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Viernes, 20 de Septiembre de 2019

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Cádiz encuentra el primer barco que el pirata Drake hundió

Un estudio, en el que ha participado el CAS, pone nombre al segundo pecio de la nueva terminal de contenedores

Uno de los cañones conservados y cuidados en el Centro de Arqueología Subacuática de Andalucía, con sede en el balneario de la Palma /

El 29 de abril de 1587 se produjo el ataque a Cádiz capitaneado por Francis Drake, cruel pirata para España, héroe en Inglaterra. Sus cañones hundieron aquel día una veintena de barcos, el primero de ellos un mercante genovés, fondeado en la costa gaditana, cargado de artillería y materiales valiosos. Aquel episodio, que permanecía bajo el agua en la Historia, acaba de emerger. Porque investigadores españoles e italianos han podido demostrar que ese primer barco que Drake hundió es el pecio Delta II, el segundo barco encontrado en las obras de la nueva terminal de contenedores. E, incluso, han podido ponerle nombre. Es el San Jorge y San Telmo. Todo un logro de la arqueología subacuática. No es nada corriente poder bautizar un barco más de cuatro siglos después.

Poner nombre a este mercante ha sido posible gracias a las obras de la nueva terminal de contenedores del puerto de Cádiz, que ejecuta la Autoridad Portuaria. La empresa Tanit, encargada de la investigación arqueológica inicial, con la colaboración del Centro de Arqueología Subacuática de Andalucía (CAS), dependiente del Instituto de Patrimonio Histórico, encontró y documentó la existencia de dos barcos hundidos (después apareció un tercero). Se les llamó Delta I y Delta II. El primero estaba conformado por restos de un buque militar español del siglo XVII. El segundo se identificó como un mercante de tradición mediterránea, pero poco más se sabía de él. Hasta ahora.

Los investigadores Mercedes Gallardo y José Manuel Higueras, de Tanit; y Milagros Alzaga, del CAS, junto con los italianos Renato Gianni Ridella y Genoveva Enríquez han podido demostrar que ese segundo pecio es el San Jorge y San Telmo, construido en Portofino, cerca de Génova, propiedad de la familia Vasallo, y hundido por Drake en su ataque a Cádiz el 29 de abril de 1587.

"Es un barco mercante que venía realizando una navegación de cabotaje, iba dejando carga y tomando nueva a su paso por los puertos", explica Alzaga. Eso lo demuestra el hecho de que en su interior se haya encontrado grana cochinilla, un material considerado de lujo, que se usaba como carmín para tinte. En su interior había también frutos, aceitunas en salmuera o artillería. "Esa artillería estaba cargada en Cartagena, posiblemente, para usarla en la Armada invencible", añade. Lo que se sabía es que era de las primeras que atacó a Drake y la primera nave que Drake envió al fondo en su intento de toma de Cádiz.

"El nombre del barco lo encontramos en el archivo de Simancas porque en un momento determinado se intentó recuperar la artillería hundida y Clemente Vasallo envió una carta al rey Felipe II explicando que todavía no le habían pagado esos intentos de recuperación". Ahí aparecía el nombre de San Jorge y San Telmo. "Hasta entonces", explica Alzaga", solo teníamos el apodo de Vasalla Piccola, pero no su nombre real". Esa familia tenía otro barco más grande, llamado Santa María de la Sierra.

Para confirmar la identidad del barco los expertos tuvieron en cuenta aspectos fundamentales como la construcción de tipo mediterráneo del barco; la carga que llevaba (artillería, cerámicas...) procedente de Italia, y una cronología, que reveló que el único momento crítico en estas fechas que podía explicar el hundimiento de un barco fue el ataque de Drake de 1587. Se sabía que se había hundido una nave genovesa pero no qué barco concreto era. También encontraron un croquis hecho por el segundo de Drake en el archivo histórico inglés, que permitió acercar la ubicación a la zona donde se había encontrado el pecio.

"La ha sido la artillería, cómo estaba estibada, y el uso que se le pudo dar para la Armada Invencible", explica Alzaga. "No pudieron rescatar todos los cañones. En los que encontramos había dos cañones, uno cargado y otro vacío, lo que nos hace creer que pudo ser disparado, para defenderse". Alzaga añade la hipótesis de que, aunque se usaba como mercante, también pudiera ser un barco espía al servicio del Rey.

Algunos de estos cañones están ya en el Museo de Cádiz. Otros, están a punto de terminar de restaurarse en las instalaciones del CAS, en el Balneario de La Palma. Su directora, Carmen García Rivera, destaca que este hallazgo e identificación ha sido posible gracias a las pioneras cautelas arqueológicas que impuso la entonces renovada ley de patrimonio histórico andaluz que protegía bajo el agua zonas de servidumbre arqueológica, aquellas que, aunque nunca ha aportado restos, se cree que pudiera tenerlos. Fue esta figura la que conllevó el encargo de los estudios arqueológicos que ahora han bautizado este barco hundido en aguas de Cádiz 431 años después.

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