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Elena López Benaches, subcampeona olímpica: "En gimnasia rítmica no conseguir una medalla no te hace peor"

La deportista afincada en la provincia de Alicante repasa su trayectoria y recuerda la alta exigencia de esta disciplina

Elena López, gimnasta forajida!

Alicante

A priori nadie incluiría a la gimnasia rítmica entre los deportes que se caracterizan por su mayor exigencia física. Vale, no es rugby, ni ciclismo ni es Ironman, pero debemos pensar que para estar en la élite de un país como el nuestro tienes que dejar en muchos casos a tu familia a cientos de kilómetros para entrenarte con el resto del equipo en Madrid. Y, encima, te vas de casa con tan solo 13 años, como lo hizo nuestra protagonista, Elena López Benaches.

Ytambién debemos tener presente la intensidad de los entrenamientos, con sus ejercicios extrema flexibilidad y fuerza, con las interminables repeticiones, lo que provoca lesiones que llevan a las gimnastas a pasar por el quirófano o que corren el riesgo de cronificares; o la necesidad de superar el estrés o los miedos ya que un solo falló en un competición trunca las expectativas de medalla. Y a diferencia de otros deportes, no hay segundas oportunidades. Precisamente, por ello, Elena asegura que "en gimnasia rítmica no conseguir una medalla no te hace mejor, pero tampoco peor".

A todo ello, en las disciplinas por equipos, como en las cadenas, todos los eslabones deben ser igual de fuertes; todas tienen que confiar en todas y todas tienen que tener una tremenda habilidad en el manejo de los aparatos.

Además, por si fuera poco, para estas mujeres las carreras deportivas, que también empiezan muy pronto, son muy cortas.

Dos ciclos olímpicos

Nuestra protagonista se retiró en 2017 tras participar en dos juegos olímpicos y formar parte de la irrepetible generación de gimnastas que consiguió el subcampeonato olímpico en Río de Janeiro 2016. En Londres, cuatro años antes, quedaron cuartas.

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Elena López Benaches llegó por casualidad a la gimnasia rítmica, para estar con una amiga de la infancia. Poco a poco, subió escalones hasta llegar muy joven al equipo nacional. Para ella, reconoce, nunca fue un camino de rosas; las lesiones y las posteriores cirugías hicieron que en más de una ocasión tuviera que comenzar de cero. Lo que hizo que nadie le regalara nada y tuviera que hacer esfuerzos añadidos para conservar su puesto entre la élite de la gimnasia rítmica de nuestro país.

Ahora, sigue ligada el deporte, trata con niñas que empiezan en la gimnasia y se siente orgullosa de todos los logros que consiguió (también fue doble campeona del mundo en mazas) y del apoyo que le prestaron su padre y especialmente, su madre.

Elena López y Miguel Ángel López / SER