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Domingo, 13 de Octubre de 2019

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"Yo no fui y hay un asesino suelto", dice el acusado de matar a un hombre en el edificio de Salesas

La defensa pide la libre absolución y asegura que su cliente es "un cabeza de turco", "un yonqui al que se acusa sin pruebas directas"

José Luis Díaz Ramos, acusado de matar de dos puñaladas a un hombre cuyo cadáver fue encontrado el 27 de junio de 2017 en el cuarto de basuras del edificio de Salesas, en Oviedo. /

Ha comenzado en la Audiencia Provincial el juicio contra el presunto autor del asesinato de José Manuel Fernández, cuyo cadáver con dos puñaladas apareció en el cuarto de basuras del edificio de Salesas de Oviedo, en el que residía, el 27 de junio de 2017. La fiscalía pide para él 25 años de cárcel, mientras que la defensa ejercida por el abogado Luis Tuero, pide la libre absolución. En su declaración, que ha marcado el inicio de la vista oral que se prolongará durante toda la semana, el acusado, tras contestar a las preguntas de todas las partes se ha dirigido al jurado para proclamar una vez más su inocencia. 

Así es, José Luis Díaz Ramos, único acusado del asesinato de José Manuel Fernández, ha comenzado y finalizado su declaración esta mañana en la Audiencia Provincial, proclamando su inocencia. Le ha dicho a la jueza que se declaraba "no culpable" y tras contestar a las preguntas de todas las partes, fiscalía, acusación particular ejercida por la hermana del fallecido, y su defensa, se ha dirigido al jurado y les ha dicho: “yo no fui, hay un asesino por ahí y esto pagando yo”.

El acusado ha negado el móvil de los celos al que apunta la investigación policial. Ha relatado que había mantenido hace unos doce años una relación de "tonteo" y "encuentros íntimos habituales" con la mujer con la que compartía piso el fallecido (Olga Ordiales), pero que desde que se la volvió a encontrar, algo más de un mes antes del crimen, no mantenían relaciones sexuales porque ella "ya no estaba para eso".

Ha explicado que la mujer, tenía cáncer de huesos y estaba en una situación terminal. De hecho la mujer falleció cinco días antes de los hechos que se juzgan, que tuvieron lugar en la madrugada del 26 al 27 de junio de 2017.

En su declaración el acusado ha reconocido que pasaba habitualmente por el domicilio que compartían el fallecido y su ex Olga, pero que lo hacía solo para cuidarla y que casi no tenía trato con José Manuel.

Sobre lo ocurrido el día del crimen, preguntado a qué hora fue al edificio de Salesas y a qué fue, José Luis Díaz reconoció haber ido varias veces por la tarde y haber llamado al telefonillo de María Teresa, vecina y conocida suya y de Olga. Al no recibir respuesta pensó que no estaba en casa y se fue, "pero estaba muy mal, necesitaba drogas" y volvió a las 00:04, tal y como indican las grabaciones de las cámaras del portal. Entonces si entró pero ha dicho en su declaración que en los cincos minutos que estuvo allí (a las 00:09 según las cámaras abandonó el inmuebles) lo único que  hizo fue ponerse "un pico de cocaína" en casa de María Teresa. Además el presunto autor del asesinato dijo desconocer siquiera que existiera un cuarto de basuras en el edificio de Salesas en el que el portero era el que recogía la basura de las puertas de los vecinos. Añadió que él bajó alguna vez la basura, pero que la dejó en la calle, nunca en ningún cuarto de basuras.

La mencionada María Teresa negó ante la policía que José Luis Díaz estuviera en su casa de madrugada, refiriendo que estuvo allí entre las cinco y las cinco y media de la tarde. Ella es la principal testigo de la acusación, por dicho testimonio y también relató en su declaración que el acusado odiaba a José Manuel por celos, y que en una ocasión le oyó decir: "en cuanto cobre la pensión lo voy a matar porque tengo que dormir con Olga y ella solo está con él por dinero".

La defensa cree que hay contradicciones en el testimonio de esta vecina que según el acusado se dedica a la prostitución y le facilitaba droga.

El letrado Luis Tuero en sus alegaciones iniciales también ha planteado lo que para él son serias dudas sobre la hora de la muerte, que deberán ser aclaradas, ha dicho en el transcurso del juicio. Según la autopsia José Manuel fue apuñalado en dos ocasiones, en el tórax y en la clavícula y murió desangrado. Su cadáver su hallado a las 6:50 de la mañana por el portero del condominio en el cuarto de basuras donde se produjo el crimen y según el forense habría muerto a las 4 de la madrugada, lo que para el abogado defensor plantea serias dudas, ante la posibilidad de que el hombre estuviera desangrandose durante varias horas, algo que según expertos de parte consultados no es posible ante un neumotórax que produce la muerte por pérdida continua y fluida de sangre en 10 o 15 minutos.

La defensa ha recordado que no hay pruebas directas que sitúen al acusado en el lugar del crimen, ni arma del crimen, ni ADN o sangre del fallecido en sus ropas, ni suyo en el cadáver; habla de errores en la investigación y asegura que su cliente es "un cabeza de turco". Y se preguntó y respondió: "¿quién es este señor, a quién le importa? Un yonqui que toma metadona". 

De hecho, en su alegato el letrado que defiende a José Luis Díaz ha hablado de la condición de drogadictos de los tres, del fallecido y la mujer con la que vivía y de su propio cliente; de venta de drogas y prostitución en el edificio de Salesas donde entran muchas personas a diario. "Hay algo sórdido y lúgubre", ha dicho.

El juicio que se celebra con jurado, se prolongará durante toda la semana con más testimonios y periciales. Testiricarán entre otros el portero del edifico de Salesas, la vecina conocida como María Teresa, la hermana del fallecido que ya declaró que su hermano iba a irse de la vivienda que él pagaba pero cuyo contrato estaba a nombre de Olga, precisamente porque tenía miedo ante amenazas que le habrían llegado del entorno de la mujer.; también está llamado a prestar declaración el propietario de la vivienda que ambos compartían.

La fiscalía y la acusación particular piden 25 años de prisión para el acusado y 10 años de libertad vigilada, además de una indemnización de 50.000 euros para la hermana del fallecido.

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