Miércoles, 16 de Octubre de 2019

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Castelo & Piñéro: instinto creativo

Son dos animales de la creatividad y del humor. No se conocen, pero nada más encontrarse se funden en un abrazo y comienzan a conversar de lo divino y lo humano como si no hubiera un mañana. Así de difícil y así de sencillo

Video 🔴 Antonio Castelo y Antonio Piñero / Pedro Alacid (Cadena SER)

Brillante, desatado, irreverente, inteligente, sensible, irónico y empático. Antonio Castelo es nuestro Chevy Chase patrio; o si lo prefieren, el Howard Stern o el Jon Stewart de la piel de toro, aunque él todavía no lo sabe.

“Demiurgo en activo”, Antonio Piñero es un semidiós en el feroz Olimpo de la comunicación. Excéntrico, excesivo, cálido, intenso, inmenso y sabio, muy sabio... Apostado detrás de sus gafas de pasta, es capaz de obrar el milagro: dar vida a las ideas, a cualquier idea.

No se conocen, pero nada más encontrarse se funden en un abrazo y comienzan a conversar de lo divino y lo humano como si no hubiera un mañana. Así de difícil y así de sencillo.


El método... ¡El método!

Antonio Piñero, director de Imaginarte Comunicación Creativa: ¿Qué queréis tomar? Tenemos agua y Campari y para comer ensaimadas y fideuá (risas, las primeras, llegarán muchas más).

¡Definitivamente, nunca seremos ricos! Sé que suena a utopía, pero solo nos metemos en proyectos y causas que sean lo más verdad posible. Cuando pasas toda tu vida aquí currando, si no mola te conviertes en un ser gris, como esos artistas atormentados, que cuando están muy jodidos creen que es cuando mejor trabajan, que su vida es un infierno. Ese es un mito que se ha vendido muy bien y que en una época se dio porque socialmente se derivó a esto. Ahora, para hacer cosas que molen tienes que estar de puta madre, incluso te tienes que esforzar mucho por estarlo porque, al final, lo que haces es un reflejo de cómo estás en casa, de cómo estás con tus colegas, de lo bien que te sientes…

(...) para hacer cosas que molen tienes que estar de puta madre, incluso te tienes que esforzar mucho por estarlo. (Piñero)

Antonio Castelo, cómico de profesión y actitud: En humor hay una técnica que se llama ‘vivir en la zona de la comedia’: cuando estás generando comedia ¡siempre estás pensando en comedia! Como cuando tú comienzas a maquinar una campaña y piensas todo el tiempo en ella, exactamente igual. Cuando estoy viviendo en la zona de la comedia solo pienso en un cliente: la risa, en hacer reír. Pienso en cosas que transformar en comedia y que, en último lugar, se transformen en dinero. En ese momento, tienes que estar bien. Si no lo estás, es muy, muy difícil que sea uno de los mejores momentos de tu carrera. Aunque, también es cierto que hay mucha gente a la que llegar a un nivel muy alto le ha supuesto un coste personal también muy alto porque no han sabido gestionarlo; porque cuando estás brillando a tope el desgaste es máximo. En ocasiones, ves a alguien que se destruye en un par de años porque el cuerpo no aguanta más, sin embargo, su nivel de comedia y de creatividad era altísimo.

En humor hay una técnica que se llama ‘vivir en la zona de la comedia’: cuando estás generando comedia ¡siempre estás pensando en comedia! (Castelo)

P: Es un ‘pssssssshhhhhhh… ¡boom!’ y ya está. Siempre hay un método para hacer las cosas. La creatividad, que parece que es algo místico, tiene que tener un poquito de ‘chispilla’ para que los aterrizajes no sean previsibles, pero en esencia supone una planificación estratégica. Nosotros nos lo pasamos bien porque es imprescindible, pero nunca olvidamos que detrás de esos productos hay miles de personas currando. Lo que hago tiene que salir muy bien porque, al final, las marcas buscan lo mismo que busca el ser humano: la longevidad. El bien más preciado para el ser humano desde el comienzo de la historia es durar. ¡La vida eterna! Las marcas quieren lo mismo: la vida eterna. A nosotros nos contratan para generar marcas longevas; con campañas puntuales lo que hacemos es una especie de ‘viagra publicitaria’.

