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Jueves, 17 de Octubre de 2019

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El Carmen, la plazuela de las mil caras, sin la Cruz del Siglo XX

Esta semana en Páginas de mi Desván, José Vicente Ávila nos lleva a esta plaza del Casco Antiguo

Procesión por Zapaterías, que podría ser la del 31 de diciembre de 1899. La gente se cubre con mantas a la espalda. Se aprecia una vivienda donde ahora hay barandilla. /

La plazuela del Carmen, en el Casco Antiguo, donde se ubica el Colegio del mismo nombre, es uno de los rincones de Cuenca que parece tener la misma silueta de siglos, pero con diferentes caras. Este martes, en Páginas de mi Desván, y bajo el título de “El Carmen, la plazuela de las mil caras, sin la Cruz del Siglo XX”, José Vicente Ávila nos va a desvelar curiosidades del voluminoso edificio que hoy es centro escolar, pero que durante tiempos pasados fue Convento de los carmelitas descalzos, sede de la Audiencia Provincial, Cuartel de Infantería, Escuela de Arte y Oficios, centro asistencial y cárcel y Escuela-Hogar

Su plaza pública, convertida en patio de colegio, fue escenario de rodajes cinematográficos y “plató” de televisión, además de descubrirse la muralla de la Alcazaba entre las viviendas que fueron derruidas, con lo que tenemos a la vista el testigo mudo de parte de la historia de la ciudad, junto a la Torre de Mangana.

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-El edificio conocido como de El Carmen, sede del Colegio Público, es uno de los más voluminosos del Casco Antiguo, pues tiene una superficie construida en torno a los 4.300 metros cuadrados, situado entre los muros de la calle Andrés de Cabrera y la plazuela de El Carmen, donde tiene su entrada. Fue el segundo emplazamiento de los religiosos carmelitas descalzos, hasta donde se trasladaron desde el convento existente en la ribera del Júcar, el 25 de marzo de 1708. El grandioso edificio, de traza conventual y muy espacioso en su interior, pasó al Estado tras la Desamortización de Mendizábal, y fue incendiado por los carlistas en los días trágicos del 14 al 16 de julio de 1874. Una vez restaurado, en 1897 fue utilizado como Audiencia Provincial, en concreto el piso segundo, con un alquiler anual de 3.000 pesetas, que pagaban entre la Diputación Provincial, dos mil pesetas, y el Ayuntamiento, que sufragaba las mil restantes. Al efecto, representantes de ambas instituciones y de la Audiencia se encargaron de distribuir las habitaciones para las distintas oficinas de los Juzgados. La Audiencia estuvo en El Carmen hasta su traslado al edificio que en la actualidad alberga la sede de la UIMP, que anteriormente era Casino, hasta la creación del Palacio en Palafox.

-Refieres en el titular a la plazuela del Carmen sin la Cruz del Siglo XX, que por cierto hemos visto en algunas curiosas fotografías y postales. ¿Qué significaba?

-El final y comienzo de un siglo. La Cuenca de 1900 esperaba con cierto optimismo la llegada del Siglo XX, que le iba a deparar en pocos años lo que podíamos denominar “una noticia buena y otra mala”. La buena es que en 1903 se inauguraba el nuevo puente de hierro de San Pablo, tras ocho años sin que la gente pudiese cruzar la Hoz del Huécar de lado a lado, tras la voladura del puente de piedra en 1895, y la mala sería el hundimiento de la torre del Giraldo de la Catedral un año antes, en 1902. La despedida del siglo XIX y la entrada en el Siglo XX tenía un acto de especial relevancia y de recuerdo para el futuro, como lo era la colocación de una Cruz de hierro sobre un airoso pedestal de piedra en la plazuela del Carmen, y otra en el Cerro del Socorro el 1 de enero, además de otros actos programados, con música incluida.

-¿De qué manera se llevó a cabo aquella celebración teniendo en cuenta que era el día de Nochevieja?

