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Jueves, 24 de Octubre de 2019

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Poco premio, mismos fallos

El Oviedo, que empató ante el Zaragoza (2-2) con un doblete de Ortuño, cometió errores de bulto que le privaron de la victoria.

Christian Fernández cabecea un balón ante la mirada de Kagawa /

Javi Rozada comentó en la previa que lo que no podían hacer era “regalar”. Errores puntuales, pero de tremenda importancia, son los que le han costado muchos puntos al equipo después de dos meses de competición. Y así es imposible abandonar el farolillo rojo. El Oviedo continúa sin aprender de sus fallos y hoy no pudo ser menos. En esta ocasión le tocó a Christian Fernández con la colaboración de Sergio Tejera. Los dos futbolistas, que en tantos partidos tiraron del 'carro', esta tarde cometieron sendos errores impropios de profesionales.

El entrenador ovetense, a diferencia de otras jornadas anteriores, solo introdujo dos cambios en su once. El técnico dio la titularidad a Jimmy en el lugar de Lolo en el centro del campo y apostó por Sangalli en la banda de derecha, siendo Borja Sánchez el que se quedó en el banquillo para que Joselu jugase como segundo punta.

Escucha aquí la rueda de prensa completa de Javi Rozada

Antes de llegar a uno de los momentos fatídicos para el Oviedo, los azules previamente se adelantaron con otro gol de Alfredo Ortuño en el primer minuto del choque. El pichichi de la categoría sigue con sus espectaculares registros, pero ni sus grandes números le están sirviendo al equipo para sumar victorias. Se echaba de menos en la capital asturiana un jugador con esas cifras goleadoras, que no tenía desde la figura de Toché en sus buenos tiempos, y parece increíble que su acierto no se traduzca en mejores resultados.

Si no llega a ser por la sangría que está sufriendo el equipo atrás, siendo el conjunto que más tantos recibe de la categoría (15), los 7 tantos anotados por Ortuño, en una dinámica normal, tendrían que servir para que el cuadro carbayón estuviese en puestos de play-off y no siendo el colista como ocurre a día de hoy.

El encuentro fue bonito para el espectador. El Zaragoza llevaba el peso del choque, pero el Oviedo salía bien a la contra y ambos equipos tuvieron sus opciones de anotar. Grippo y Kagawa para los visitantes, y Joselu después para los locales, no estuvieron certeros en sus remates y el marcador no se volvió a mover hasta el borde del descanso.

Aquí llegó una de las jugadas clave del encuentro. Christian Fernández tuvo varias opciones y el tiempo necesario para sacar un balón de las inmediaciones de su propia área y, ante la falta de ideas para ejecutarlas, terminó regalando el esférico al Zaragoza. El fallo garrafal fue incrementado por la precipitación de Tejera, quien cometió un penalti claro sobre Luis Suárez cuando Carlos todavía podía haber interceptado el disparo. La pena máxima fue transformada por el mismo delantero colombiano, que engañó por completo a Champagne.

El segundo tiempo más o menos siguió de la misma forma y las oportunidades de gol fueron para ambos conjuntos. El primero en golpear fue de nuevo el Oviedo gracias a la intervención del VAR, con el penalti dudoso que señaló el árbitro tras acudir a revisarlo por un leve contacto sobre Ortuño. El murciano no falló desde los once metros y ajustó su lanzamiento al máximo para evitar la estirada de Christian que había adivinado el lanzamiento. Era el minuto 55 y parecía difícil creer, vistos los precedentes, que los azules iban a ser capaces de aguantar el resultado.

Solo once minutos le duró la ventaja, concretamente hasta que el Zaragoza se aprovechó de otro fallo local. Tejera, que se resbaló cerca de su propia área, hizo un mal control y le dejó la pelota en bandeja a Pombo para que asistiese a un Luis Suárez que picó el esférico con frialdad ante la salida de Champagne.

A partir de ese momento, el paso de los minutos se empezaba a notar en los jugadores que se mostraron más imprecisos y con las fuerzas justas para crear ataques ordenados. Con mucho fútbol en el centro del campo, solo hubo que contabilizar hasta el final del partido dos acciones aisladas, una para cada equipo, sin que ninguna se convirtiese en gol. Poco se le puede echar en cara a los futbolistas, que lo dieron todo y lo intentaron de muchas maneras ante un señor equipo, pero con tantos errores, y tan grotescos, es muy difícil empezar a ver resultados positivos.

Un punto que deja un buen sabor de boca al Zaragoza, pero que de nada le sirve al Oviedo que sigue siendo el colista de Segunda y, tras la victoria del Extremadura, es el único equipo de la categoría que todavía no sabe lo que es ganar. El miércoles será el próximo compromiso para los hombres de Javi Rozada ante el Tenerife en el Heliodoro Rodríguez López. Un encuentro, al igual que el del domingo frente al Numancia, que se antoja vital para empezar a salir de la zona baja de la clasificación si no quieren verse descolgados de la salvación tan pronto.

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