C: Mi trabajo puede parecerse a una presentación tuya, un momento de genialidad que va a influir en el resultado final y solo depende de ese momento. Si logras tener esos momentos con mucha asiduidad, subes de nivel. Y para tener esos momentos de genialidad, es imprescindible tener método.

P: Cuando estudias y te formas ya lo tienes, pero luego… ¿cómo gestionas ese método?, ¿cómo interactúas con el cliente que se está jugando contigo los cuartos, que viene a jugarse su dinero y a conseguir sus objetivos? Esos objetivos tienen que tener base argumental, troncal y enraizada, pero, en la mayoría de los casos, son cortoplacistas. Ahora, las cosas se miden a diario.

C: Eso es un desgaste terrible...

P: … tiranía, es una tiranía.


La radio

C: En la radio, sin embargo, las audiencias se analizan cada tres meses; eso es una bendición. Nadie te tira por palmar una vez, incluso te pueden dar el beneficio de la duda si palmas dos veces, lo que supone al menos nueve meses de tiempo para calar en los oyentes. En cambio, en la tele solo te dan dos días de cuerda, dos semanas de emisión en el caso de un programa semanal. Por eso, para la comedia la radio está siendo mucho más importante que la televisión; porque todos los cómicos necesitan un long shot, ¡desarrollarse! Para que alguien te mole necesitas conocerlo un poco, entrar en su mundo, en sus cosas… Fíjate, si David Broncano se sienta aquí y dice “hola” ¡siempre cae bien!, por su cara, por su manera de hablar, por lo que sea. Yo, en cambio, de entrada no caigo tan bien. Polarizo mucho más, así que tengo que jugar otro tipo de estrategia.

P: En la radio la imagen no sirve. Es diferente, utilizas tu voz, las tonalidades... La fuerza de la radio. Yo soy un enamorado de la radio.

C: La voz te dice un montón de cosas de la persona. Hay muchas decisiones que tomas cuando empiezas a pensar en un programa: ¿empezamos con música y entramos?; ¿empezamos con una voz en off, una música y entramos?; ¿empezamos y empezamos, sin más…? Solo eso ya te dice qué tipo de programa es, qué tipo de persona es la que está ahí… La gente que escucha la radio es más lista que nosotros, o igual de lista por lo menos. Cuando escuchas a una persona a través de la radio enseguida notas si te habla de tú a tú.

P: ¡La voz tiene un poder de seducción brutal!

C: Es lo máximo. Una vez una chica me dijo: “Tu mayor virtud es que hablas muy bien. Por lo demás, solo eres un fulano normal que habla muy bien”.

P: Cuando solo existía la radio había profesionales capaces de lograr que el oyente visualizara cosas. ¡Ver con la palabra! Que la voz logre hacerte ver es maravilloso.

¡Ver con la palabra! Que la voz logre hacerte ver es maravilloso. (Piñero)

C: Es la base del entretenimiento, de la comunicación. Yo puedo hacer que pienses cualquier cosa, incluso que vamos a morir…

P: ¡Como en ‘La guerra de los mundos’ de Orson Welles! Con la radio te ríes, lloras, te hace imaginar. Es mucho más apasionante escuchar la radio o leer una novela que ver una peli. Tú pones las imágenes; tu cerebro te lleva exactamente al lugar en el que imaginas esa batalla de Escipión el Africano; tú decides cómo es el desierto…

C: El presupuesto de Hollywood es limitado comparado con el presupuesto de tu mente.

El presupuesto de Hollywood es limitado comparado con el presupuesto de tu mente. (Castelo)


La publicidad

C: A mí la publicidad me da mogollón de respeto. Estoy intentando hacer arte y ese arte, cada vez más, lo paga una marca. ¡La publicidad se ha integrado en mi vida!

