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Lunes, 21 de Octubre de 2019

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Cuando el SIDA entró en el pop:'Streets of Philadelphia', de Bruce Springsteen

Con motivo del día mundial de la lucha contra el sida, rememoramos esta canción que fue la banda sonora de "Philadelphia" la película que rodó Jonathan Demme en 1993 con un infectado de VIH como protagonista

LA HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN CON JOSÉ IBARRA

ARTISTA: BRUCE SPRINGSTEEN

CANCIÓN: STREETS OF PHILADELPHIA

AÑO: 1993

HISTORIA: SIDA

STREETS OF PHILADELPHIA

Los primeros casos se detectaron en Estados Unidos en 1981: una extraña enfermedad contagiosa empezó a matar a una gente determinada: en los primeros tiempos, enfermaban y morían solo los gays y los yonkis. Poco después se descubrió que había prácticas sexuales de riesgo que propagaban la enfermedad también entre heterosexuales: el virus de la inmunodeficiencia humana, el VIH, podía contagiarse entre hombres y mujeres en el intercambio sexual de fluidos e igualmente al compartir jeringuillas, práctica habitual entre los heroinómanos. En los ochenta hubo una auténtica epidemia de enfermos y de muertos por el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, SIDA, y el pánico se apoderó de mucha gente. Las jeringuillas desaparecieron poco a poco y se extendió el uso del preservativo. El sida cambió la forma de relacionarse. La revolución sexual de los años sesenta se frenó con la expansión del virus. Libertad y promiscuidad dejaron paso al miedo y a la prudencia.

Fotos cortesía José Ibarra

Lo peor fue la estigmatización de las personas enfermas, que vivían avergonzadas y tratadas como apestadas. Y además, al principio, la enfermedad era mortal. Un diagnóstico de VIH era una condena segura a muerte en meses. Le pasó a Rock Hudson y a Freddie Mercury. Otros famosos anunciaban su condición de enfermos y arruinaban sus carreras y sus vidas. El sida era un infierno.

El problema médico se convirtió en problema social y luego saltó a la cultura. Una película de Hollywood de 1993 lo quiso reflejar, y para ello el director Jonathan Demme le pidió a Bruce Springsteen, el jefe, la megaestrella del rock, el puto amo, que escribiera una canción como banda sonora de aquella historia. La película, protagonizada por Tom Hanks y Antonio Banderas, se llamó “Philadelphia”, y la canción, “Streets of Philadelphia”. Springsteen se ponía en la piel de un enfermo de sida en fase casi terminal: en el video de la canción camina solo por las calles desiertas de aquella ciudad, diciendo esto: “apabullado y magullado, no podía decirle a nadie lo que tengo, estaba irreconocible para mí mismo, vi mi reflejo en la ventana, no conocía ni mi propia cara, mi ropa ya no me coge… Hermano, ¿vas a dejar que me consuma y me consuma en las calles de Philadelphia?” La canción es triste y autocompasiva, e interpela al oyente. Con sutileza y sin regodeo, sin palabras directas, con elipsis: ni se dice sida ni se dice enfermedad ni se dice gay ni se dice muerte pero se dice todo eso sin nombrarlo y al oyente se le despierta la solidaridad con el personaje. Ese es el acierto de la canción, que solo tiene voz, batería, sintetizadores y metáforas, sin más adornos.

Y aquello lo decía todo un macho alfa como Springsteen: un americano puro, blanco, limpio y hetero como él se ponía del lado de las víctimas y desde entonces se les respetó más. Tanto la película como la canción marcaron un antes y un después en el tratamiento social que en Estados Unidos se les dio a los enfermos de sida. Se pasó de condenar a los homosexuales a condenar la homofobia. Springsteen se llevó por ello el oscar a la mejor canción en 1994 entre otra multitud de premios.

El 1 de diciembre se celebra el todo el mundo el día mundial de la lucha contra el sida, una enfermedad que ha matado ya a 25 millones de personas. Y por ello hoy en la 'HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN' nos unimos a ese homenaje a las víctimas con esta del grandísimo Bruce Springsteen: “Streets of Philadelphia”.

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