Selecciona tu emisora

Ir a la emisora
PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

La València olvidada: el día en el que pudimos perder el Micalet la capital de la Segunda República (por César Guardeño)

Vamos a cerrar los ojos y a viajar a la València de finales del año 1937 o quizás la del mes de enero de 1938

La València olvidada (08-04-2026)

La València olvidada (08-04-2026)

00:00:0008:58
Descargar

El código iframe se ha copiado en el portapapeles

València

Vamos a cerrar los ojos y a viajar a la València de finales del año 1937 o quizás la del mes de enero de 1938. Estamos en plena Guerra Civil, el hambre aprieta y el frío y la humedad del Turia se mete en los huesos. Es esa València de retaguardia, que fue la capital de la Segunda República del 6 de noviembre de 1936 al 31 de octubre de 1937.

Pero lo peor no es la dureza del invierno, lo es el silencio que precede al silbido de las bombas que caen del cielo. Y es que València fue bombardeada en numerosas ocasiones por la aviación legionaria italiana, entre los años 1937 y 1939, causando innumerables destrozos y víctimas mortales entre la población civil.

Hoy vamos a analizar algunas de las cicatrices y de las marcas de la guerra que dejaron grabada su huella en la Catedral de València y en la puerta barroca, la de los hierros, a través de una fotografía que capta justo el momento posterior a la caída una bomba, justo en el lugar en el que nos encontramos.

Esa fotografía fue realizada por el fotógrafo Joaquín Sanchis Serrano, conocido como "Finezas". Es casi una radiografía del horror: un tranvía de las líneas que pasaban por delante del Micalet totalmente calcinado, reducido a un chasis de hierro retorcido frente a la Puerta de los Hierros. La gente observa el agujero dejado por el impacto de esa bomba.

La foto es el resumen perfecto de la "guerra total". La aviación legionaria italiana, con sus Savoia-Marchetti S.M.79 y S.M.81, no buscaba sólo objetivos militares y logísticos como pueden ser el puerto, los puentes, carreteras, almacenes, vías de tren o depósitos de gas o gasolina; buscaba también romper el espíritu de la retaguardia y reducir a cenizas la moral de una población civil que veía como bombardeaban sus casas y sus barrios, mientras corrían por sus vidas hacia los refugios antiaéreos que había en nuestra ciudad. Eran ataques por saturación: si no daban al objetivo, el terror causado por el "daño colateral" ya era una victoria para ellos.

La fotografía, que pertenece a los fondos de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu, no tiene una fecha concreta. A veces aparece citada como alrededor de 1937 (o entre 1936 y 1939), pero podría ser perfectamente de los bombardeos del 26 de enero de 1938, uno de los más duros que sufrió nuestra ciudad y que afectó a la calle de la Paz, donde todavía se pueden ver las marcas de metralla en algunos edificios, y la calle Poeta Querol, afectando al Hotel Inglés y al Palacio del Marqués de Dos Aguas. Algunas fuentes hablan de 125 muertos y 226 heridos. El número exacto de víctimas varía según el parte oficial de la época o las investigaciones posteriores, pero el impacto humano fue devastador.

Y uno de los objetivos era la torre campanario del Micalet. ¿Por qué? Porque allí estaba el puesto de mando de la DECA (Defensa Especial Contra Aeronaves). Era el vigía que daba la orden de activar las sirenas cuando se detectaban a los aviones italianos o alemanes que, viniendo desde Mallorca, bombardeaban nuestra ciudad. El Micalet era el "centinela de piedra” y si lo destruían Valencia se quedaba sorda y ciega.

Pero para darle al Micalet desde 3.000 o 4.000 metros de altura hay que tener muy buena puntería para acertar y que la bomba no caiga en otro lugar. Con la tecnología de 1938, eso debía ser muy complicado, por no decir casi imposible.

Y aquí es donde os pido que, cuando paséis por la Puerta de los Hierros, os detengáis y la observéis con detalle: esta puerta es una joya del barroco, con una fachada cóncava, al estilo de Borromini (recordando a San Carlo alle Quattro Fontane, en Roma), pensada para impresionar cuando se llegaba a ella desde la desaparecida calle de Zaragoza.

