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La Casa de las 7 Chimeneas

La Casa de las 7 Chimeneas, en la Plaza del Rey, es un edificio del Madrid antiguo con mucha historia y, por supuesto, leyendas. Hoy es sede el Ministerio de Cultura y Deporte, pero muchos no saben que quizá el fantasma de una bella mujer ronde en las noches por su tejado

El edificio

El proyecto del edificio se atribuye a Juan Bautista de Toledo, que es el arquitecto original de El Escorial. En el monasterio-fortaleza de Felipe II lo sustituyó Juan de Herrera, mucho más conocido por el gran público. Y también se cree que la Casa de las 7 Chimeneas tuvo una ampliación de este arquitecto. En resumen, el edificio nace de las mentes de dos hombres que miraban hacia la arquitectura antigua y sus arcanos. Aunque eso sí, las 7 chimeneas son algo posteriores, de cuando se reformó el tejado a finales del siglo XVI.

Dueños ilustres

Entre los propietarios ilustres de la casa están dos personajes muy conocidos en la historia de Madrid: Antonio Pérez y el marqués de Esquilache. Antonio Pérez, al huir de Felipe II, de quien fue secretario hasta que se descubrió una conspiración contra él, dio origen a la Leyenda Negra española. Y el marqués de Esquilache, ministro de Carlos III, unió su nombre para siempre al motín de 1766 que se inició por el hambre del pueblo (falta de pan, y no recorte de capas y sombreros) y que pudo haberse convertido en una revolución como la francesa un cuarto de siglo antes.

Las 7 chimeneas y los 7 pecados capitales

Una leyenda, que hoy sabemos infundada, dice que las 7 chimeneas de la casa representan a los 7 pecados capitales: lujuria, ira, soberbia, envidia, avaricia, pereza y gula. No hay constancia histórica de este hecho, pero la coincidencia es innegable.

Regalo de bodas

Nada más terminarse la construcción de la casa (al menos en fase inicial), se convirtió en un magnífico regalo de bodas para la hija de un montero de Felipe II cuando este aún era príncipe. La joven, llamada Elena, se casó con un militar muy distinguido de los ejércitos reales, el capitán Zapata. La pareja empezó bien, pero la felicidad duró poco: el capitán Zapata muere en Flandes, en la batalla de San Quintín. Sin embargo, la joven viuda no se queda sola… Su gran belleza hechizó a Felipe II (muy mujeriego, como sabemos), y este empezó a visitarla en secreto… Si es que no lo hacía desde antes incluso de la boda.

Elena, que tenía poco más de 20 años, amaba de veras al capitán Zapata y eso hizo que no estuviera contenta con las “visitas” de Felipe. Se dice que casi no comía ni podía conciliar el sueño, lo que la llevó a ir consumiéndose poco a poco hasta la muerte. Una parte de esta leyenda cuanta también que, justo antes de morir, tuvo una hija de padre “desconocido” que desapareció nada más nacer.

Sospechas de asesinato

Los criados de la casa contradijeron la historia de la muerte de Elena por tristeza. Según ellos, la joven había sido vilmente asesinada. No sabían quién cometió el crimen, pero explicaron que el cuerpo de la joven presentaba cortes y heridas de un cuchillo, y que esa había sido la verdadera causa de la muerte. Alguien la asesinó, quizá para sellar sus labios.

Fue imposible evitar que se conectara el supuesto asesinato de Elena (al igual que el nacimiento de su hija secreta) con Felipe II. Corrió el rumor de que él era quien había ordenado su muerte, aunque las acusaciones formales recayeron sobre su padre. No se llegó a resolver el crimen, pero el caso es que el padre se ahorcó en la propia Casa de las 7 Chimeneas. Y, por añadidura, el cuerpo de Elena desapareció sin dejar rastro.

El fantasma de Elena

Tiempo después de estos hechos, los madrileños empezaron a decir que una mujer, ataviada con un fino vestido blanco, recorría el tejado de la casa. Al parecer, llevaba una tea encendida en una mano y con la otra señalaba al antiguo Alcázar (donde hoy se alza el Palacio de Oriente), lugar en que vivía Felipe II. El fantasma se golpeaba con amargura el pecho, como signo de dolor, y luego desaparecía sin más. Por supuesto, esta historia corrió como la pólvora y parecía confirmar la participación de Felipe en el crimen.

El esqueleto oculto

Muchos años después de la triste leyenda de Elena y el capitán Zapata, ya en el siglo XIX, la casa pasó a convertirse en sede del Banco de Castilla. El edificio se reformó para adecuarlo a las necesidades de la entidad bancaria, y fue entonces cuando se halló enterrado en el sótano el cuerpo (ya sólo un esqueleto) de una mujer. A su lado había algunas monedas de tiempos de Felipe II. La casi olvidada leyenda de Elena resurgió entonces en Madrid: el hallazgo cuadraba con su misteriosa desaparición.

El emparedado

Aún queda otro hecho enigmático que es mucho más cercano a nosotros en el tiempo. Durante otras obras de reforma, en 1960, fue encontrado tras un muro el esqueleto de un hombre que había sido emparedado. No se pudo determinar su identidad, pero algunos creen que se trata de un sirviente al que asesinaron, y cuya alma en pena también ronda esta vieja casa con tanta historia y leyenda.

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