Nueva construcción de viviendas, respetando la fachada antigua / José Vicente Ávila

-Al efecto se programaron una serie de actos, tanto para el 31 de diciembre de 1899 como para el día 1 de enero de 1900, para rememorar con ello el nuevo milenio, con un homenaje a Cristo Rey. En esa Nochevieja del final del siglo XIX, a las dos y media de la tarde hubo repique general de campanas, destacando sobremanera las de la torre del Giraldo de la Catedral, dado que desde el primer templo conquense partía una procesión de Vía-Crucis, en la que, según publicaba “El Correo Católico”, varios estandartes, cruces y cetros de Hermandades, precedían a una efigie del Crucificado, acompañado del clero, Cabildo, obispo y Ayuntamiento. El cortejo recorrió la Plaza Mayor, parte de la Correduría de Alfonso VIII y la calle de Zapaterías-Mosén Diego de Valera para llegar a la Plazuela del Carmen, donde se iba a bendecir la cruz. Las casas estaban engalanadas, entre ellas la que asomaba desde Zapaterías a la calle de Alfonso VIII.

-¿Cómo se llevó a cabo la bendición o inauguración de la Cruz que despedía al Siglo XIX y daba la bienvenida al nuevo milenio?

-Al llegar la procesión tan excepcional a la plazuela de El Carmen la comitiva se detuvo junto a la Cruz de hierro allí colocada sobre un pedestal de piedra artísticamente labrada, cubierta con un velo encarnado. El canónigo penitenciario descubrió la cruz ascendiendo a una escalera, y desde esa base, el obispo Wenceslao Sangüesa, que había entrado en Cuenca el 30 de agosto de 1900, vivamente emocionado, dirigió a los fieles unas palabras sobre la relevancia del acto que tenía lugar y el recuerdo perenne que iba a quedar con esa Cruz del cambio de siglo. El prelado la bendijo y la procesión volvió a la Catedral por las entonces apretadas callejas de Alfonso VIII, pues había viviendas, tanto en la bajada del Carmen como sobre los muros de Alfonso VIII.

Vistas de la plaza con las viviendas derribadas y con la muralla descubierta / José Vicente Ávila

-Estamos hablando de la Nochevieja del 31 de diciembre de 1899, en la que además de la referida procesión había otros actos previstos…

-Lo que conocemos como Nochevieja se denominaba entonces como Nochebuena de Año Nuevo. Aquel 31 de diciembre de 1899 era domingo, y tanto el Ayuntamiento como la junta diocesana, organizadores de los actos, habían invitado al pueblo de Cuenca a iluminar las fachadas y colocar faroles en las ventanas. A las once de la noche hubo repique general de campanas en todas las iglesias, concentradas en su mayor parte en el Casco Antiguo, con lo que el sonido se escuchaba en toda la ciudad y sus arrabales. A las once y media las Bandas de Música Municipal y Provincial realizaron pasacalles seguidas por la multitud, hasta la Plaza Mayor, donde se dispararon “caprichosos voladores” a modo de fuegos artificiales.

-Y allí en la Plaza, a tomar a las uvas para recibir al nuevo año y al nuevo siglo…

-Aún no estaba extendida la celebración de tomar las uvas, pero en este caso los asistentes pasaron a la Catedral porque a las doce de aquella Nochevieja comenzaba una misa de pontifical oficiada por el obispo, y la presencia de la Corporación Municipal, con sermón incluido del canónigo Timoteo Hernández Mulas (que fue obispo de Guadix y consagrado en la Catedral de Cuenca en 1908), concluyendo con un solemne Tedeum. Después de la misa, las dos Bandas de Música desfilaron de nuevo en la bajada, entre pasacalles, dianas y gritos de los asistentes dando vivas al año nuevo. No dio mucho tiempo para dormir porque a las seis de la mañana de ese 1 de enero hubo repique general de campanas. A las diez de la mañana el Ayuntamiento, que presidía el alcalde Santos Fontana, repartió pan a los pobres, y las rondallas y músicos que habían amenizado la Nochevieja fueron convidadas por la Corporación a pastas, licores y cigarros.

-¿Qué pasó con la cruz prevista en el Cerro del Socorro para el primer día del Año Nuevo 1900?

