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Martes, 19 de Noviembre de 2019

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Ríos secos, campos secos

Cuatro ríos de la provincia bajan técnicamente secos, sin caudal, mientras la fauna se ceba sobre las zonas más frescas y en los frutales

El Duero a su paso por Zamora /

La persistencia del tiempo seco y soleado, con apenas un par de días de lluvias y tormentas en agosto, tiene muy reducido el caudal de los ríos de la provincia. De momento, 3 ríos bajan sin una gota de caudal (Aliste, Almucera y Eria) y otro casi con nada (Guareña), según el último dato de los aforos que mide la CHD.

No obstante, los embalses mantienen un nivel relativamente aceptable para esta época. El embalse de Ricobayo ha bajado del 50 por ciento de su capacidad total, mientras Cernadilla apenas acumula poco más de un 20 por ciento y Almendra, desde el que se abastecen las poblaciones de la Mancomunidad Sayagua, se mantiene por encima del 41 por ciento.

En cuanto al resto de los ríos, 2 ríos del noroeste, donde hay más acumulación de lluvias, el río Tera y el río Negro apenas llevan un hilo de caudal (0,11 m3/s lleva el Tera en Puebla de Sanabria y 0,14 m3/s el Negro en Santa Eulalia). El Duero baja con 27 m3/s al paso por Zamora y 17 en Toro; el Esla circula con 46 m3/s por Bretó; el Órbigo lleva poco más de 2 m3/s en Santa Cristina de la Polvorosa; y el Valderaduey aporta poco más de un 1 m3/s por Benegiles.

El efecto de la sequía actual también se hace notar en los cultivos pendientes de cosecha, y en particular sobre los viñedos y frutales (almendros o pistachos)… Cultivos leñosos que no sólo están atacados por la falta de lluvias, sino también por la fauna salvaje, según apunta el presidente de Asaja-Zamora, Antonio Medina, que habla de situación de sequía extrema.

El presidente de Asaja-Zamora señala que ha recibido quejas de agricultores que ven como los topillos proliferan en los huertos, mientras corzos y ciervos campan por viñedos y frutales. Antonio Medina, igual que las demás organizaciones agrarias, reclama un control más estricto de una fauna desbocada por cualquier rincón de la provincia.

Medina estima que haría falta que cayeran de inmediato unos 40 o 50 litros de lluvia para favorecer una mejor cosecha de uva y, al mismo tiempo, favorecer a los frutales.

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