Sociedad
Trata de seres humanos

Los hermanos Sandulache condenados a más de 50 años de prisión cada uno

La mayor pena, 10 años y un día se corresponde con el delito de trata de seres humanos, pero también se les condena por prostitución coactiva, lesiones, blanqueo de capitales, y delitos contra los derechos de los trabajadores

Los hermanos Sandulache en el banquillo de los acusados el pasado 7 de noviembre. / Archivo Cadena SER

Oviedo

La Audiencia Provincial ha condenado al cabecilla Cristian Alin Sandulache a 55 años y 10 días de prisión por la suma de tres delitos de trata de seres humanos en concurso con tres delitos de prostitución coactiva, siete delitos de prostitución coactiva, un delito contra los derechos de los trabajadores, un delito de blanqueo de capitales y un delito de lesiones y a su hermano Sebastián Sandulache, también conocido como Vasile, a 53 años y diez días por los mismo delitos salvo el de lesiones. También se les han impuesto varias medidas de alejamiento e indemnizaciones a sus víctimas. El resto de los acusados han sido condenados a penas menores aunque igualmente importantes por variados delito con la excepción de las dos mujeres que figuraban como imputadas y a la vez víctimas de la red.

Los hermanos, han quedado absueltos de otros siete delitos de trata de seres humanos y de los delitos de lesiones que les imputaba la acusación particular.

La red regentaba al menos dos prostíbulos en Oviedo y llevaban varios años traficando con mujeres desde su Rumanía. Las engañaban para traerlas a España prometiéndoles trabajos como camareras en el Principado, pero una vez aquí las obligaban a prostituirse y se quedaban con todo su dinero. Cada una de las víctimas sacaba entre 300 o 400 euros al día, nunca menos de 2.500 euros semanales, dinero que se quedaban los Sandulache en su totalidad.

Además el clan las tenía vigiladas de manera que nunca podían salir solas y si alguna incumplía alguna de sus normas, les desafiaba o intentaba escapar o pedir ayuda las maltrataban ejerciendo sobre ellas violencia física y psíquica, y amenazándolas con hacer daño a sus familias en Rumanía. Los castigos físicos a veces se producían delante del resto de mujeres a las que tenían retenidas en contra de su voluntad para atemorizar al resto.

En el juicio que quedó visto para sentencia el 7 de noviembre, tras la repetición de la vista oral, declararon como testigos protegidas algunas de las mujeres a las que los proxenetas obligaron a prostituirse durante años en Oviedo.

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