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La resina crea empleo, ilusiona y asegura el futuro de los pueblos de Cuenca

Almodóvar del Pinar ha visto incrementada su población y su actividad económica tras la creación de 80 puestos de trabajo en una empresa de explotación resinera

Virginia, María Amparo y su marido Santiago, trabajadores de la resina en Almodóvar del Pinar (Cuenca). /

En Hoy por Hoy Cuenca nos hemos acercado a Almodóvar del Pinar para conocer cómo ha repercutido la creación de hasta 80 puestos de trabajo en la explotación resinera tras la implantación, en abril de 2018, de la empresa española Iberopinar, perteneciente al grupo portugués Respol. Hemos hablado con su equipo de Gobierno municipal, del PSOE, con trabajadores, con comerciantes y con vecinos. Lo podéis escuchar en el siguiente reportaje:

Reportaje sobre Almodóvar del Pinar emitido en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

En Almodóvar del Pinar, la explotación resinera es, a fecha de hoy, una actividad que viene a asegurar el futuro del pueblo y de la comarca. En 2012 este Ayuntamiento, propietario de una amplia superficie de monte de pinar, apostó por la explotación resinera como medio de vida de sus vecinos. “Se hicieron unos estudios y un año de pruebas para ver si se podía volver a iniciar este trabajo de la resina”, explica Fernando Mora, concejal de Almodóvar del Pinar. “Aquí había mucho empleo ligado al sector de la construcción y la crisis dejó mucho desempleo. Y se empezó con mucha ilusión. La gente que quería trabajar ayudó mucho para que esto saliera adelante”.

Fernando Mora, concejal del PSOE en Almodóvar del Pinar. / Guillermo Román

Se asignaron lo que denominan cuarteles, partidas de unos 5.000 pinos para su gestión. Como la que le asignaron a María Amparo y a su marido Santiago. “Entonces llevábamos entre 5.000 y 5.500 pinos entre los dos”, dice Maria Amparo. “Íbamos rapiñando, que es quitarle la corteza al pino, luego clavando la hojalata y, cuando hacía calor, empezábamos a picar. Después a remasar, a recoger esa resina almacenada”.

Dicen que una crisis es una oportunidad. Y así lo vio el Ayuntamiento de Almodóvar y los que apostaron entonces por la resina. “Yo vivía en Valencia, tenía aquí a mis abuelos y, como estaba sin trabajo, me vine a Almodóvar”, nos cuenta Virginia, una de las trabajadoras de la resina. “En estos años he conocido a mi pareja y tenemos un niño. Estoy muy contenta porque en un pueblo pequeño como este, fue una alegría muy grande que me llamaran. Y hasta el día de hoy estoy trabajando.”

Virginia se vino desde Valencia al quedarse sin trabajo y ahora trabaja en la resina. / Guillermo Román

La historia de Nacho es similar. De origen chileno, llevaba casi toda la vida en Barcelona hasta que decidió salir de la gran ciudad. “Con mi pareja, y motivados por buscar la tranquilidad, vinimos buscando un pueblo pequeño”, nos cuenta. Antes vivieron en la localidad cercana de Olmeda del Rey. Ahora Nacho trabaja en la resina y viven en Almodóvar. “La verdad es que nos ha cambiado la vida”.

Nacho dejó Barcelona buscando un pueblo tranquilo y lo ha encontrado en Almodóvar del Pinar. / Guillermo Román

En 2018, y con el impulso de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la empresa Iberopinar llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento de Almodóvar y con otros de la comarca, para la explotación resinera de los montes públicos. Desde abril de ese año están trabajando 80 personas, contratadas, realizando las mismas labores de resinado, “pero en mejores condiciones laborales”, nos dicen los empleados que han dejado de ser autónomos y trabajar a destajo “hasta los domingos”, dicen, para hacer jornadas de ocho horas y media de lunes a viernes.

