Viernes, 02 de Diciembre de 2022

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Euskadi, un año después

Los cambios en la vida política vasca, contrastan con el inmovilismo en ETA y los tímidos pasos del Gobierno español

La ruptura del pacto PSE-PP, la legalización de SORTU o la presencia de Martín Garitano en un homenaje a una víctima del terrorismo, entre los hitos de este año transcurrido desde que ETA cesara su actividad armada

El 20 de octubre de 2011, Zapatero presidía el Gobierno Español y en Euskadi PSE y PP tenían ese pacto que Basagoiti decía era más sexo que amor. Ahora en Moncloa está el PP y el domingo elegiremos nuevo Gobierno Vasco, sin apoyos parlamentarios desde marzo.

Hace un año sonaba Otegi como candidato de la izquierda abertzale, que seguía ilegalizada. Ahora SORTU ha pasado el filtro judicial. Y la izquierda abertzale, en la coalición Amaiur, se sienta en el Congreso de los Diputados.

Son los de siempre, dicen algunos, pero han dado algún paso. Uno más que simbólico: que Martín Garitano, el Diputado General de Gipuzcoa estuviera en un homenaje a una víctima del terrorismo. Algunas víctimas también se han movido. Una veintena de víctimas de ETA, del GAL, del Batallón vasco español desvelaron que llevaban cinco años viendose en secreto en Gleencree, Irlanda. El Gobierno Vasco ha reconocido legalmente a algunas víctimas de abusos policiales. Y el central quiere dar el voto a los exiliados que tuvieron que abadonar Euskadi por la amenaza de ETA

No todo ha sido bueno. 3.000 guardaespaldas han perdido su trabajo...algunos se han reconvertido y escoltan a agredidas...pero son una minoría. Sólo conservan su escolta un puñado de políticos y jueces.

Y eso es casi todo. ETA no ha dado ni un paso más. Ni anuncio de desarme ni de disolución. Y mientras siga así, la policía les sigue deteniendo y los únicos movimientos, tímidos, que el Gobierno se ha planteado es en el ámbito de los presos. Interior dió por terminada la vía Nanclares y presentó un plan de reinserción, por el que los presos pueden cumplir su condena en Euskadi si firman una ruptura «pública» con la banda, aun sin pedir perdón a sus víctimas. Casi seis meses después, ni uno solo se ha acogido a la oferta.

Eso sí, los presos son el verdadero caballo de batalla de la izquierda abertzale. Y prueba es el caso Uribetxebarria, que sigue en el Hospital Donostia aunque con el tercer grado. Otros 13 más quieren seguir su suerte, pero el Gobierno quiere que antes ETA diga que lo deja.

La primera campaña a pie de calle

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