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Los cafés de Bilbao: de la esencia bilbaina a las franquicias de hoy

La historiadora María Jesús Cava recuerda en SER de Bilbao el fenómeno hostelero en la capital bizkaina.

Antiguo Café Arriaga, en los bajos del teatro / Archivo

Un bar era más que un lugar donde tomar algo. era un lugar para hablar, para confesarse, para disfrutar, incluso conspirar... "La sociabilidad asociada con la barra y la mesa tiene, sin duda, un amplio arraigo en nuestra cultura".

El poteo tradicional del Casco Viejo, después por el Ensanche, hoy se hace patente lo que fue, "aquel ritual urbano de tomar vinos se ha pasado al pintxo pote de ahora,. el txikito ha dejado lugar a las cazuelitas, las mini raciones, en un alarde gastronomico que olvida aquella merluza frita, el huevo cocido con sal, e incluso las ostras.", señala

El Boulevard, el viejo Lepanto, con aquel acceso de entrada remarcada o custodiada por potentes cortinas de terciopelo que recordaba a los cafés bristot de aroma parisino.

El Pancho, el viejo Toledo que aún "hoy sigue manteniendo tertulias de 'damas' de edad, pero ya apenas es un rescoldo de lo que fueron esas confidencias entre amigas"-.

Hablar de Bilbao es hablar de las tertulias de café, de artistas, literatos, toreros, gente del espectáculo, futbolistas, ...

Café Lion d´Or / Archivo

Aquí cabe recordar el Lion d´Or, el café Mauri en la calle Diputación donde era habitual ver a Blas de Otero, Vidal de Nicolás, José Jimeno, escultores como Lucarini, ingenieros...

Elías Segovia con Pedro Chicote / Valledo

Muchos de ellos pasaron también por La Concordia, en la década de los 50 y 60, "allí ofició y con buen arte, el 'gran Elias Segovia, viajero cosmopolita, un 'hermano' de Pedro Chicote a la bilbaína como escribió Carlos Bacigalupe,. Con su inconfundible pajarita atendiendo a quien entrara, ofreciendo su mejor producto, único en Bilbao entonces: las ostras. Lus de Castresana reunía tertulias en aquellas mesas. Cava recuerda de pequeña una de las numerosas estampas, recuerdos de viaje, vasos de souvernir, y lemas que vestían el elegante café "Dios es la suma bondad y si jodidos nos tiene ¡será porque nos conviene! ¡Hágase su voluntad!

Café Iruña en la actualidad / Archivo

El Artajo de Ledesma, el Café Arriaga con los Pérez Ayarza.

Hoy queda como vestigio y recuerdo de donde venimos el Café Iruña, con un indudable valor patrimonial y tradicional de nuestro querido Botxo.

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