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Jueves, 19 de Septiembre de 2019

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"Podemos prevenir los suicidios si conseguimos que dejen de ser un tabú"

En la semana en la que la Consejería de Sanidad ha editado la guía de ayuda para la prevención de los suicidios, hablamos con Olga Ramos y Carlos Soto, padres de Ariadna, una joven de 18 años que se quitó la vida hace cuatro años

"La culpa es uno de los sentimientos que los supervivientes tenemos inmediatamente. Primero no sabes qué ha pasado. Lo siguiente es ¿cómo hemos llegado a esto? Nuestra hija nos ocultó lo que le sucedía. El psicólogo tampoco vio la gravedad." Quién habla así es Olga Ramos. Ella y su marido Carlos Soto perdieron a su hija Ariadna el 24 de enero de 2015. Se suicidó con apenas 18 años recién cumplidos.

"Ahora podemos intuir qué le podía pasar, pero todas las respuestas a las que preguntas qué podemos hacernos se las llevó con ella. Ahora podemos hacernos una idea del gran sufrimiento que tenía, del enorme dolor... En nuestro caso su padecimiento nos lo ocultó para protegernos, para no preocuparnos. Ahora, a toro pasado, claro que vemos cosas, pero la culpabilidad surge. Dices '¿qué se me ha escapado?, ¿cómo no lo vi? Es tremendo. Es un sentimiento con el que vives toda la vida", señala Olga.

Desde entonces esta pareja trabaja para poder superar un duelo que en muchos casos va cargado de culpa y estigma social. "Alguién equiparó el dolor, y el huracán de emociones que nos pasa por encima, a la experiencia de alguién que ha sobrevivido a un campo de concentración. Por eso nos pusieron el término de 'supervivientes'. Con ellos y con la psiquiatra Mercedes Navío, coordinadora de la Oficina de Salud Mental de la Consejería, hablamos sobre cómo afrontar el suicidio y sobre todo, cómo prevenirlo.

Madrid es la segunda Comunidad con el ratio más bajo de suicidios. Se registran 5,18 por cada 100.000 habitantes, casi 2 puntos y medio por debajo de la media nacional.

¿A cuántas personas golpea?

Solo en 2017, que es el último año del que tenemos datos detallados, hubo 3.679 suicidios en toda España, según el INE. Estamos hablando de 10 personas que cada día se quitan la vida en nuestro país. Y eso es solo la punta del iceberg porque, según la Organización Mundial de la Salud, detrás de cada suicidio consumado hay 20 personas que lo intentan.

Aquí, en la Comunidad de Madrid, la situación es algo mejor que en el conjunto de España. En 2017 se registraron 341 suicidios y, de hecho, tenemos el segundo índice más bajo de suicidios de todo el país. Solo mejora nuestros datos Cantabria. Aquí se producen 5,18 por cada 100mil habitantes y, sin embargo, la media nacional, es dos puntos y medio superior.

Y otro dato para la reflexión. El suicidio es ya la primera causa de muerte entre los hombres de 15 a 29 años por encima de los accidentes de tráfico. Y la segunda entre las mujeres de esa edad, solo después del cáncer. Y uno de los reproches que nos hacen los familiares a los medios es precisamente ese: cuánto tiempo dedicamos a concienciar sobre la seguridad vial o la lucha contra el cáncer y cuánto a la prevención de los suicidios.

¿Qué aconseja la Comunidad de Madrid para sobrellevar la pérdida de un familiar?

Esta semana la Consejería de Sanidad presentó una guía de ayuda para las familias que tienen que sobrellevar una pérdida de estas características. Lo primero que explica esa guía es que el duelo por suicidio es distinto a otros. Primero porque ocurre de repente. De ahi muchas veces también el sentimiento de culpabilidad de los allegados, "cómo no lo vi venir", y "si ese día hubiera estado en casa..." Además frecuentemente también  es lo que definen como un duelo oculto por miedo al estigma social, a sentirse señalado por un tema que para mucha gente es tabú, aunque ya vemos que es un problema extendido.

Por eso esa guía busca también explicar a los familiares que no existe una manera adecuada y una errónea de afrontarlo. También eliminar ciertos prejuicios que imagino que ahora abordareis con más detenimiento. Pero, por ejemplo, el suicidio no es hereditario, no hay una mayor predisposición genética a quitarse la vida.

Tampoco es necesario adjetivarlo todo. Muchas veces se habla de la cobardía o la valentía que hay detrás de un suicidio y lo cierto es que es uno de los comportamientos humanos más complejos. Por eso acotarlo a un calificativo es cómo poco reduccionista. Parece que si decimos que es valiente, alentamos a seguir su ejemplo; pero si decimos que es cobarde, aumentamos el dolor de familiares y amigos.

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