Ocio y cultura
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Las trampas de Oehlen

La exposición “Detrás de la imagen” del pintor alemán, Albert Oehlen, abre sus puertas el viernes 21 con unas obras que ponen trampas al espectador

El Museo Guggenheim Bilbao muestra al público desde este viernes la búsqueda de la libertad artística en la obra del pintor alemán Albert Oehlen, uno de los artistas abstractos más destacados del periodo de postguerra en su país natal.

La exposición, titulada "Albert Oehlen: Detrás de la imagen", esta compuesta por 23 cuadros de gran tamaño pertenecientes a tres grupos de su obra pictórica, realizados entre las décadas de los años 80 y 90 del siglo XX y otros de la actualidad.

Aunque son piezas de distintas características, todas ellas tienen el nexo común de la búsqueda por parte del autor de la libertad del artista para elegir por dónde encaminar su obra sin una idea concebida con antelación.

Como ha explicado el propio artista, que tiene un estudio en la pequeña localidad costera vizcaína de Ispaster, donde pasa algunas temporadas, "el problema en la pintura abstracta es ¿por dónde va a ir el trazo?".

"Tú estás ante el cuadro con tu pincel y empiezas a trazar una línea y a pensar, ¿por dónde sigo; por arriba, por abajo, por la izquierda, por la derecha?", se ha interrogado.

Oehlen (Alemania, 1954) ha enfatizado que "esta es la libertad artística" que busca y que cree que "no se debe llamar libertad a secas porque ese un concepto más político. Habría que llamarlo contingencia porque se trata de la opción de tomar decisiones dentro de un terreno limitado, como es un cuadro".

La exposición está compuesta por dos autorretratos del autor y tres grupos de pinturas, entremezclados a lo largo de la sala del primer piso del Museo.

El primer grupo de obras está compuesto por óleos abstractos realizados a finales de los años ochenta, durante su estancia en España.

Oehlen ha explicado que estos cuadros, pintados a color, son de tipo abstracto porque hizo "un esfuerzo para salir de la simulación y de la representación", cuestiones que "realmente nunca" le han interesado.

El segundo grupo de obras que se muestran son las elaboradas por ordenador a principios de los años noventa en Los Ángeles (EE.UU), ciudad a la que se desplazó tras su estancia en España.

Estas obras están realizadas mediante un programa informático que elabora "garabatos", que luego amplió e imprimió, en blanco y negro, mediante la técnica de serigrafía.

El último grupo de obras tiene como tema a los árboles y ha sido realizado entre 2013 y la actualidad aunque aún no lo ha concluido, en los que esquematiza la figura y raíces de estas plantas leñosas hasta el punto de asimilarlos a los "garabatos" creados en su serie de obras por ordenador.

Albert Oehlen ha explicado a los medios de comunicación que cuando se enfrenta al óleo en blanco nunca tiene una idea preconcebida en la cabeza de lo que va a pintar, sino que deja que la obra fluya libremente hacia el cuadro a través de su mano.

Ha asegurado también que en sus pinturas no busca "nada, lo que se ve es lo que hay, sin buscarle más vueltas".

"A mí me da igual lo que el espectador encuentre en mis cuadros. Lo que yo hago es organizar un espacio con colores y formas y todo lo que tengo en mi cabeza", ha afirmado.

Oehlen también ha advertido de que algunas de sus obras "son una trampa" para el espectador, porque "este puede pensar que tienen algún significado cuando no lo tienen", en referencia a dos obras en las que se puede apreciar la cabeza de un toro y de una persona.

La comisaria de la muestra, Petra Joos, ha explicado, por su parte, que lo que ha hecho es escoger tres grupos de obras de su trabajo artístico y entremezclarlas en la sala para que el espectador aprecie que, aunque son parte de grupos distintos, están interrelacionadas entre sí.

 
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