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La historia de la Casa Blanca vitoriana y su sucesora Casa Quico (y los copos de nieve para hacer helados)

La Casa Blanca y su sucesora Casa de Quico fueron unos locales especializados en leche fría y helados, que durante años utilizaron la nieve para sus elaboraciones

A la derecha, la entrada a Casa de Quico en 1914 /

A finales del siglo XVIII el casco urbano de Vitoria-Gasteiz terminaba por el suroeste, en la actual calle Diputación, entonces denominada Cercas Altas o Santa Clara. La actual calle Prado era el Camino de Postas hacia Castilla, donde se ubicaban- según salías de la ciudad a la derecha- tres casitas; el resto de los terrenos eran huertas. Dos de esas casas pertenecían a los Sres. Urra y Álava. La otra, conocida popularmente como “Casa Blanca”, era ocupada por los esposos Francisco Andrés Puente Puente, “Quico”, y Cathalina Lecea Villodas, que habían contraído matrimonio el 7 de julio de 1794 en la Catedral de Santa María de Vitoria. Francisco y sus padres, Andrés y Manuela, eran originarios de la aldea cántabra de Viaño.

En 1799, en la Casa Blanca, la pareja estableció un negocio entre café y casino. El sitio era el idóneo para que prospera, como así fue, porque tenía cerca dos espacios públicos muy concurridos. Por una parte, acudía al café numerosa clientela desde el cercano Juego de Pelota. Esa cancha contaba con una gran animación de aficionados que acudían a presenciar los partidos de pelota que se celebraban casi todas las tardes con buen tiempo. Por otra parte, a continuación de la cancha, estaba el parque de “El Espolón”, que disponía de asientos y hermosos olmos y al que iban muchos vitorianos a pasar el rato y, de paso, a tomar algo en el café.

Emplazamiento de la Casa Blanca en 1818 / Iñaki Armentia

Ladislado Velasco (1817-1881) señala en sus “Memorias de Vitoria de Antaño” que la Casa Blanca era punto de reunión de la high life (la clase elegante) vitoriana, y en ella se servía café, leche y limón helados, huevos fritos y chapurrado.” También era costumbre entonces acudir el día de Santiago por la tarde a este típico local a tomar leche helada y de paso comentar los avatares del día de feria.

Es posible que también visitaran esa taberna las tropas napoleónicas durante la ocupación francesa.

En 1820 el parque de El Espolón desapareció. Sobre él se construyó el edifico de viviendas Manuel Etxebarria. Pocos años después se construiría a continuación, donde se ubicaba el Juego de Pelota, un nuevo bloque de viviendas. El Juego de Pelota se sustituyó por otro en la calle del mismo nombre, hoy Vicente Goikoetxea. La celebre Casa Blanca también fue derribada, y sus titulares trasladaron el establecimiento a la actual Plaza General Loma número 1, entonces llamada “La Unión”.

CASA DE QUICO

Al nuevo local se le denominó “Casa de Quico”, como recuerdo al fundador del negocio.

La segunda vecindad de la calle Correría celebraba en aquella época sus fiestas de la Natividad de Ntra. Sra. el día 8 de septiembre. Al parecer, en las fiestas de 1830, en las casas distinguidas, se obsequió a los invitados con especialidades de Casa de Quico: “A las cinco de la tarde concluyen los novillos y en las casas todas se advierte animación y concurrencia. Los vecinos han convidado a sus parientes y amigos que habitan en otras calles, y, según su posición social, les ofrecen un refresco o una merienda, y leche helada o limón de Casa de Quico.”

 Pasados unos años, tras establecerse los Puente en el nuevo emplazamiento, tomó las riendas del establecimiento el hijo de Quique, Santiago Antonio Puente Lecea, del que encontramos una referencia en el “Anunciador Vitoriano”, al fallecer el 8 de marzo de 1888: “Ayer fue conducido al Cementerio el cadáver de D. Santiago Puente, jefe de la casa antiquísima de Quico, y cuyos helados eran considerados como excepcionales, habiendo adquirido celebridad. Numeroso acompañamiento de parientes y amigos tributaron el último homenaje a tan honrado vitoriano.”

