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Viernes, 25 de Septiembre de 2020

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LA INVESTIDURA DE ARTUR MAS

La última oferta de Mas a la CUP: dinero para políticas sociales y parar BCN World

Los soberanistas catalanes han agotado el plazo que se habían dado para negociar un pacto de gobierno y la investidura de un nuevo presidente llamado a poner en marcha su hoja de ruta hacia la creación de una república independiente. Estos tres meses de reuniones terminan con un documento elaborado por Junts pel Sí que la CUP votará el fin de semana en asamblea

El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, y la vicepresidenta Neus Munté, durante la reunión semanal del Govern, tras conocer que el partido que lidera ha pasado a ser la cuarta fuerza en las generales en Cataluña, y a menos de una semana de saber si la CUP apoya o no su investidura al frente de la Generalitat tras una negociación que toca a su fin

El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, y la vicepresidenta Neus Munté, durante la reunión semanal del Govern, tras conocer que el partido que lidera ha pasado a ser la cuarta fuerza en las generales en Cataluña, y a menos de una semana de saber si la CUP apoya o no su investidura al frente de la Generalitat tras una negociación que toca a su fin / Toni Albir (EFE)

Punto y final a unas negociaciones maratonianas sin que haya habido avance alguno en el principal escollo ¿Quién debe ser el president? Tres meses después de las elecciones, Junts pel Sí mantiene que Artur Mas tiene que seguir con la fórmula que el propio líder convergente ya expuso en el parlament en su investidura fallida. Es decir, Mas sería el president y habría tres vicepresidencias con Oriol Junqueras, Raül Romeva y Neus Munté para intentar dar imagen de que el timón del Govern será compartido.

El principal escollo para la investidura de Artur Mas como presidente no desaparece pero Junts pel Sí trata de contrarrestarlo con un programa de gobierno. La coalición intenta convencer a la CUP, básicamente, con 270 millones destinados a políticas sociales. Algunas de estas medidas ya estaban en el programa electoral del Junts pel Sí, otras hay que entenderlas más como una cesión a la CUP, por ejemplo, una de las principales partidas, casi 100 millones para reducir las listas de espera en la Sanidad. Otro paquete importante contempla que todo el que tenga derecho pueda recibir una renta mínima de inserción o la prestación de la Dependencia.

Más allá del dinero, en este documento de poco más de 60 páginas, el Govern se compromete a dar marcha algunas privatizaciones, a no vender más edificios públicos, a frenar los desahucios o dejar en la nevera proyectos polémicos como macrocomplejo de ocio del Barcelona World.

Sobre la hoja de ruta independentista, seguramente lo más sorprendente no es lo que se detalla, que más o menos ya se conocían, si no que aseguran tajantemente que se podrá hacer con seguridad jurídica. Hay que construir las estructuras de Estado (Hacienda pública o Seguridad Social) y empezar un proceso constituyente con un plazo de año y medio para la proclamación de la independencia, celebrar nuevas elecciones, redactar la Constitución catalana y votar en referéndum su aprobación.

La CUP someterá el documento a sus bases

Los diputados de la CUP dicen que ellos solo van a ser un simple transmisor entre Junts pel Sí y la asamblea, que no se van a posicionar sobre el contenido del documento, porque no es su propuesta, según Benet Salellas. Tampoco se mojan en la posibilidad de aprobar un nuevo presupuesto que desde Junts pel Sí dicen que se necesita para tirar adelante su plan de choque.

La última oferta de Mas a la CUP: dinero para políticas sociales y parar BCN World

El siguiente paso que seguirá la CUP ahora es organizar asambleas territoriales para trasladar a las bases el contenido de la propuesta para someterla el domingo en la asamblea. Van a votar cuatro escenarios: uno que incluye acuerdo en todo -Artur Mas presidente y aceptar la propuesta de acuerdo-, un segundo que daría el ‘ok’ a Mas pero que pediría seguir negociando un acuerdo político, y en los otros dos, el candidato de Junts pel Sí se quedaría sin presidencia. En uno se apurarían los plazos para intentar conseguir un acuerdo y el último pediría a Junts pel Sí que busque abstenciones a la investidura más allá de las de la CUP.

 

 

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