El renacer del Castellón: de la remontada en el descuento ante el Málaga a luchar por el ascenso
Siete minutos y dieciséis segundos cambiaron el rumbo de la temporada albinegra: de mirar al descenso a instalarse en el playoff durante cinco meses y soñar con cotas mayores


El Castellón‑Málaga de la primera vuelta no fue un partido más. Fue el punto de inflexión de toda una temporada. Lo que parecía una tarde destinada a confirmar dudas y prolongar una crisis se transformó, en apenas siete minutos y 16 segundos, en el inicio de un renacer que hoy mantiene al Castellón peleando por el ascenso.
Aquel 2 de noviembre, los albinegros llegaron al descuento perdiendo 0‑1, tras un penalti muy protestado que encendió aún más a Castalia. Con ocho minutos añadidos, el equipo parecía condenado a acumular la cuarta derrota consecutiva y a encadenar siete horas sin marcar. Pero en el 91:35, Ousmane Camara aprovechó un balón servido con mimo por Isra Suero para devolver la fe. Y cuando el reloj ya rozaba lo imposible, en el 98:51, Marc‑Olivier Doué estiró la pierna derecha en un remate tan poco ortodoxo como decisivo. El árbitro señaló el final en el 100:35, justo tras el saque de centro del 2‑1. Castalia explotó. El Castellón había resucitado.
El contexto daba aún más valor a aquella remontada. El cambio en el banquillo ya había enderezado el rumbo bajo la dirección de Pablo Hernández, con tres victorias consecutivas (Cultural Leonesa y Leganés fuera, Sporting en casa). Sin embargo, una dura sequía goleadora llevó al equipo a empatar en Ipurua, perder en el Skyfi ante el Albacete, caer en Almería y despedirse de la Copa frente al Atlético Antoniano. Al inicio de la jornada 12, el Castellón estaba a un punto del descenso. El duelo ante el Málaga podía confirmar una lucha angustiosa por la permanencia… o abrir la puerta a algo más grande.
Aquel encuentro aclaró el horizonte. Desde esa noche, el Castellón encadenó siete jornadas sin perder, con seis victorias y un empate en Burgos, una racha que le catapultó a la zona de playoff, donde se mantiene desde hace casi cinco meses. Lo que nació como un acto de fe en el descuento se convirtió en una identidad competitiva, en una inercia ganadora y en la convicción de que este equipo podía mirar más arriba.
Hoy, aquel Castellón‑Málaga se recuerda como el origen de todo. El día en que los orelluts pasaron de sobrevivir a creer, de dudar a competir, de resistir a luchar por el ascenso. El renacer del Castellón no empezó con un gran discurso ni con una goleada, sino con dos remates en el límite del tiempo. Ahora seis meses después, el Castellón volverá a verse las caras con el Málaga, esta vez en busca de tres puntos que pueden ser decisivos en la pelea por el playoff o incluso por el ascenso directo.

Xavi Sidro
Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo). En Radio Castellón desde 2005. Presenta Ser Deportivos...