Fue diseñada por el arquitecto y escultor alemán Konrad Rudolf, que empezó su construcción en 1703 y continuada, tras la Guerra de Sucesión, por maestros como Francisco Padilla, Domingo Laviesca y Francisco Vergara, que la finalizaron en 1742.

Debe el nombre de “Puerta de los Hierros” a la gran verja de hierro que delimita el atrio exterior, y que fue instalada definitivamente en 1769. Y si bajáis la vista al zócalo de piedra, y observáis también, detenidamente, algunos de los hierros de esta verja esta veréis que está "mordido".

Son esas muescas con ariscas que parecen agujeros de bala. Se nota que la piedra ha saltado con una fuerza tremenda.

Son impactos de metralla del acero de las bombas que podían ser de 50 kg. Si hubiera sido de 100 o hasta 250 kg. hablaríamos de un destrozo importante, e incluso de la destrucción del edificio. Una bomba de ese peso habría convertido la Puerta de los Hierros en un montón de escombros.

Cuando una bomba estallaba en el pavimento de la antigua plaza del Micalet, a los pies de la Catedral, en un espacio mucho más estrecho que el que tenemos ahora, ya que no existía la actual plaza de la Reina como la conocemos, la onda expansiva lanzaba miles de fragmentos de hierro incandescente a una velocidad supersónica. Esos fragmentos impactaron contra el zócalo de la puerta y contra los sillares de piedra de la Catedral que tenemos justo detrás, dejando un gran número de muescas y cráteres. Pero fijaos también en los propios "hierros" que dan nombre a la puerta, porque los impactos de metralla son importantes y faltan trozos de hierro.

Si repasáis los barrotes con la mirada, veréis dobleces extraños y marcas de impacto que no cuadran con el desgaste natural del tiempo. Algunos de esos hierros absorbieron el impacto de fragmentos de metralla que iban directos a las esculturas de Rudolf y de Vergara. Actuaron como auténticos "escudos" que salvaron parte del patrimonio, aunque quedaron marcados para siempre.

Pero no se queda solo en la puerta principal. Si rodeamos la Catedral hacia el exterior del Aula Capitular, la Capilla del Santo Cáliz, en el muro lateral, también hay marcas.

De hecho, todo el muro exterior de la Seo que da a la actual plaza de la Reina es un mapa de la guerra. Hay muescas en la sillería de piedra que la gente confunde con erosión por la humedad, pero la forma es inconfundible: son cráteres de impacto. La piedra de la Catedral es porosa y blanda, lo que hizo que la metralla se clavara con facilidad.

Y resulta estremecedor pensar que esta misma piedra sobrevivió a la Guerra de Sucesión, a la Guerra contra el francés, a las Guerras Carlistas o a la Rebelión Cantonal de 1873, pero casi sucumbió a los aviones italianos que bombardearon Valencia entre 1936 y 1939. Podríamos haber perdido el Micalet y parte de nuestra catedral.

Al final, el Micalet resistió, pero a un coste altísimo en vidas civiles, como vemos en la foto del tranvía de Finezas. Valencia fue una de las ciudades más castigadas desde el aire, y esas marcas en el zócalo de la Catedral son nuestras "líneas de la mano".

Es vital que aprendamos a leer esas piedras. No sólo para admirar el virtuosismo barroco del siglo XVIII, sino para respetar la resiliencia de una ciudad que, a pesar de las bombas, nunca dejó de mirar al cielo.

Esos cráteres en la piedra no son defectos; son testimonios de que, aunque la piedra se puede quebrar, la memoria de lo que somos y de lo que hemos superado permanece grabada para siempre en el corazón de nuestra Seo.

Ese día podríamos haber perdido el Micalet, y con él, el faro visual que ha guiado a los valencianos desde el siglo XIV y uno de los símbolos de nuestra ciudad. Afortunadamente para nosotros, sigue en pie seis siglos después y por muchos más.

Texto: César Guardeño

Sigue toda la última hora en el canal de Whatsapp de Radio Valencia: haz clic aquí y suscríbete para recibir toda la información y la actualidad del día en tu móvil.

Quique Lencina

Quique Lencina

Filólogo de formación y locutor de profesión, actualmente forma parte del equipo digital de Radio Valencia...

 

Directo

  • Cadena SER

  •  
Últimos programas

Estás escuchando

Hora 14
Crónica 24/7

1x24: Ser o no Ser

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir