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Martes, 22 de Octubre de 2019

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El insólito suceso de una lengua humana en formol en un pueblo de la Mancha

Rescatamos un suceso ocurrido a finales del siglo XIX con incidentes inexplicables que acontecen a raíz de un asesinato, con fenómenos paranormales y extraños incluidos

Lengua de vaca conservada en formol. /

Un asesinato, sucesos extraños, objetos que volaban, una lengua metida en un frasco de formol. Son acontecimientos que ocurrieron en Santa Cruz de la Zarza (Toledo) y que se repitieron en el tiempo, donde hubo testigos que aseguran que del interior de una casa, los habitantes y personal de servicio huían despavoridos. Una historia en la que tuvo lugar una tragedia familiar, desencadenante de una serie de experiencias catalogadas como paranormales o sobrenaturales, con un desenlace feliz, donde todo acabó con un frasco enterrado y la decisión de dejar de a un lado unas acérrimas creencias cristianas. Es un caso real que a día de hoy sigue siendo recordado como hemos hecho esta vez en el espacio Misterios Conquenses, que coordinan Sheila Gutiérrez y Miguel Linares, y que emitimos los martes en Hoy por Hoy Cuenca.

'Misterios Conquenses' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

La historia que hoy os traemos es una de esas para contar alrededor de la lumbre. Bien podría tratarse de un relato escrito a la luz de las velas por algún autor anónimo y que su único objetivo hubiera sido el de sembrar el pánico o no dejarnos pegar ojo durante algunas noches, pero todo esto va mucho más allá y ¿sabéis por qué? Porque es un caso real, un suceso que tuvo lugar en el último tercio del siglo XIX, en el pueblo toledano de Santa Cruz de la Zarza.

Este caso llegó hasta nosotros de mano de un gran amigo nuestro, Antonio Martín Asperilla, autor de la Guía Mágica de la Mesa de Ocaña. La historia es tan delicada y tan cercana en el tiempo que intentaremos dar los menores datos personales posibles, ya que algunos familiares directos así lo requirieron en el momento en que este caso salió a luz de nuevo.

Vista paisajística de Santa Cruz de la Zarza (Toledo). / santacruzdelazarza.es

Y no te equivocas, a nosotros nos impactó muchísimo. Es historia donde tienen cabida incidentes inexplicables que suceden a raíz de un asesinato, fenómenos paranormales y extraños, que podríamos enfocar dentro de los casos catalogados como poltergeist. Que son aquellos fenómenos de origen paranormal que engloban cualquier hecho perceptible, de naturaleza violenta y diferente a las leyes físicas, producido por una entidad o energía imperceptible. Un suceso donde la razón, la coherencia e incluso algunas leyes de la naturaleza se difuminan y desaparecen.

Y sobre todo hay un detalle que no podemos dejar pasar por alto, estos fenómenos y experiencias extrañas no fueron casos aislados sino que perduraron en el tiempo. Mucho más de lo que nunca habíamos oído sobre este tipo de sucesos y no es que duraran unos días, unas semanas o algunos meses y eso que ya nos parecería excesivo, pues en este caso se produjeron a lo largo de medio siglo.

Todo comenzó como muchos conflictos entre familiares, una disputa por una herencia. Una vecina de Santa Cruz de la Zarza falleció, quien en su testamento decide dejar gran parte de su herencia a sus dos hermanos. Algo que enfadó al marido de la fallecida ya que creía que el sería el único heredero.

Los sucesos ocurrieron en Santa Cruz de la Zarza en el siglo XIX. / santacruzdelazarza.es

Un hombre con un fuerte carácter, un alborotador, tenía problemas con el alcohol y que como era de esperar, la situación le superó y estalló. Tuvo una fuerte y desagradable disputa con los hermanos, los amenazó de una forma violenta, pero lo hizo en el momento menos adecuado, durante el funeral. La rabia se apoderó de él, algo que no mermó con el paso del tiempo. Dentro de él ardía una desesperación desorbitada y estaba claro que de alguna manera todo aquello tendría que salir.

Un día un hombre de profesión abogado, conocido en el pueblo por trabajar en ocasiones para el Ayuntamiento, caminaba por el camino de la Veguilla dando un paseo con su perro, momento en que se cruzó con el viudo que iba montado en una burra, y algo le llamó la atención, observó que llevaba una escopeta, algo que le sorprendió.

En el momento en que se cruzaron y sin mediar palabra entre ellos, aquella escopeta disparó a bocajarro al abogado, su objetivo fue el estómago, el cual quedó totalmente destrozado. La herida fue mortal de necesidad, y aquel hombre que salió a pasear con su perro halló la muerte a manos de un desalmado. Todos los detalles del suceso fueron narrados por una madre y su hija ante las autoridades. Fueron testigos de aquel asesinato ya que en el momento se encontraban trabajando en unos terrenos cercanos.

