Desesperante
El equipo donostiarra se adelanta en el marcador y domina al colista, pero sin crear ocasiones suficientemente claras como para merecer la victoria. Y todo pese a otro partidazo de Oyarzabal

El delantero brasileño de la Real Sociedad, Jonathas, se lamenta durante el partido contra el Levante / Gorka Estrada (EFE)

San Sebastián
Empate desesperante de la Real Sociedad contra el Levante en Anoeta. El equipo donostiarra dominó gran parte del partido, tuvo más ocasiones y mucho más tiempo el balón, pero le sirvió de muy poco porque le faltó claridad arriba, y más agresividad para doblegar al farolillo rojo. Fue realmente desesperante. Quitando Oyarzabal, que sigue creciendo a pasos agigantados y completó una actuación soberbia, todo lo demás, sin estar mal del todo, se antoja también escaso como para pensar en poder pelear en la recta final por el sueño europeo.
Como se esperaba, de inicio ambos conjuntos salieron con ganas de disputarse el balón. En los primeros minutos, tanto Real como Levante intentaron conseguir la posesión de la pelota, por lo que hubo mucha pelea en el centro campo y pocas ocasiones. Pero fue la Real la que poco a poco se fue haciendo dueña del partido hasta encerrar al Levante delante de su portero y empezar a coleccionar ocasiones. No claras, pero sí acercamientos que rondaban el gol... Hasta que llegó Yuri Berchiche para cazar un rechace que permitió a Diego Reyes adelantar con justicia a los donostiarras. La alegría le iba a durar poco, porque a los diez minutos, un mal despeja de la zaga realista era aprovechado por Deyverson para igualar la contienda. Era lo único que habían hecho los de Rubi, pero le sacaban el máximo partido. Antes del descanso, tras una buena acción de Oyarzabal (quién sino), Vela fallaba lo que no suele y después habilitó para que Aritz Elustondo, con casi todo a su favor, disparase al muñeco.
Tras el descanso, el guión del partido no cambio. La Real seguía haciéndose dueña del partido y tenía el control del partido. Eusebio acertó con la entrada al terreno de juego de Granero, que dotó de más profundidad al juego realista, aunque le faltaba llegar con claridad. Lo empezó a hacer gracias al dinamismo de Bruma, pero el portugués, acelerado como casi siempre, le volvió a faltar claridad para poner orden a lo mucho que intenta y pausa en el momento adecuado de la jugada. Suyas fueron las ocasiones más claras de la segunda parte, especialmente incomprensible el error en su segunda oportunidad.
Y en medio de todo ese quiero y no puedo, con el Levante defendiéndose como gato panza arriba, seguía destacando el chaval Oyarzabal. Parece mentira que con 18 tiernos años muestre semejante madurez sobre un terreno de juego. Pone pausa cuando lo necesita, encara cuando debe y genera fútbol a su alrededor desde su banda. Y luego, además, crea ocasiones de gol y llega con peligro a posiciones de remate. Realizó con diferencia el partido más completo desde su llegada al primer equipo, por encima del día de su doblete. Lástima que no lo redondeara con un golito, que lo mereció. Fue lo más destacado de un encuentro gris en general, una Real que lo intentó, eso no se le puede negar, pero sin la siguiente claridad y fe para doblegar al colista, y terminó desesperando a su afición.
- FICHA TÉCNICA:

Roberto Ramajo
Entro en el grupo en 2002 como redactor de prácticas. En 2005 se incorporó a la redacción en Gipuzkoa...




