Jueves, 06 de Agosto de 2020

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Mario Ocaña

'Patrimonio prehistórico del Campo de Gibraltar '

Existe en nuestra comarca una tendencia, relativamente reciente, que se encarga de pregonar a los cuatro vientos y a cientos de páginas web, las excelencias del territorio en que habitamos

Existe en nuestra comarca una tendencia, relativamente reciente, que se encarga de pregonar a los cuatro vientos y a cientos de páginas web, las excelencias del territorio en que habitamos. Pregones que afectan a las magnificiencia del viento de levante, a las playas, cada vez menos vírgenes, de la costa atlántica; a los castillos y ruinas medievales; a los bosques de niebla, cada vez más visitados o a la floración del rododendro en los bosques de ribera en los canutos de la Sierra de la Luna.

Es una pena que todas estas empresas y promotores turísticos, ayuntamientos, diputaciones y Junta de Andalucía, no hayan prestado el mismo interés en dar a conocer uno de los mayores recursos patrimoniales, de carácter histórico artístico, que se hallan desperdigados por los montes que rodean la bahía de Algeciras y en los términos municipales de Los Barrios, Tarifa y Jimena, principalmente. Me estoy refiriendo al conjunto de pinturas rupestres de carácter esquemático y de datación no siempre fácil, que conocemos con el nombre de Arte Sureño. Y digo que es una pena, por que siendo una potencial fuente de atracción para un turismo culto y civilizado y, al mismo tiempo, una potencial fuente de trabajo para monitores, arqueólogos o guías turísticos en una comarca como la nuestra tan castigada por el paro, nadie, salvo las administraciones locales, en muchos casos, vela por la conservación, la difusión, el conocimiento y la protección de una manifestación artística de tamaño calibre como el existente en nuestra Comarca.

Sugeriría a aquellos que gestionan turismo y patrimonio una visita por la Dordoña francesa o, más cerca, por la Cantabria rupestre. Seguro que pillaban alguna idea.

Escribo esta columna desde la indignación. El atentado contra el abrigo de Bacinete no tiene perdón. Y ahora, cuando todos nos lamentamos, el daño es, seguramente, irreparable. En esta Comarca unos pocos llevan demasiados años intentando que se elabore un plan integral de protección de los abrigos con pinturas rupestres que existen en el Campo de Gibraltar, pero siempre damos un paso adelante y cuatro hacia atrás, debido a la incapacidad de coordinar esfuerzos de las distintas administraciones en aras de la protección y conservación de un bien común, tan raro como el lince ibérico y tan en peligro de extinción como la patella ferrugínea.

Ante esta situación hay, en mi opinión, varios caminos. El primero pasa por no difundir, ni indicar, ni situar la localización de ningún resto con valor histórico. El silencio es una buena forma de protección y en esta Comarca hemos matado de éxito algunos entornos; el segundo consiste en proteger de manera inmediata aquellos enclaves que son más conocidos, como Bacinete, y en consecuencia están más expuestos a los atentados de la ignorancia y el tercero, mucho más dificil, y a mucho más largo plazo, educar a los niños y a los jóvenes en el respeto a la herencia de una pasado del que ellos deben ser guardianes y conservadores en el presente y transmisores para el futuro.

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