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Arráez Verdu Hermanos, S.R.L: Desde los difíciles inicios en 1936 hasta su consolidación internacional

La saga liderada por Antonia Verdú convirtió una pequeña fábrica familiar en un referente de innovación y tradición artesanal en el sector del calzado

Historia

Elda

En el espacio “Nuestras fábricas” de Radio Elda Cadena SER, Jº María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, ha recordado la fábrica de Arráez Verdú Hermanos: “Es justo mencionar a Antonia Verdú, una mujer que no fue fabricante, pero que se convirtió en la madre de todos los fabricantes de su familia y logró unirlos en torno a la fábrica. Hermana de Eliso Verdú, profesor emblemático en Elda, Antonia tuvo varios hijos que desempeñaron un papel clave en la industria del calzado local, consolidando así un legado familiar que marcó la historia industrial de nuestra ciudad”.

Los inicios: 1936, en plena Guerra Civil

A comienzos de 1936, Antonia y su marido Francisco Arráez fundaron su primera fábrica, pese a las dificultades de la Guerra Civil. La fábrica se instaló en la calle Zorrilla en un edificio de planta baja y dos pisos. Inicialmente producían calzado infantil bajo la marca Ya, y con el tiempo se especializaron en zapatos de mujer.

Innovación en el calzado femenino

La fábrica destacó por dos tipos de fabricación únicos:

Tipo Guante: zapatos que se ajustaban perfectamente a la horma, con cosidos delicados y flexibles, similares a un guante.

Tipo California: zapatos ligeros, en los que el corte se cosía a la planta mediante una bandeleta, ofreciendo ligereza y comodidad. “Estas técnicas, muy valoradas en su época, se han perdido prácticamente en Elda hoy”, afirma Amat.

Una empresa familiar que resistió la guerra

Todos los hermanos trabajaban en la fábrica, cada uno con un rol específico, mientras una hermana se encargaba de la sección de aparado. La Guerra Civil dispersó a la familia, pero tras el conflicto se reunieron y levantaron la fábrica desde cero.

La empresa evolucionó hasta producir zapatos botier Luis XV, de alta calidad, y trabajó para marcas reconocidas en Europa en los años 50 y 60.

Matasello de una carta de la empresa, con el logo de la marca "Antílope". / Cedida

En su mejor época, la fábrica empleó alrededor de 100 operarias y llegó a fabricar hasta 500 pares de zapatos por semana, con procesos que requerían gran especialización artesanal. Una tradición destacable era el “velar” los domingos para cumplir con pedidos urgentes, mostrando la dedicación de los trabajadores.

Grupo de cortadores en la fábrica de Hermanos Arraéz. / Cedida

La fábrica cerró sus puertas en 1970, cuando los hermanos se retiraron, y en 1973 cesó definitivamente toda actividad. El edificio permaneció cerrado varios años hasta su demolición, dando paso a viviendas, como ocurrió con tantas otras fábricas históricas de Elda.