A la derecha de la foto Casa de Quico en 1914 / / Archivo Municipal

LA NIEVE

Puesto que la nieve era utilizada para hacer helados y otras especialidades, y dado que había tres locales hosteleros de la ciudad interesados en su recogida en las vías urbanas cuando se producían nevadas, el Ayuntamiento de Vitoria, en diciembre de 1872, hizo una distribución de las calles y plazas en tres distritos para repartir la nieve entre los interesados: los cafés de La Paz, El Universal y Casa de Quico.

En 1874, Santiago Antonio Puente se dirigió al consistorio solicitando permiso para recoger la nieve como en años anteriores y se le comunicó que continuaba en vigor la adjudicación realizada en 1872, precisando que debía recogerla en el distrito que le correspondió por sorteo en aquel año. Se le indicó, además, que la licencia vencería el 31 de diciembre de 1875.

La nieve era recogida en invierno y se guardada aislada en enormes neveras artificiales excavadas en la tierra. Allí se almacenaba apisonándola, hasta quedar semejante a bloques de hielo. Encima se colocaba una espesa capa de ramas y paja que actuaba como aislante de la temperatura ambiente exterior. En el caso urbano de Vitoria-Gasteiz tenemos una de estas neveras. Está ubicaba en “El Campillo” -calle Fray Zacarías Martínez- y fue construida en el siglo XIX y ha sido rehabilitada, pudiendo visitarse.

Nevera de la calle Fray Zacarías / Iñaki Armentia

Esta nevera era utilizada por los tres cafés señalados anteriormente. Cuando estos necesitaban proveerse de nieve para sus elaboraciones, transportaban la cantidad necesaria desde esa nevera a su establecimiento. Hemos encontrado dos noticias relativas a ese uso de la nieve.

El 20 de abril de 1911 una sirvienta acudió al café Universal y solicitó un vaso de leche helada para su señora que se encontraba enferma. Dado que en aquel momento no se disponía de nieve para atender la petición, el “botones” José Ocio Ríos, de 17 años, se trasladó a la nevera de El Campillo para traerla. Al parecer, estaba jugueteando con la cadena de la grúa, cuando ésta se le enrosco en el cuerpo, y murió por asfixia.

El 20 de julio de 1918 un operario sufrió otro accidente: Fue llevado al Hospital Civil Manuel Basterra de 48 años, habitante de la calle Chiquita 18 bajo, que estaba cargando nieve en la nevera de la famosa Casa Quico. Tuvo la desgracia de caerse y se produjo la luxación de la mano izquierda. Fue atendido por el practicante Félix Calle.”

EXTENDER EL NEGOCIO

Pero volvamos con la historia de los Puente. En febrero de 1882 falleció Pedro Puente Etxebarria, nieto del fundador de la casa, que había tomado el relevo en la gestión de Casa de Quico a su padre Santiago. Se hicieron cargo del negocio su viuda, Hilaría Beiztegui Barrutia, y su hijo, Pedro Puente Beiztegui, quienes extendieron los puntos de venta.

En 1896, el Anunciador Vitoriano hace alusión a la instalación de ambigú que ha va realizar Pedro: “Del servicio de refrescos, cervezas, etc. para los días de partidos, en el Juego de Pelota, se ha encargado D. Pedro Puente, lo que es una garantía de que se hará bien, y a los precios corrientes según noticias.”

 En julio de 1890 Hilaría se dirigió al Ayuntamiento para solicitar la construcción de dos quioscos en el parque de La Florida destinados a la venta de helados y refrescos, “del mismo modo que en las poblaciones más adelantadas.”

El consistorio, tras estudiar la petición, consideró apropiado no hacer una adjudicación “a dedo”, y optó por convocar un concurso público para la adjudicación de cuatro quioscos, ubicados en las cuatro esquinas del parque, para que pudieran concurrir otros posibles interesados.

Hilaría, finalmente, presentó su propuesta para la construcción solamente de uno de ellos. No hubo más licitadores, así que se le adjudicó a ella. De acuerdo con las condiciones de la subasta, corrió a su cargo el coste de la construcción de la caseta.

El 12 de junio de 1892, a consecuencia de una tormenta, se vino abajo un chopo del parque y destrozó tres de las mesas de pizarra, de las que disponía el quiosco. El ayuntamiento indemnizó a Hilaría con 30 pesetas.

