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Lunes, 21 de Octubre de 2019

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Madrid, a la cola en la prevención del cáncer de mama en España

Es la Comunidad en la que menos penetración tiene el programa público de cribado, conocido como DEPRECAM. La atención se está internalizando en los hospitales públicos tras veinte años en manos privadas y una acumulación de fallos de gestión. El último, la paralización durante nueve meses de las mamografías en la capital, que adelanto la Cadena SER

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El Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) no ha conseguido nunca que el programa preventivo del cáncer de mama alcance el porcentaje de participación mínimo para considerarlo efectivo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “si su cobertura supera el 70%, esta forma de cribado puede reducir la mortalidad por cáncer de mama en un 20-30% en las mujeres de más de 50 años”. Madrid nunca ha llegado ni a acercarse. El sistema se evalúa por rondas bianuales porque las mujeres sanas entre 50 y 69 años se someten a revisiones cada dos años. En el último periodo con datos completos -el correspondiente a 2017/2018- la participación se quedó en el 42,96%. Es más, mientras el número de potenciales beneficiarias del programa no para de crecer, el de mujeres que efectivamente participan cae en picado.

Memoria del SERMAS 2018 / SERMAS

Eso deja a DEPRECAM rezagado respecto a los programas de cribado público que tienen en marcha otros gobiernos autonómicos. En Andalucía o Cataluña, Comunidades también muy pobladas, el nivel de penetración de sus planes es muy superior. Si se pregunta a las andaluzas y a las catalanas, que se han hecho una mamografía en los últimos dos años, por qué se la hicieron; el 53,8% y el 40,6% respectivamente responde que les tocaba la revisión pública. En Madrid no llega a una de cada cinco. La comparación es aún más negativa, si se hace con vascas y navarras, con un nivel de renta similar. Allí el programa público llega prácticamente al cuádruple de mujeres.

Encuesta Nacional de Salud 2017 / Ministerio de Sanidad

Desde la Consejería de Sanidad insisten en que se trata de un programa voluntario y que sus resultados dependen en buena medida de la respuesta que encuentre entre las potenciales beneficiarias. “Madrid es una comunidad autónoma con alto nivel de doble aseguramiento (privado y público), lo que impacta en las cifras de cobertura pública del cribado”, justifican esas fuentes. Una explicación que no encaja con la realidad de otras regiones con una implantación similar de la sanidad privada. Según la Encuesta Nacional de Salud, un 30,44% de las madrileñas tiene seguro privado, frente a un 30,49% de las baleares. Allí el programa público llega casi al triple de mujeres que aquí. Por no hablar de la paradoja que implica: un servicio público, externalizado a manos privadas, que no es efectivo por la amplia implantación de la sanidad privada. Tampoco encuentran explicación los expertos, que fijan en ese 70% que marca la OMS “el punto a partir del cual los programas públicos de cribado alcanzan el equilibrio entre coste y efectividad”, según señala Álvaro Rodríguez-Lescure, vicepresidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

La Consejería de Sanidad no ha recopilado a tiempo para este artículo el coste que ha supuesto para las arcas públicas dos décadas de gestión privada de DEPRECAM; sobre la efectividad, la OMS pone el acento en la propia calidad del programa y especifica que “dos aspectos esenciales para el éxito de la detección precoz poblacional son una atenta planificación y un programa bien organizado y sostenible que se focalice en el grupo de población adecuado y garantice la coordinación, continuidad y calidad de las intervenciones”. En Madrid DEPRECAM ha sufrido, que sepamos, al menos dos apagones. El último, este mismo año, ha afectado a la ciudad de Madrid y ha durado nueve meses. El anterior, ocurrido en 2013, dejó a 30.000 mujeres sin sus mamografías en toda la Comunidad y se prolongó durante otros siete meses.

La Consejería insiste en que el traspaso de esas pruebas a manos públicas solucionará los problemas. “Incrementará la cobertura pública al ofrecer la realización de la prueba en los centros sanitarios públicos a los que acude, conoce y en quienes confía la población. Además, entendemos que nos permite un control más directo de la calidad de todo el proceso de atención y de realización de la prueba”, dicen las fuentes consultadas por la Cadena SER. Toda una abjuración del mantra liberal de que el sector privado gestiona mejor.

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