La restauración de San Patricio acerca a Lorca aún más a Irlanda
Los trabajos también han dejado al descubierto la fecha en la que se acabó la construcción de la fachada, que se adelanta cuatro años sobre lo creído hasta ahora

Detalle de la fachada de San Patrio en el que se aprecia la fecha de finalización de la obra: 1.586 / Foto: Manuel Muñoz Clares

Lorca
Antes de la Semana Santa del próximo año está previsto que abra sus puertas el gran emblema de la recuperación del patrimonio histórico de Lorca tras los terremotos, la iglesia de San Patricio, cuyos trabajos de restauración están dejando al descubierto secretos y curiosidades sobre los orígenes del templo dedicado al santo patrón irlandés, en cuya onomástica, el 17 de marzo, tuvo lugar la Batalla de Los Alporchones, en 1452.
Hay mucha expectación relativa a cómo se verán las pinturas murales de los siglos XVI y XVIII que se están recuperando, pero otros trabajos han permitido encontrar en la fachada la fecha en la que finalizó su obra, en 1586, "lo que adelanta en cuatro años sobre lo que creíamos hasta ahora esa fecha", según ha explicado el historiador y archivero municipal Manuel Muñoz Clares al programa 'Hoy por hoy Lorca'.

Foto: Manuel Muñoz Clares

Foto: Manuel Muñoz Clares
El historiador también apunta la presencia de otros elementos que acercan la concepción inicial de la ex colegiata aún más a las raíces católicas de Irlanda. Así, en la fachada de mediodía, se han recuperado dos hornacinas dedicadas a San Columba y Santa Brígida, cuyos nombres serán visibles desde la Plaza de España. "No se trata de santos con mucha devoción ni presencia en Lorca", explica Muñoz Clares quien aclara, sin embargo, que ambos dos son co-patrones de Irlanda junto a San Patricio, a quien siguieron en su labor de evangelización.
Sin embargo, a día de hoy los nombres de esas hornacinas no corresponden con las figuras de los santos que albergan ya que, finalmente, "la fachada quedó mucho más al gusto español", alcara Muñoz Clares. De esa forma, fue una figura de la Inmaculada, flanqueada por San Francisco y San Antonio, los que ocuparon las tres hornacinas previstas en principio para los santos irlandeses.

Foto: Manuel Muñoz Clares

Foto: Manuel Muñoz Clares
Una curosidad que se añade a otras sopresas que está dando la restauración del templo. Según Muñoz Clares, al levantar el pavimento del suelo de la iglesia para sustituirlo y sanearlo se han puesto al descubierto unas bóvedas de enterramiento que hacía muchos años que no se abrían al tiempo que se han encontrado otras desconocidas.
También se ha recuperado el trazado original de los accesos a la iglesia y los restos de la original iglesia de San Jorge sobre la que se levantó la ex colegiata. "El estudio arqueológico y documental de los restos ha permitido conocer con bastante aproximación cómo fue esta iglesia medieval, enclavada en la parte principal de la vieja ciudad intramuros y que llegó a usar una de las torres de la muralla como campanario", apunta Muñoz Clares.