Iberopinar extrae resina de los montes de Almodóvar, Enguídanos, Barchín del Hoyo y Arcas. Entre sus 80 empleados hay vecinos de Motilla del Palancar, de Campillo de Altobuey, de Villanueva de la Jara, de Arcas, de Cuenca capital, de La Pesquera, de Enguídanos y, la mayoría, hasta 30 de ellos, del propio pueblo de Almodóvar.

La resina es el medio de vida de hasta 30 personas de Almodóvar del Pinar. / Guillermo Román

Fernando Mora tiene claro cuál es el objetivo de recuperar la actividad de la resinera de Almodóvar. “Que el pueblo no muera. Siempre hemos dicho que no queremos resinar en la plaza del pueblo, que crezcan aquí los pinos porque ya no viva nadie. Para eso hace falta trabajo y gente joven, algo por lo que siempre hemos apostado en nuestro equipo de gobierno municipal”.

En estos años, y sobre todo desde que Ibero Pinar trabaja en estos montes, han atraído a nuevos vecinos y el pueblo, por primera vez en los últimos años, ha dejado de perder población. “Han venido, por lo menos, cuatro familias nuevas y personas solteras. También algunos jóvenes, como es mi caso, hemos optado por quedarnos en el pueblo ya que ahora aquí tenemos trabajo”, relata Fernando. Desde el Ayuntamiento, además, facilitan a los nuevos vecinos la búsqueda de alojamiento con la creación de una bolsa de viviendas en alquiler.

Almodóvar del Pinar ve el futuro con ilusión. / Guillermo Román

Algo ha cambiado en Almodóvar. En la escuela de Almodóvar hay ahora 25 niños. Este año han entrado cuatro y el que viene lo harán tres. Algunos vecinos que nos encontramos por la calle nos dicen que no notan nada nuevo en el pueblo “porque la mayoría de trabajadores son de fuera y se van otra vez”, nos dicen. Sin embargo, otros sí que aprecian que el pueblo tiene más actividad. “Lo que sea más actividad será mejor para el pueblo, para las tiendas, para los bares”, nos dice una señora.

El optimismo lo encontramos también en los establecimientos comerciales del pueblo, como en la farmacia de Ricardo José Carrión, al pie de la carretera hacia Campillo. “Hay más movimiento de gente, viven algunas familias más que antes y esto es una perspectiva de futuro que nos ilusiona porque puede ser un salvavidas para el pueblo”, nos cuenta el farmacéutico.

Ricardo, el farmacéutico de Almodóvar. / Guillermo Román

Ana Isabel Casas regenta el bar El pilar de Ana, que se llama así en recuerdo a su madre Pilar. Lo abrió a finales de 2017. “Para mi negocio ha ido bien. Sí se ha notado. El año pasado cuando no estaba esta empresa, yo tenía más horas muertas en el bar de las que tengo ahora. Se nota que la gente tiene trabajo y un sueldo fijo. Creo que hay algo más de ilusión”, nos va contando Ana mientras atiende la barra.

Ana, en su bar El pilar de Ana. / Guillermo Román

Almodóvar del Pinar, como dice su nombre, tiene pinos, aunque en su día se conoció como el pueblo de los carreteros, de las carretas, porque aquella actividad de transporte y comercio era la economía de muchos de sus habitantes.

En 2019 este pueblo de Cuenca, que se asoma a la Manchuela desde sus casi mil metros de altitud aún en la Serranía, tiene 450 habitantes y, lo que es más importante, “tiene futuro” como nos dice su alcalde, Paco Ibáñez, del PSOE. “Esperamos que dure muchos años, que esta empresa eche raíces en Almodóvar, que siga creciendo y que pueda ser una solución o, al menos, lo mejor que hemos hecho en muchos años, para que los jóvenes se queden en el pueblo”. Quién sabe si, con el tiempo, este pueblo de los carreteros, será conocido como el de los resineros.

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