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Viernes, 19 de Julio de 2019

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Almería tiene un nuevo entrenador

Molo quiere ser como Unai Emery

Molo muestra las camisetas de su vida. /

Casi dos horas con el gran Molo dan para mucho. Su visita a LA VOZ y Cadena SER fue enriquecedora. “Hacía 16 años que no entraba por aquí. ¡Qué recuerdos!” fue la primera reflexión del almeriense cuando llegó.

Ha dado el salto del campo al banquillo, y se ha convertido en el nuevo entrenador del Lleida, un club y una ciudad que adoran a un Molo que dejó huella después de cuatro años, cuatro temporadas con tres play off de ascenso a Segunda División.

Manuel Jesús Casas García ‘Molo’ ha colgado las botas, pero de un tiempo a esta parte tenía claro, muy claro que su destino era el banquillo porque igual no se sabe vivir ya sin el fútbol. Ha dado el salto casi sin pensar, aún sabiendo que la vida le cambiará en todos los sentidos.

De vértigo

Ha ido todo tan rápido que parece como si no le hubiera dado tiempo a pararse un poco y pensar lo que vendrá. Él quería entrenar y la oportunidad de dirigir al Lleida ha sido clave para cambiar las botas por las pizarra. Quiere seguir con su carrera en el mundo del fútbol, pero ahora desde la banda, desde la soledad del entrenador. Se nota en la cara que no le asusta la aventura de los banquillos y asegura que sí tendrá una gran responsabilidad, parece como si le debiera un ascenso al Lleida, a su afición, a la ciudad... allí nació su niña y Lleida va y siempre irá en el corazón de Molo.

En la entrevista en los estudios de la Cadena SER parece como si analiza las preguntas antes de contestar, y cuando responde lo hace con una enorme madurez. Habla con tranquilidad y sabiendo en todo momento lo que tiene que decir. Molo es puro corazón y amigo de sus amigos. Tiene 34 años, y muchos de ellos lejos de casa, de su gente, de su familia... y eso le ha servido para crecer. El fútbol y la vida bien llevada lo han hecho un hombre, un gran padre y una buena persona.

Manuel Jesús Casas García ‘Molo’ llegó a no ir con sus compañeros del cole de viaje de estudios porque tenía parte de fútbol en el campo del Oriente. Así era aquel Molo niño, el fútbol, era su pasión y hoy, unos cuantos años después, sigue siendo el mismo.

Se emociona cuando abre su corazón para recordar los equipos por los que ha pasado (Comarca de Níjar, Almería, Figueras, Villarreal, Osasuna, Guijuelo, Lleida, Lorca, Murcia y CD El Ejido), y en todos dejó su sello, el sello del futbolista de carácter y comprometido. Es su ADN, el mismo que quiere ahora transmitir y mostrar en el Lleida, donde vivirá su primera experiencia en los banquillos en el mapa del fútbol, su pasión.

La retirada

“El día que decidí colgar las botas fue una decisión forzada por una lesión que tuve en el CD El Ejido y en cierto modo triste porque lo que he sentido como futbolista es imposible que lo vaya a sentir como entrenador a partir de ahora porque ser futbolista es lo más bonito que hay. Disfrutaré de ora manera, pero no será como cuando estaba en el campo, eso está claro; el jugador es protagonista directo en el terreno de juego, pero al nacer el proyecto de forma seguida se puede decir que ha sido una retirada dulce en mi carrera como futbolista. No me ha dado tiempo ni a pensar en la retirada como futbolista, esa es a verdad. De hecho, a día de hoy, tengo la sensación de que aún no he asimilado del todo que he colgado las botas y he pasado al banquillo para entrenar al Lleida porque todo ha sido tan rápido...”.

El banquillo

“El tema de ser entrenador siempre lo he tenido presente en la cabeza, y la verdad es que era un proyecto que lo tenía madurado desde hace tiempo. Ha llegado el día de pasar del campo al banquillo. Desde hace tiempo me inquietaba ser entrenador y tenía esa ilusión después de colgar las botas en el mundo del fútbol”, recuerda un Molo emocionado.

Su carrera deportiva ha ido muy rápida: “Todo, es cierto, tanto pasar del campo al banquillo como los años que he sido futbolista. Han pasado los años volando, eso será porque he disfrutado mucho y también he sufrido mucho con las lesiones, pero he sido muy feliz siendo futbolista. He disfrutado mucho después de tantas temporadas, también superado momentos muy complicados”.

Maduro

“El fútbol te obliga a madurar muchísimo en un corto espacio de tiempo porque con 18 ó 19 años juegas con las ilusión de mucha gente. Eso obliga a ser más responsable”, afirma Molo.

Lleida va en su corazón: “Es el mejor sitio para comenzar esta nueva etapa. Soy feliz allí, me atrae trabajar en Lleida”.

“Me gustaría que mi equipo fuera como yo era en el campo; comprometido”, dice un Molo que ya es entrenador.

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