Segregación por sexos en una piscina de Madrid
Las piscinas de las instalaciones de la Fundación Santiago Apóstol son probablemente las únicas de Madrid que separan a los bañistas por sexos

Un bañista disfruta del baño en la piscina(GETTY)

Pueden comer juntos en la cafetería o jugar al tenis en pareja, pero los socios de las instalaciones deportivas de la Fundación Santiago Apóstol, en Madrid, deben bañarse en piscinas diferenciadas por sexos, algo "arcaico" y "anacrónico" para algunos usuarios, que aun así reconocen ciertas ventajas.
"Me parece arcaico, pero te acostumbras y al final te da igual", dice una bañista de 60 años que lleva décadas como socia de la Fundación Santiago Apóstol, donde empezó a ir tras aceptar la invitación de su marido.
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Aun así, encuentra bastantes puntos positivos en esta separación por sexos, que divide a los bañistas en tres piscinas diferenciadas: una solo para mujeres, otra para mujeres con niños de hasta 14 años de edad, y una tercera para hombres, que también pueden acudir acompañados por menores. "Estás muy a gusto, no te molesta nadie y tomas el sol como quieres", comenta.
Su marido sin embargo señala: "Es algo anacrónico, me parece ilógico y fuera de la realidad que se siga manteniendo hoy en día, cuando hay colegios mixtos". Con todo, reconoce que en su caso esta forma de proceder "nunca ha supuesto un inconveniente", ya que su mujer y él practican actividades distintas en la piscina: "Yo leo y ella toma el sol", apunta.
Las piscinas de estas instalaciones deportivas son probablemente las únicas de Madrid que separan a los bañistas por sexos, un hecho poco "común" que no ven con buenos ojos todos los usuarios, según cuenta uno de los miembros del patronato, que prefiere no desvelar su nombre.
"Para gustos los colores", dice, al tiempo que explica que si se creara una piscina mixta habría que prescindir de alguna de las que ya están en funcionamiento y, al menos este año, no han pensado hacerlo para así poder "seguir contratando personal" y evitar que las albercas estén "masificadas".
El responsable de la Fundación afirma desconocer los criterios de ingreso de nuevos socios, que algunos usuarios califican de "estrictos" y "muy elitistas", aunque, según señala, hay "bastantes" divorciados, además de padres y madres solteras.
"A mi marido le choca una barbaridad", señala una usuaria de 40 años que valora poder bañarse sin tener que escuchar el "ruido de los niños" y poder ir un día sin depilar y que te dé "lo mismo", añade entre risas.
Aun así, como muchos otros socios, echa en falta una piscina mixta complementaria en la que pueda bañarse o tomar el sol acompañada por su padre, su pareja o su hermano, algo que todavía no es posible en un recinto en el que el sexo marca la diferencia.