-El Ayuntamiento había acordado en sesión municipal para ese día 1 de enero “colocar una grandiosa cruz de piedra en la cumbre del Cerro Socorro, como memoria del Homenaje a Cristo Redentor”, sobre la ermita derruida, sin que se llegase a ello, por lo que Mariano Catalina hizo reconstruir pocos años después la ermita del Socorro, destruida treinta años después durante la guerra, hasta que en 1957 se inauguró el monumento al Corazón de Jesús, que venía a “coronar” o refrendar, más de medio siglo después, aquel acuerdo municipal del final del siglo XIX.

-Contemplando una de las fotografías de la plazoleta de El Carmen, que subiremos a la web, observamos que donde decía Audiencia Provincial con la Cruz del Siglo del nuevo siglo aparece el rótulo de Cuartel de Infantería…

- Curiosamente, en la fotografía de la Audiencia Provincial aparece también un artístico urinario con pinta de confesionario, cerca de la cruz, y aunque en la foto con el rótulo del cuartel sigue el monumento de la cruz, ya no está el urinario. Son los años veinte y durante ese tiempo los soldados cambiaron más tarde de ubicación en la zona centro y en El Carmen se ubican entonces, la redacción y oficinas del semanario del Centro, como se lee en la mancheta, y la Escuela de Artes y Oficios, como bien comentaba en una entrevista el diseñador José María Cruz Novillo, que tenía como profesor a Fausto Culebras, y entre sus compañeros estaban Óscar Pinar, Tete Manzanet y Carretero. Curiosamente la Escuela de Arte de la calle de San Pedro se llama “Cruz Novillo”.

-Con el paso del tiempo la cruz y su soporte pétreo desaparecieron de la plaza…

-No habían pasado cuatro meses de la bendición de la Cruz del cambio de Siglo en la plazuela de El Carmen cuando en su edición del 21 de abril el semanario conquense “El Conservador” informaba, en un suelto, que “la cruz que había en la Plaza del Carmen ha sido profanada en la noche última. El autor de la hazaña –se escribe con ironía— la circundó con un manojo de teas atadas con un alambre y le prendió fuego, aprovechando la ausencia del sereno de aquel sitio, que se alejó un instante para recorrer su distrito, encontrándose a su vuelta con que estaba ardiendo el sagrado símbolo”, aunque era de hierro. Termina la nota puntualizando: “Nada se sabe de la persona que tuvo tan feliz ocurrencia. Es decir, se sabe algo: que es un salvaje”. Finalmente la cruz, que aún sería objeto de alguna que otra salvajada, fue trasladada en 1925 hasta la Bajada de las Angustias, donde sigue, pero con otra efigie, pues quedó deteriorada.

-Finalmente el grandioso edificio del Carmen pasó a ser primero Escuela-Hogar y posteriormente Colegio Público…

-No podemos pasar por alto que durante la guerra fue un edificio multiusos, como centro asistencial hospitalario e incluso cárcel provisional, quedando bastante deteriorado, hasta que en los años sesenta fue rehabilitado y convertido en Escuela-Hogar “El Carmen”, a la que asistían como novedad alumnos de los pueblos o núcleos más cercanos a Cuenca como La Melgosa, Mohorte, Tondos, etc. En el Casco Antiguo existían por aquellos años 70 y 80 los colegios de Santo Domingo y Solera y las escuelas de San Pedro, hasta que el Colegio Público de El Carmen, debidamente reformado acogió a todo el alumnado de la Cuenca Alta y de esos pueblos o pedanías, además de otros barrios de la ciudad.

-Y los cambios en la plaza vecinal se fueron sucediendo…

-La plazuela volvió a cambiar de cara, pues en los años 90 se derribó el edificio de viviendas anejo al Colegio, respetando en su construcción casi idéntica fachada, pero en lugar de contar en la fachada principal con dos buardillones en el tejado, se construyeron cinco, además de un garaje tan necesario. La plaza pública de aparcamiento se convirtió en patio de colegio, con su muro y barandilla, y hasta el acceso de entrada al Centro escolar fue remodelado con tres arcos haciendo juego con el edificio y se colocaron dos columnas de obra en el balcón corrido superior. Era el enésimo cambio de cara.

