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Lunes, 14 de Octubre de 2019

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Calles sin rastro en la Carrera D'En Corts

Las calles del Retor, Dos de Abril y General Almirante fueron bautizadas así por los propios vecinos y a día de hoy poco se sabe del motivo de estas denominaciones.

A finales del siglo XIX, el ingeniero Casimiro Meseguer, el mismo que ideó el Paseo de Valencia al Mar, proyectó un camino de tránsitos que circunvalara la ciudad con el propósito de fiscalizar y controlar las mercancías que entraban y salían de la ciudad y de su puerto. Años más tarde, el arquitecto Francisco Mora utilizó los bordes que marcaba este mismo camino de tránsitos para delimitar su proyecto de ensanche. Así, todo lo que quedaba dentro del poliedro formado por la nueva circunvalación quedaba sometido a una ordenación urbana y por consiguiente, a un control toponímico por parte del ayuntamiento y en concreto por la delegación de estadística, que era la que velaba por el nombre y numeración de las nuevas vías.

Del mismo modo que las nuevas calles inscritas dentro del camino de tránsitos gozaban del cuidado de la administración, las que se hallaban fuera de esta frontera urbana pasaban inadvertidas para la misma. Así sucedió a principios de siglo con el crecimiento de los pequeños núcleos rurales que bordeaban la ciudad, como los que se alzaron siguiendo las carreras de En Corts, de Monteolivete y de la Fuente de San Luis, cuya expansión se realizó sin orden ni concierto, donde los promotores de turno o los propios vecinos eran los que disponían la apertura de nuevas calles y su rotulación.

Esta singularidad del extrarradio valentino hizo que en dichos barrios proliferase una toponimia o rotulación de calles muy peculiar, considerada vulgar por la administración que a posteriori intentó corregir, pero que en muchos casos, el uso y la costumbre finalmente consolidó. Hoy, muchas de aquellas denominaciones sancionadas por los vecinos continúan vigentes, confiriendo a nuestro nomenclátor un aura romántica y misteriosa, plagada de personajes anónimos, rótulos exóticos, leyendas urbanas y rompecabezas sin resolver.

Uno de los rompecabezas todavía sin resolver es el significado de algunos de los topónimos de las primeras calles abiertas en la carrera de En Corts entre 1900 y 1920. Estas servidumbres que daban y dan acceso a las manzanas paralelas y alargadas dispuestas en espina de pez respecto a la propia carrera de En Corts, fueron bautizadas por los vecinos con los nombres de Retor, Dos de Abril, General Almirante y Molina.

 De estos topónimos, los cuales siguen vigentes en la actualidad, sabemos que empezarían a ser utilizados entre los años 10 y 20 del siglo XX, con las primeras parcelaciones del barrio, ya que su uso ya se vio reflejado en el plano de Valencia de 1925. De igual manera, también aparecen en el proyecto de calles rotuladas vulgarmente que el Ayuntamiento de Valencia redactó en 1927 con el objetivo de dignificar el nomenclátor callejero. De hecho, en dicho proyecto, la calle del Dos de Abril pasaba a llamarse calle de Hugo de Moncada, mientras que la del Retor, pasaba a denominarse calle del Rector Vicente Blasco. Pero como es evidente, esta y muchas de las calles que aquel proyecto proponía renombrar mantuvieron su nombre vulgar, seguramente porque su uso, incluso oficial en censos, padrones y catastro durante casi una década, aconsejó su continuidad. Y así es como han llegado a nuestros días estas denominaciones arbitrarias, a priori extraoficiales y vulgares que todavía hoy siguen cautivando a los caza leyendas que bregan sin éxito por desvelar la incógnita de su motivación.

 

 

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