de vida de mi animal tiene que ser más pobre, o que se tenga que tolerar que sea así. Es que se ha hecho mayor no es sinónimo de que algo no tenga cura o que no podamos ponerle remedio o podamos tratarlo para que esté bien. Igual que para cirugías, limpiezas de boca o lo que sea.
Y luego tenemos a los gatos. Que aquí pasa al revés. Estoy haciendo el chequeo a un gato ya mayor, senior.. y me dicen “uy, pues está como cuando era joven, unos saltos, una actividad, y come un montón…” y ahí ya empiezas a sospechar.
En gatos, lo más frecuente, es que si hay una alteración a nivel de la glándula tiroides, sea por un exceso de hormona, sea por hipertiroidismo.
En este caso, al tener más hormona de lo normal, el organismo está acelerado, todo va más rápido, la tensión está más alta, la temperatura basal está más elevada, todo lo que consume lo quema, está mucho más activo… el corazón va tan rápido que hay veces que escuchamos 3 o 4 sonidos en vez de dos, el llamado ritmo de galope, en vez de el pum pum pum pum normal, escuchamos tucutun tucutun tucutun, todo va muy rápido.
¿Y qué notamos? Pues que está nervioso, irascible, maúlla mucho, está muy activo, come mucho, come mucho y pierde peso, pierde masa muscular también, porque su cuerpo lo quema. También orina mucho, en este caso porque el corazón va tan rápido que bombea más sangre, pasa más sangre por el riñón, y aumenta la tasa de filtración y esto hace que haya más cantidad de orina, y como vimos en el anterior programa, si orina más, debe beber más. Así que tenemos polifagia, poliuria y polidipsia, que en cristiano es que come mucho, orina mucho y bebe mucho.
Además, este hipertiroidismo, al estar todo acelerado, aumenta la tensión arterial, sufren hipertensión, y para ellos esto es malísimo, bueno, para nosotros también, pero es muy común ver gatos hipertiroideos con otras enfermedades ocasionadas por la hipertensión que se genera, como insuficiencia renal, enfermedad cardiaca, ceguera o problemas a nivel cerebral. Son los órganos diana de la hipertensión.
Ya sabemos cómo sufren los perros y los gatos la patología tiroidea, cada uno de una manera distinta.
Nos faltaría hablar de cómo se diagnostica, que es fácil, porque una vez que te das cuenta de que los síntomas podrían concordar con un hipo o hipertiroidismo, con una muestra de sangre y una cuantificación de esta hormona, la T4, la hormona tiroidea, y en perros también la TSH, podemos tener prácticamente el diagnóstico hecho.
El tratamiento varía entre perros y gatos, ya que a los perros tenemos que aportarle nosotros esta hormona deficitaria, la que no es capaz de producir, y en los gatos hay que evitar que produzca tanta hormona, y aquí tenemos varias posibilidades. Porque tenemos tratamientos médicos, que mientras estés dándoselo pues evitamos la síntesis de esa hormona, ya sea con medicación o con piensos bajos en yodo (porque para fabricar la hormona se necesita yodo, y si no se lo damos en a dieta, pues no la pueden fabricar) o tenemos los tratamientos definitivos, que una vez que los realizas ya no podemos volver atrás y son la cirugía, la excisión de la glándula ó el yodo radioactivo, que es someter al gato a un procedimiento radioactivo por el cual “estropeamos” la glándula, la dejamos inservible y así no puede producir mas hormona.
Esto daría para otro programa, porque el tratamiento del hipertiroidismo en gatos es complejo….




