Un triunfo muy 'Rico'
El Eibar se queda con los tres puntos en la visita del Celta a Ipurua gracias a un golazo de Fran Rico, que hizo justicia a los mayores méritos armeros. Los vigueses apretaron al final, y se quejaron de un posible penalti

Fran Rico celebra su gol con Sergi Enrich / Juan Herrero (EFE)

Eibar
Adrián González lo diseñó, Fran Rico lo ejecutó. Así se puede definir la importante victoria de la Sociedad Deportiva Eibar contra el Celta de Vigo en Ipurua. Porque el centrocampista madrileño ha completado una actuación sobresaliente, estando en todas las acciones de peligro del Eibar, inclída la del gol de la victoria, con un cabezazo soberbio que se estrelló en la cruceta. Su rechazo lo recogió su compañero en la medular, el gallego, y ejecutó con disparo seco y cruazo ante el que nada pudo hacer Ruben, el portero del Celta. Un triunfo muy 'rico, porque sabe muy bien y porque lleva la firma de Fran. Encima, con doble sabor especial, porque el de Porto Novo entra en la historia del Eibar al marcar el gol número 100 en la historia del Eibar en Primera división. Entre ambos se guisaron tres puntos que permiten al equipo armero seguir en una zona muy tranquila de la tabla, más cerca de Europa que del descenso.
El equipo de mendilibar mereció la victoria desde el principio. Porque salió como una locomotara, a toda máquina. Salió sin titubeos, atacó el partido, y embotelló de inicio a un Celta que salió confundido y al que le costó horrores arrancar. Y para cuando se quiso meter en el choque ya perdía 1-0, con ese golazo ya histórico de Fran Rico. Pero tranquilamente pudo ponerse con una desventaja mayor en los primeros treinta minutos, plenos de intensidad, garra, fe, ganas y buen fútbol del Eibar, seguramente los mejores de la temporada del equipo armero. Y cuando hubo que sufrir, se supo apretar los dientes y sacrificarse, y aparecer Riesgo, para salvar un mano a mano con Theo Bongonda.
El triunfo momentaneo, y las sensaciones de la primera parte, hacían presagiar que tras el descanso tenía que llegar, más pronto que tarde, la sentencia. Y lo cierto es que el Eibar la buscó. Quizá con menos brillantez que en la primera parte, pero en la segunda salió igual de intenso. Y Adrian González siguió a lo suyo. A completar un partidazo. Todo pasaba por sus botas, y dio un recital de remates, regates y pases entre lineas. El partido era suyo, y se jugaba donde y cómo él quería. Remató de cabeza, se sacó de la chistera una acción desde la frontal que fue mágica. Tiró paredes, remates llegando desde la segunda línea, manos a manos con el portero. Hizo de todo, y todo bien. Sólo le faltó poner la rúbrica a su actuación. La puso Fran Rico, y vale lo mismo.
La pena de que no pudiera llegar la sentencia fue que con el partido tan abierto, el Celta, a pesar de no estar jugando bien, vio la puerta abierta a lograr un punto. Y lo buscó al final, con un arreón más de corazón que de cabeza, y gracias a que Pione Sisto y Guidetti le pusieron una marcha más al partido vigués. Ahí tuvo alguna opción aislada, y la gran ocasión de Bongonda, que acabó derribado dentro del área del Eibar, en una acción muy discutible y protestada por los jugadores del Celta. Munuera Montero no lo vio así, y el Eibar respiró. Hubiera sido bastante injusto, porque el equipo celtiña apenas puso argumentos para llevarse nada de Ipurua, y el Eibar sí que hizo mucho bien para merecer la victoria. Un triunfo muy 'rico', que sabe mucho a tranquilidad.

Roberto Ramajo
Entro en el grupo en 2002 como redactor de prácticas. En 2005 se incorporó a la redacción en Gipuzkoa...