CONFECCIONES BEIZTEGUI

En mayo de 1903, la emprendedora Hilaría, decidió abrir una tienda de tejidos y confecciones aneja al café-heladería. Con el fin de poder colocar un escaparate vistoso a ambos lados de la puerta de acceso al local solicitó al Ayuntamiento que se le permitiera rasgar la fachada de piedra y colocar unos pilares cilíndricos, apoyando sobre ellos una viga metálica para sostener el paño de la fachada del edificio en sustitución de la pared de piedra. Presentó un plano realizado por el arquitecto Justo Iñiguez de Betolaza, donde se especificaba el diseño que se pretendía. El 9 de mayo se aprobó por la comisión correspondiente la autorización de la obra.

Hoy día se mantiene aquella estructura tal y como se construyó y diseñó. A continuación puede verse, el diseño del arquitecto y el estado actual de la fachada.

Plano y foto de la ubicación de la tienda de confecciones / Archivo Municipal/I.A

ANUNCIOS

Casa de Quico anunciaba sus productos en los diarios locales. En 1897 ofrecía una partida de vino de Rioja de "esmerada elaboración" a precios módicos, que se servía a domicilio. En 1904 vendía hielo en barras, indicando que era fabricado con “agua pura del Gorbea.” En mayo de 1905 se incluía la nieve como artículo a la venta: “HELADOS. Desde esta fecha se sirven en la acreditada Casa de Quico. SE VENDE NIEVE-SERVICO A DOMICILIO.” En 1907 un nuevo reclamo informaba del precio de la nieve de la forma siguiente: Nieve se vende en el Café Suizo Moderno y Casa de Quico, desde 10 kilogramos en adelante, a 0,05 céntimos el kilogramo.”

En ese mismo año, 1907, se ofertaba café en grano: “El gran tostadero de café de aroma concentrado La Esperanza, de la calle Florida número 35, montado con los últimos adelantos modernos, para evitar molestias a su numerosa clientela ha establecido una sucursal en el acreditado café de Quico, Plaza del General Loma, numero 1, donde podrá el público proveerse de las diferentes clases de café en las mismas condiciones que pueden hacerlo en el despacho calle de la Florida.”

EFECTOS MEDICINALES

El 20 abril de 1907 un diario local daba cuenta de un accidente ocurrido a un operario y se destacaba los efectos medicinales y reanimadores de la bebida suministrada al afectado en Casa de Quico: "Esta mañana a las ocho, el fijador de carteles anunciadores llamado Narciso Valle, ha tenido la desgracia de dar con su cuerpo en tierra, al colocar el programa mural en la esquina de la Plaza General Loma, por haberse resbalado la escalera de que se servía.

Auxiliado desde el primer momento por el subjefe de la guardia municipal Sr. Lapresa y guardia de servicio, ha sido trasladado en una silla que al efecto se ha sacado del comercio de la Sra. Viuda de Ruiz a casa de Pedro Puente, dueño de la acreditada Casa de Quico, donde después de habérsele dado confortable bebida ha reanimado, marchando por su pie a su domicilio."

CUARTA GENERACIÓN

El 19 de abril de 1916 falleció Hilaría Beiztegui y fue su hijo, Pedro Puente Beiztegui, cuarta generación de la saga y que hasta entonces había compartido con su madre la gestión, el que pasó a regentar el negocio de Casa Quico.

En junio de 1927 el Ayuntamiento ordenó a Pedro la retirada del centro de la Plaza General Loma del quiosco que tenía instalado Casa de Quico. Pedro presentó una propuesta para poder colocarlo en otro lugar, cerca de su establecimiento, “en el centro del refugio que actualmente se está terminando de construir frente al comercio de Sucesores de Guinea (hoy Modas Ibáñez). Este sitio ofrece grandes ventajas: el refugio está frente a la casa del dicente (solicitante) y por consiguiente la vigilancia, abastecimiento de género, etc. puede hacerlo con gran facilidad.”

El consistorio no admitió esta nueva ubicación y se aprobó que el quiosco fuera emplazado donde estaba situado en años anteriores, esto es, en la calle Becerro de Bengoa, junto a la entrada del Parque de la Florida, donde continuó durante muchos años.