También debemos destacar que el edificio de El Carmen figuraba en el amplio dossier de “Cuenca, opción de Capitalidad” de Castilla-La Mancha, elaborado en el año 1983, junto a otros notables edificios como el Convento de San Pablo, la antigua Casa de Beneficencia, la iglesia de Santa Cruz o el Asilo de Ancianos, actual Museo de las Ciencias, el Castillo o el Convento de Carmelitas, Palafox o Escuelas Aguirre.

-Los rodajes de cine y televisión también tuvieron como marco la plaza del Carmen, además de otros lugares del Casco Antiguo…

-Cómo no recordar aquella primavera de 1985 en la plaza del Carmen con los rodajes de la película “El Hermano Bastardo de Dios”, basada en la novela de José Luis Coll, y la serie de TVE “Clase media”. El Colegio de El Carmen era como el ropero de Cornejo y compañía para vestir a los actores y numerosos extras, y por allí vimos carruajes y diligencias y ropajes de principios de siglo, con niños portando jaulas de pájaros, o republicanos y falangistas, unos como voluntarios para la guerra civil y otros celebrando, con músicos de la Banda de Cuenca desfilando igualmente por la plaza del Carmen, con sus baberos, y este soniquete…

Una y mil caras de la plazuela del Carmen, con ambos rodajes, y aunque la piqueta se llevó las viviendas que dieron paso a la muralla, y que el edificio anejo fue reconstruido, en la película y en la serie han quedado para siempre esos edificios tan singulares de una plaza tan pintoresca.

-También la televisión plantó allí sus cámaras para ofrecer la Semana Santa de Cuenca, como bien recordarás, José…

-Además del cine, la plazuela fue como “plató” de Tele-Cuenca durante algunos años de retransmisión de las procesiones de Semana Santa, sobre todo en el año 2000, el del Nuevo Milenio, que se hicieron además en directo y ofrecimos todos los misereres. No se colocó una cruz con el cambio de siglo, pero desde El Carmen me tocó hacer en directo una procesión para la historia como lo fue la del Nazareno de Sisante y la Virgen de las Angustias del Santuario, con una invitada de excepción para que contase sus vivencias, como lo era la vecina señora Paca, que de niña había visto al Nazareno de Sisante en 1940, pues ya es sabido que desfila cada cien años. Algunas noches pasé al raso, bajo los arcos de la puerta del Carmen, narrando la Semana Santa, o rodeado de decenas de personas que llenaban la plaza, en el Miserere de San Felipe a Jesús de las Seis y San Juan, sin poder ver el monitor por el sol que hacía, adivinando lo que pasaba.

Arcos en la entrada del Carmen. Unidad móvil para retransmitir la Semana Santa. / José Vicente Ávila

-Y como bien has dicho, la plaza del Carmen volvió a cambiar su entorno con el descubrimiento de la muralla hace poco más de diez años…

-Efectivamente, el mayor cambio experimentado en la plazuela de El Carmen llegó con la aparición de la muralla del Alcázar, en el año 2008. En la inspección de una obra que se iba a realizar en una de las viviendas de la plaza en estado de ruina –todas eran propiedad del Ayuntamiento— los arqueólogos, entre ellos Miguel Ángel Valero, encontraron restos de la muralla y cómo es lógico se dio la voz de alarma. Se había proyectado derribar esas casas para construir nuevas viviendas para jóvenes, pero para sorpresa general y enriquecimiento de la historia urbanística de la ciudad, se produjo el hallazgo de un paño y dos torreones de la antigua muralla islámica del Alcázar de la ciudad. La aparición de la muralla fue una buena noticia para el memorándum arqueológico de la zona, y once años después seguimos esperando una actuación final y sobre todo su iluminación nocturna, que le daría otra “cara” a la plazuela. Quienes por allí transitamos notamos el silencio nocturno de la plaza, (¡ay si las piedras hablaran!), pues apenas quedaban ya voces, palabras, ladridos… Falta para poner el broche la nueva imagen que se haga del entorno con los miradores que sobre la muralla tendremos desde Mangana. El Carmen, siempre ahí con sus diferentes caras y los escolares dando vida en el patio del recreo bajo los veladores de madera que le dan sombra.

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