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Domingo, 25 de Agosto de 2019

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Seguridad en los servicios de tecnología cotidianos

Hay que distinguir inseguridad por mal planteamiento del producto o por ataques externos

También los juguetes pueden estar conecctados a Internet y es necesario que sean seguros contra ciberataques. / ()

Los elementos más habituales de nuestra vida están conectados a Internet, por ejemplo, cada vez más ocurre con los electrodomésticos de nuestra casa, los coches que conducimos, los juguetes de los niños, y es necesario que estén dotados de una serie de medidas de seguridad, un control, porque si no pueden causar problemas de índole cotidiano, según reconoce José Antonio Rubio, doctor Ingeniero en Ciberseguridad por la URJC.

No obstante, todavía hay mucha carencia en cuanto a considerar la ciberseguridad como una de las calidades del producto, según Javier Peris, vicepresidente de itSMF España, el Foro de Gestión de Servicios Tecnología de la Información, una asociación sin ánimo de lucro. “La seguridad debe venir por defecto. Nos encontramos situaciones anómalas, como por ejemplo, un juguete conectado en el que toda información que logra captar de los niños es trasmitida a los fabricantes”, para que luego se puedan utilizar de cara a comercializar otros productos. Por eso, en casos como este, dice que los padres “deben buscar los juguetes que tengan un razonable índice de seguridad”. Los controles en Europa intentan minimizar este tipo de prácticas y sancionar, no ocurre así en otros sitios, afirma Peris.

También es importante la seguridad en elementos sanitarios que podemos llevar en nuestro cuerpo. “Una determinada marca de un marcapasos, venia con un nombre de usuario y contraseña por defecto para ser programado por la entidad hospitalaria, cuando esto se divulgó y se supo que no se podía cambiar este usuario, ni la clave” se alertó del riesgo de que alguien “con conocimientos médico pudiera actuar sobre el dispositivo y llegar a causar la muerte de la persona, en un momento dado”.

Los productos que tienen bien cubierta esa faceta de seguridad pueden ser más caros a priori, pero a la larga son más baratos. “Lo que no se puede tener en el mercado son productos inseguros que causen daño a la población”. Y es que reconoce que “una cosa es la seguridad por un mal uso o mal planteamiento del producto y otra cosa son los ataques que vienen dirigidos de terceras partes”. Los más afectados hoy por estos últimos ataques son los móviles y los equipos informáticos de escritorio. “Ya no se pretende robar datos, sino más bloquear al usuario y pedir un dinero a cambio”.

Peris resalta que cuando se juntan las vulnerabilidades no resueltas de manera eficiente por el fabricantes y lo ataques que puedan sufrir los dispositivos, se pueden generar problemas importantes. Como ejemplo ponía el caso conocido en un tipo de patinete eléctrico. “Se ha conocido la vulnerabilidad de un patinete eléctrico que de manera remota se puede frenar en seco”, con el consiguiente perjuicio para su usuario.

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