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La calle de Ballester Gozalvo: El retorno a la platgeta del Cabanyal

El político y escritor valenciano, José Ballester Gozalvo, por fin tendrá un merecido reconocimiento en el espacio público conmemorativo en forma de calle, la antigua de Pavía, en su Cabañal natal.

Uno de los cambios más significativos y llamativos a simple vista en la cartografía y la fotogrametría histórica de la ciudad de Valencia es, sin duda, el crecimiento del puerto y su impacto en las playas del Cabañal y la Malvarrosa. Desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días, las escolleras y muelles de un puerto en constante evolución han ido conteniendo los depósitos sedimentarios que las corrientes del Golfo de Valencia iban depositando a lo largo del litoral. De esta manera, la línea de costa de las históricas playas de Levante, El Cabañal o Las Arenas han ido ganando terreno al mar, configurando así nuevos espacios urbanos y haciendo desaparecer otros, en apenas un siglo.

A principios del siglo XX, cuando la línea de costa se situaba aproximadamente en la calle de Eugenia Viñes, entre el mar y las primeras casas del Cabañal de la calle del doctor Lluch solo había arena y las vías del ferrocarril pedrero del Puig. En aquel entorno conocido popularmente como la platgeta del Cabanyal se jugaron los primeros partidos de futbol en tierras valencianas, tal y como cuenta el cronista del Cabañal y granota, Felip Bens. Y entre los pioneros de aquel futbol se encontraba José Ballester Gozalvo, hijo del Mestre Viçantico (El popular maestro del Cabañal Vicente Ballester Fandos, que tiene dedicada una plaza en el barrio de la Ciudad de las Ciencias), presidente fundador del Levante FC en 1909 y uno de los hijos más ilustres de la Ciudad de Valencia.

José Ballester Gozalvo (El Cabañal, 1893- París, 1970), político, escritor y pedagogo, fue ante todo un intelectual valencianista, defensor de las libertades y la educación progresista como mejor arma contra la barbarie y la tiranía. Ballester se licenció en Magisterio y posteriormente se doctoró en Derecho, recorriendo media España evangelizando con las tesis de la Escuela Nueva. Pero como en otros muchos casos, la Guerra Civil truncó su carrera y tuvo que marcharse exiliado a Francia, donde fue miembro activo del Gobierno de la República Española.

Ballester Gozalvo no pudo volver nunca más Valencia. Murió en París a los 77 años, después de estar casi la mitad de su vida en el exilio. Cuentan las biografías que fue enterrado con la Senyera y con un puñado de arena de la playa del Cabañal, y que pidió que sus restos fuesen repatriados en el momento que España volviese a ser democrática. Esa es todavía una asignatura pendiente.

Lo que ya no está pendiente es la recuperación de su memoria a través del espacio público conmemorativo de nuestra ciudad. Por fin, después de años y años de peticiones y demandas infructuosas, José Ballester Gozalvo dará nombre a la calle bajo la cual se encontraba la platgeta. El Ayuntamiento de Valencia acaba de aprobar que el vetusto y desapropiado nombre de la calle Pavía, la calle paralela a Eugenia Viñes más cercana al mar, sea sustituido por el del profesor cabañalero. La denominación de Pavía se le dio a esta vía en 1948, en plena posguerra, junto a otras calles del barrio que recibieron, de igual manera, el nombre de gloriosas batallas del ejército español como Otumba, Cavite, El Callao o Baler, bajo el pretexto del gobierno franquista según el cual “La zona de la playa de Levante, de gentes humildes y en algunos aspectos totalmente sin urbanizar, requiere nombres breves y fáciles de recordar”.

Ahora, el pueblo del Cabañal, cuna de la saga de maestros de la familia Ballester y de las misiones pedagógicas, no tendrá problema para recordar y recuperar la memoria del que fue uno de sus vecinos más relevantes y esclarecidos.

 

 

 

 

 

 

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