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Domingo, 26 de Enero de 2020

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Las 'cifras de la vergüenza'

30 asesinatos machistas en dos décadas en Bizkaia. Es solo una de las cifras sonrojantes que la Diputada de Igualdad, Teresa Laespada, ha desgranado en el marco de este cuarto 'Espacio para la Reflexión' sobre la perspectiva de género en la justicia

En esta cuarta edición de los Espacios para la Reflexión donde se ha debatido sobre el estado de la identidad de género en el Derecho, la Diputada de Empleo, Inclusión Social e Igualdad de la Diputación Foral de Bizkaia, Teresa Laespada, ha querido aprovechar para hacer una fotografía sobre la afección que tiene esta lacra en Bizkaia subrayando además la repercusión en los niños y niñas víctimas también de esta violencia de género. Una fotografía realizada a través de unos datos que la Diputada ha calificado como "las cifras de la vergüenza".

30 asesinatos machistas en Bizkaia en los últimos 20 años, la última el año pasado, 2017, cuando hubo 2.768 victimizaciones en la comunidad autónoma, lo que significan 46 victimizaciones por cada 10.000 mujeres. La trayectoria es ascendente desde 2003, un aumento que se reflejó también en 2017.

El servicio de urgencias de la diputación atendió en 2017 a 90 mujeres víctimas de violencia de género acompañadas de sus 70 hijos e hijas. También el año pasado el centro foral de media y larga estancia acogió a 39 mujeres con 29 menores a su cargo, el piso de inserción socio laboral a 9 mujeres con 11 hijos y la diputación dio asesoramientro jurídico en 186 casos.

La asistencia es también psicológica para mujeres e hijos. Cada mes 49 mujeres víctimas de violencia de género inician terapia en el programa de atención psicológica de la diputación y el 81% también tienen hijos. Solo en 2016, 1.687 mujeres necesitaron esta atención pisocológica en Bizkaia. El aumento de casos también afecta a las agresiones sexuales, que han crecido un 52% en dos años.

La Diputada ha llamado la atención sobre los impedimentos y dificultades que la propia justicia supone para el tratamiento de las víctimas, especialmente de los menores, que necesitan, por ejemplo, del consentimiento paterno (el agresor en muchos casos) para poder ser tratados psicológicamente.

Además, Teresa Laespada, ha subrayado la dificultad añadida de los pequeños que no quieren contar sus problemas y ha abogado porque, de igual manera que ya se hace en el campo de la asistencia social, se cambien los protocolos de la justicia con los niños para poder utilizar otros sistemas como los dibujos o las cajas con respuestas para que no sea necesario que el niño cunete drectamente su experiencia.

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