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San Sebastián recuerda a las víctimas del terrorismo en el lugar donde fueron asesinadas

El Ayuntamiento ha colocado las primeras placas en memoria del que fuera Presidente de la Diputación de Gipuzkoa, Juan María Araluce, su chófer y dos escoltas, asesinados por ETA en 1976 en la Avenida de la Libertad

Flores blancas sobre las placas en recuerdo de las cuatro personas asesinadas por ETA en la Avenida de la Libertad en 1976 /

El Ayuntamiento de San Sebastián "ha comenzado a saldar la deuda" que la ciudad tenía con las víctimas del terrorismo, en palabras del alcalde Eneko  Goia, con la colocación de las 4 primeras placas en recuerdo de las personas asesinadas en la capital guipuzcoana.

Los familiares de Juan Maria Araluce, presidente de la Diputación de Gipuzkoa, de su chófer, Jose Maria Elízegui, y de dos de los escoltas que murieron acribillados en el atentado contra él, Antonio Palomo y Luis Francismo Sanz, eran los encargados de descubrir las placas en su memoria. ( En el atentado falleció también otro escolta, Alfredo García, con cuya familia el Ayuntamiento no ha conseguido contactar, por lo que no se ha podido colocar la placa con su nombre junto a las demás).

Placas colocadas entre los números 7 y 9 de la Avenida de la Libertad, donde ETA acabó con sus vidas el 4 de octubre de 1976. Con unas dimensiones de 25x25 centímetros, están colocadas en el suelo, con un tratamiento antideslizante, y en ellas se puede leer el nombre y dos apellidos de las víctimas, la fecha del atentado y el grupo responsable de su asesinato; "ETA-ren biktima - Víctima de ETA".

Antes del acto, los familiares de los homenajeados eran recibidos en privado por el alcade de San Sebastián, que les hizo entrega de una réplica de la placa.

Un sencillo homenaje, que comenzaba con un minuto de silencio, en el que los familiares de las víctimas colocaban un ramo de flores blancas sobre cada una de las placas. Agradecían el gesto del Ayuntamiento que servirá decía Maite Araluce, hija del que fuera presidente de la Diputación de Gipuzkoa, "para que todo el que pasee ahora por San Sebastián, sea consciente de lo que pasó aquí".

Con este homenaje, el Ayuntamiento inicia un largo proceso para reconocer a todas las víctimas que el terrorismo ha dejado en la ciudad. Según un informe del Gobierno Vasco sobre vulneración de derechos, fueron 128 entre 1960 y 2010. La mayoría, 107, asesinadas por ETA y los comandos autónomos, 4 por los GAL, 11 víctimas de violencia policial y 6 cuya autoría no se ha podido aclarar.

Al descubrimiento de las placas acudían representantes de todos los grupos políticos a excepción de EHBildu, que considera que la iniciativa no ha sido suficientemente consensuada, que no refleja el dolor de todas las víctimas y que no es un ejercicio de memoria inclusiva.

 

 

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