El refugio al que se refería Pedro en su solicitud era una isleta de forma circular con una farola en medio, que el ayuntamiento había instalado para defensa de los peatones ante el aumento del tráfico de vehículos, y que estaba situada en un punto equidistante de las esquinas de las actuales calles General Loma-Postas y General Loma-Prado

Foto sobre el lugar donde se pidió levantar un kiosko / Archivo Municipal

HORARIO DE CIERRE

En junio de 1924, Concepción Puente Beiztegui, hermana de Pedro, se dirigió por escrito al Ayuntamiento al considerar que Casa de Quico había sido discriminada respecto a otros locales en cuanto al horario de cierre del establecimiento. Un bando publicado señalaba que se había autorizado a seis locales a cerrar a la una de la madrugada o doce de la noche, según la época del año, no incluyéndose el establecimiento de los Puente.

Concepción solicitó se autorizara el mismo horario de cierre, razonando su petición de la forma siguiente: “Como el mío no se menciona, tal vez sea una omisión, que confió se subsane. Este establecimiento no es un cafetín ni taberna; es un café que trabaja principalmente en la venta de helados y refrescos que es su característica; de antiquísimo abolengo, típico, con su nevera antiquísima, todo lo que constituye una especialidad. Para el pago de contribución industrial figura en 2ª categoría, superior a algunos de los establecimientos autorizados.” El ayuntamiento atendió su petición, autorizando a Casa de Quico el mismo horario de cierre, que a los otros establecimientos.

El 4 de marzo de 1940, el Pensamiento Alavés daba cuenta del fallecimiento del dirigente de Casa Quico, de esta forma :“Nuestro apreciable amigo Pedro Puente Beiztegui marchó al lunes de la semana anterior a una capital hermana para ingresar en clínica y sufrir intervención quirúrgica, como así se hizo, dejando de existir el sábado. Traído a Vitoria, ayer tarde se efectuó la conducción del cadáver al cementerio de Santa Isabel. Además de Casa Quico, ejercía cargos en la Sociedad Cooperativa de Electricidad y en la Sociedad de Socorros Mutuos de Artesanos de Vitoria.”

LOS TATARANIETOS

Sus hijos, Enrique y Carmen Puente Lete, tataranietos del fundador del negocio, son los siguientes en hacerse cargo de la casa. Consta en expedientes del Archivo Municipal que seguían explotando el quiosco para la venta de dulces y refrescos. Carmen en los años 1954, 1955 y 1958 obtuvo el permiso para instalarlo, como siempre, “en la calle Becerro de Bengoa, al lado de la entrada al Parque de La Florida por la parte de General Loma.”

El Quiosco de casa Quico / Archivo Municipal

Damos un salto en el tiempo y nos situamos a principio de los años setenta del pasado siglo. El ambiente juvenil había experimentado un cambio apreciable con la llegada de The Beatles y la guitarra eléctrica, de forma que eran numerosas las salas donde se acudía a bailar los nuevos ritmos: Haití Club, Pez Rojo, Pigalle, etc. Ello trajo consigo que se pusieran de moda en estos locales nuevos brebajes o combinados que ponían a prueba los hígados más resistentes como: vaca verde (pepermint con leche), japonesa (vodka con zumo de naranja), lugumba (coñac con batido de chocolate), orgasmo (licor de melocotón con refresco de limón), ginebra preparada (ginebra con azúcar, zumo de limón y granadina), etc.

A Casa de Quico no le afectó este cambio en las costumbres del “bebercio”. En 1971 el diario local Norte Exprés ofreció un pequeño reportaje de Casa Quico redactado por María Asunción Fraile. En él se da cuenta de que el negocio seguía a cargo de los hermanos Enrique y Carmen Puente Lete. La bebida más solicitada por los clientes seguía siendo la leche helada, y los jóvenes eran clientes habituales. Nueve chicos y chicas se encontraban en el local consumiéndola y señalan a la periodista: “En Vitoria no encontramos otro sitio igual. Tiene aire de café antiguo. De tiempos viejos.“ Dice la periodista que esto “no encaja en los esquemas que nos hemos hecho de la juventud del ruido”, y concluye: “ni vacas verdes, ni destornilladores, ni japonesas, ni cubas libres. Leche helada. Nada más. Y unos chicos y unas chicas naturales y alegres.”

Enrique Puente y sus jóvenes clientes / Norte Expres

He intentado saber cuándo cerró este negocio. Algunos me han indicado que fue a finales de los ochenta del pasado siglo, pero no he podido confirmarlo. Quizás algún lector conozca la fecha exacta.

El artículo ha sido elaborado con la información obtenida de los periódicos de la época, de documentos que obran en el Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz y de la base de datos del Archivo Histórico Diocesano de Vitoria-Gasteiz.

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