P: Al final, tiene que haber alguien que financie la historia. Es una manera de que ocurran cosas. Que haya gente con pasta, que gane pasta y que revierta una parte en que hagas un programa, que hagas cultura, que la difundas y le pongas tu sello… Al final mola, ¿no?

Que haya gente con pasta, que gane pasta y que revierta una parte en que hagas un programa, que hagas cultura, que la difundas y le pongas tu sello… Al final mola, ¿no? (Piñero)

C: Hay dos maneras de que yo haga esto: una, que lo financie un anunciante; otra, a través del pay per view, pero, para llegar a eso, antes tienes que llegar a la gente de alguna manera.

P: A nosotros nos gusta mucho el momento que está viviendo el gremio. Antes las marcas solo se dedicaban a decir en televisión, pagando mucho dinero por el espacio, lo guapos que eran. Era una historia de hedonismo, una oda al ‘yo’. Ahora se han dado cuenta de que tienen que dar algo más y no decir jamás “mira qué guapos somos”, sino demostrarlo con hechos. Te pongo un ejemplo, Coronita empezó a limpiar las playas que estaban hechas mierda…

C: La publicidad tiene que ir siempre, siempre, a algún sitio.

P: ¡Claro! Si lo que haces no es verdad verdadera y no está enfocado a los valores troncales de tu marca la gente se dará cuenta enseguida. Las marcas tienen que saber exactamente por qué existen, para qué existen y a la hora de gestionar su inversión en publicidad, conocer muy bien dónde sería sensato poner su historia. ¡Mola este nuevo renacimiento!

C: ¡Ya lo creo!, pero también es cierto que eso implica mucho más lio. Entre la marca y el lio tiene que haber una ‘grasa’ que haga que funcione. Eso es lo que más me interesa de la nueva relación entre las marcas y el arte. Por ejemplo, si limpias una playa como hace Coronita y lo que más sale son botellas de Pacífico… ¡resulta que la cerveza que más se bebe es Pacífico! Esa maravilla está pasando. Cuando te pones a hacer cosas de verdad, de repente aparecen momentos increíbles…

Entre la marca y el lio tiene que haber una ‘grasa’ que haga que funcione. Eso es lo que más me interesa de la nueva relación entre las marcas y el arte. (Castelo)

C: Por cierto, ¿quién hace las presentaciones en Imaginarte?

P: Lucía lleva la parte más racional de la gestión. Eso a mí me permite volar y meter esa parte inesperada que ni yo mismo sé por dónde va a salir porque depende de un montón de factores. Cuando veo al cliente empiezo a saber un poco de él, a adivinar qué hay detrás y a empatizar…

C: Podría parecer intuición, aunque simplemente sean mogollón de experiencias repetidas.

P: Empirismo puro y duro.

C: ¡Exacto! Cuando salgo a un escenario, en los primeros dos chistes ya sé cómo va a ir todo el show. Si algo no va bien, si el público no reacciona, comienzo a ‘remar’ y pienso: “Como no están entrando a los chistes, voy a tratar de que empaticen conmigo y con mi vida; les voy a intentar recuperar y veré si puedo llegar a ellos de verdad; si no, sacaré el banjo para hacer algo más musical…”

P: Se parece mucho a lo que hacen los micólogos. Cuando van a buscar setas saben leer el suelo. Esos que son mayores, que son sabios, saben lo que va a pasar en tres semanas porque hay una florecilla que sale en unas condiciones determinadas; saben si van a estar en la umbría, si va a haber que subir un poco más alto. ¡Y mientras tú no te enteras de nada, los tíos están haciendo lectura de todo!


El humor

P: En el humor y en la comunicación hay algo de tu capacidad de empatizar, de tu química con la gente, de cómo entras. A veces sin decir nada, como el rapport del papel pintado, el dibujo encaja y va todo de puta madre. Si los humoristas dejaran de existir el mundo se quedaría con una luz muy tenue. Un humorista te pone a tope de power. Son imprescindibles.

Si los humoristas dejaran de existir el mundo se quedaría con una luz muy tenue. (Piñero)

C: Vender a un cómico ahora te costaría mucho, ¡eh!

