ORGULLO AL 9
Los de Rubi salen reforzados a pesar del empate que les obliga a ganar o empatar a más de un gol el sábado


Valladolid
Las victorias morales valen de poco, pero pueden reforzar a un grupo que estaba bajo sospecha desde hace tiempo. El empate 1-1 da ventaja a la UD Las Palmas en la eliminatoria, es cierto, pero la manera de conseguirlo y de afrontar las circunstancias del choque deben proporcionar confianza al Real Valladolid.
Bajo la intensa lluvia, el partido empezó mal para los locales que reflejaron vicios y carencias mostradas en los 42 partidos anteriores. Mucha acumulación de hombres por el centro, Hernán Pérez cambiado de banda y sin mostrar capacidad de adaptarse a la cantidad de agua que acumulaba el césped. Un resbalón de Leao propició el primer susto, con escapada en solitario de Roque que envió su disparo fuera, prólogo del gol de Araujo en el minuto 9 que se coló entre los centrales y fusiló a Varas. El susto en el cuerpo y minutos de incertidumbre porque parecía que Las Palmas podía noquear en un sólo asalto a un Valladolid que anduvo sonado algunos minutos, justo hasta el gol de Hernán Pérez, sin duda el mejor jugador del partido. El paraguayo recibió un balón de Óscar que parecía inocuo y lo convirtió en oro con un latigazo que toco la base del poste y se coló en la portería de Raúl.
Fue la espoleta que necesitaba el equipo, que se lanzó a tumba abierta a por su rival. Todos los balones divididos eran blanquivioletas, todos los choques, todos los rechazos... y también todas las amarillas que tanta trascendencia tuvieron en el desenlace final. El descanso llegó en el peor momento para el Valladolid, ya que tenía arrinconado al rival que boqueaba buscando el oxigeno del asueto para tener soluciones a la galerna desatada por el Pucela.


La corrección de Herrera cambiando a Valerón, un lastre en el campo desde el minuto 10, por Hernán, le aportó a su equipo trabajo y equilibrio para nivelar la balanza. El empuje local no se traducía en ocasiones, pero era el conjunto que quería ganar el partido. Con esa dinámica se entró en el minuto 75; Chica (excepto ese lunar, hizo un gran partido) va al suelo, resbala con el agua y derriba aparatosamente a su par; el árbitro no duda y le muestra la segunda amarilla y dos minutos después en una jugada similar expulsa a Timor. Ambos jugadores blanquivioletas pudieron ahorrarse esas entradas porque quedaban por delante muchos minutos para quedarse con dos hombres menos.
La polémica no acabó ahí, pues Peña agarró a David Simón y este se revolvió y le propinó un descarado puñetazo que el árbitro saldó con amarilla para ambos, sin atreverse a expulsar al jugador amarillo. Con 9 tocaba sufrir y los de Rubi supieron hacerlo e incluso pudieron ganar si Mojica desde dentro del área no hubiera estrellado el balón en el cuerpo de un defensa. Fueron minutos de agonía, pero también de orgullo del equipo que logró una comunión con su público que no tenía desde hace años.


El choque acabó 1-1 e incluso Paco Herrera reconoció implícitamente en rueda de prensa que el Valladolid les había superado y había estado "fantástico".
La eliminatoria se decidirá el sábado en el estadio de Gran Canaria (20:00 horas) y el Valladolid necesita ganar el partido aunque también le vale cualquier empate con más de un gol.
El club estudia recurrir alguna de las amarillas que vieron Timor y Chica para que no sean sancionados y poder contar con ellos en el coque del sábado.

José Luis Rojí
Redactor de deportes y motor. Narrador del Carrusel Valladolid.