Vista nocturna de Santa Cruz de la Zarza. / santacruzdelazarza.es

El autor del disparo quedó detenido y juzgado, y el encargado de llevar su juicio no fue un abogado cualquiera, sino el hermano del fallecido, quien se encargó personalmente y que no cesó en su empeño en hacer que recayese todo el peso de la ley sobre el asesino de su hermano. Una larga pena de cárcel y que a su salida fuera desterrado de por vida del pueblo. Y aquí llegamos al punto donde comienza el misterio.

Las malas lenguas decían que este abogado se reunía en cuevas y lugares secretos con otros camaradas, con una ideología política similar, tanto él como su hermano eran republicanos y anticlericales, de fuertes convicciones, personas relevantes en su época, a quienes incluso se les atribuyó la expansión de una ideología republicana con su llegada. Fundadores de una compañía de teatro y una banda de música donde representaban funciones, en las que en más de una ocasión y en alguna canción de la época se dejan entrever esas reuniones. Una historia que se podría haber repetido en cualquier pueblo de España, pero con matices y alguna que otra diferencia.

Lo anómalo y extraño ocurre cuando en la autopsia de aquel abogado decide coger la lengua de su hermano fallecido, introduciéndola dentro de un frasco de formol. Aquel frasco fue colocado con mimo encima de un aparador que se encontraba en su biblioteca. Era lo único que le quedaba de su hermano y se aferró a ello de una forma exagerada. El tiempo pasa igual para todos y llegó el momento que los protagonistas de esta historia fallecieron, quienes fueron enterrados en el cementerio civil.

Paisaje manchego en torno a Santa Cruz de la Zarza. / santacruzdelazarza.es

La casa donde se encontraba ese frasco fue heredada por una sobrina-nieta, una mujer con unas creencias muy diferentes a la de los dos hermanos. Era una mujer muy religiosa, tanto que incluso vestía habitualmente con el hábito de la Virgen del Carmen.

En su casa eran habituales las visitas de sacerdotes, miembros de la Iglesia, reuniones donde se hablaba y practicaban sus creencias. Y a raíz de estas reuniones comenzaron una serie de sucesos inexplicables: ruidos, desapariciones, movimientos y desplazamientos de objetos con una naturaleza violenta.

Pero lejos de ser episodios aislados, estos se fueron incrementando y cada vez eran más seguidos.

Tanto era la violencia de estos sucesos que los vecinos narraban como veían salir corriendo como alma que lleva al Diablo al personal de servicio de la casa. Ni los rezos ni misas continuas que se realizaron para hacer desaparecer aquellos fenómenos fueron suficientes para acabar con ellos. Hubo temporadas en los aquellos sucesos parecían mermar, aunque nunca desaparecer, pero por lo menos la convivencia en aquella casa se hacía más llevadera. Pero aun así aquellas reuniones en las que se coincidían para debatir y compartir sobre catolicismo dejaron de hacerse, ya que parecía avivar el fenómeno.

Aquella mujer pensó que quizá sus diferencias sobre religión y política era el detonante de aquellos horribles fenómenos y fue consciente de que aquello nunca desparecería. Decidió que la mejor forma de intentar remediarlo era el enterrarse en el cementerio civil junto a su familia. Era la única solución que se la había ocurrido y sería capaz hacerlo, no enterrarse en zona católica con tal de que aquello cesara.

Falleció a principio de los años 30 y sus familiares cumplieron su petición. Tras el fallecimiento la casa fue heredada por una de sus hijas. Cuando comenzó a instalarse se dio cuenta de que aquel frasco de formol continuaba encima de aquella repisa. Una lengua flotando en un líquido creo que nos daría repelús a cualquiera, así que esta joven enterró este frasco dentro de la casa, dándole un merecido descanso celebrando una misa en nombre de pariente asesinado.

Y por fin, aquellos fenómenos que un día hicieron huir a los criados, cesaron. Sucesos que narran como aquella lengua hizo volar objetos, o el episodio cuando en una ocasión un miembro de la Iglesia acudió a aquella casa a realizar unos rezos y oraciones para hacer desaparecer aquellos fenómenos, pensando que todo aquello se debía a la obra del maligno, porque así lo creían. No sabemos lo que pasó allí dentro, pero desde en ese momento prometió no pisar nunca más aquel lugar.

Unas experiencias que durante generaciones hicieron que el temor se apoderara de la familia, incluso dejando de lado las creencias religiosas con tal de no volver a ser testigo de estos sucesos violentos. Algo que dejó huella, y les pasó factura. Tanto es así que la familia, marcada por estos episodios de origen sobrenatural, se interesó por todos los casos de fenomenología parecida.

Era tanto el afán de saber por qué a ellos, si habría alguien al que le ocurriera lo mismo, que cuentan que fueron de los primeros en visitar Garabandal, en Cantabria, lugar famoso por las apariciones marianas que allí sucedieron 1961.

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