P: ¡Muchísimo mejor el reto! (risas)

C: Ahora en serio. Vivimos un momento en el que la gente está teorizando mucho más lo que se puede y no se puede hacer en comedia. El humor está ahora mismo acotado de una manera salvaje; es un momento muy complicado.

P: Pues yo me creo infinitamente más lo que dice un cómico que lo que dice un periodista en un telediario. Los cómicos cogen la realidad y te la cuentan de verdad, quitándole el lado dramático, pero es la verdad. La verdad verdadera dicha con gracia para que duela menos.

C: La comedia es, básicamente, la verdad y tu verdad.

Silvia: ¿Serías capaz de ‘vender’ a Castelo?

P: ¡Yo rápidamente lo pondría en demanda para que me lo compraran rapidito y empezar con otro proyecto!

C: ¿La campaña más rara que has creado es la de las Nice Balls?

P: Joer, crear las Nice Balls fue apasionante… Siempre volvemos de vacaciones con una campaña de motivación interna. Un año ideamos las Nice Balls para hacer posible lo imposible: ser productivo mientras te tocas las pelotas. ¡Un solo post en Viral Thread de un producto que no pensábamos fabricar alcanzó más de 57 millones de visualizaciones! Llegamos a encontrar un tweet escrito en mongol, ¡como Gengis Kan! Pero eso no fue todo. Dos asociaciones de Malta y Escocia dedicadas a combatir el cáncer testicular querían usar Nice Balls para difundir su mensaje preventivo. En conclusión, lo que empezó como una coña interna para motivarnos, ¡puede terminar salvándole las pelotas a un escocés!

S: (En este momento, las risas están fuera de mercado). Los dos sois muy canallas…

P: ¡Pero canallas con principios!

C: Eso es muy importante, a nadie le gusta una mala persona. Una obsesión en mi vida es ser buena persona. Ser mala persona no va a ninguna parte, pero si eres buena persona puedes ser muy gracioso, muy loco o muy canalla, estar siempre al límite…, incluso me creo sus contradicciones. Yo por ejemplo soy católico, pero soy una buena persona.

Ser mala persona no va a ninguna parte, pero si eres buena persona puedes ser muy gracioso, muy loco o muy canalla, estar siempre al límite… (Castelo)

P: Yo fui monaguillo cinco años y el sacerdote tuvo que ir a hablar con mi madre para decirle: “¡Oye, que no se va, que ha dado el estirón, ya no le vienen bien las casullas de monaguillo y se tiene que poner las mías!”. Pero es que yo me lo pasaba de puta madre, ¡hasta había una mesa de pimpón!

C: ¡Jajajajaja! Yo también fui monaguillo, pero mi hermana y a mí nos tiraron porque nos pillaron dos veces parodiando una misa.

P: Ver esos cirios, con los apóstoles pintados a mano de una cerería de Albaida, con el incienso, que además atenúa el sistema nervioso… ¡queda muy bien! La escenografía, la vestimenta, mucho espectáculo, lo que cuentan suena a hazañas de otros tiempos.

C: Es una teatralidad brutal. Todo son historias que hablan de las bases del ser humano, no hay ninguna historia casual, que no te llegue al corazón, porque es el show de stand-up más viejo de la humanidad. Fíjate, cada minuto de stand-up cuesta unas cien horas de trabajo previo. Vas a un garito, lo pruebas: no funciona; vas a otro garito, lo pruebas: tampoco. Ese show de stand-up que son el antiguo y el nuevo testamento se está probando todos los fines de semana en garitos -que se llaman iglesias- en los que el performer -que se llama cura- va viendo lo que le funciona y lo que no.

P: Al final, el nuestro, el tuyo y el mío, es un trabajo bonito. Por mucho que parezca que son tiempos complicados, que se hayan democratizado las herramientas para llegar al resto del mundo es la hostia. Si hay talento, es el mejor momento. Vivimos un nuevo renacimiento y aunque he llegado a esto con el pelo cano, habérmelo perdido hubiera sido una putada.

C: Una putada muy gorda…

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