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Viernes, 06 de Diciembre de 2019

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El paciente del siglo XXI (y III)

El lado más humano de la tecnología

A pesar de que tendemos a pensar que las tecnologías son frías, incluso que pueden llegar a aislarnos socialmente si abusamos de ellas, la realidad es que cada vez hay más y más aplicaciones y dispositivos que nos ayudan en nuestras vidas, proporcionándonos unos niveles de salud y bienestar impensables hasta el momento.

El estudio de los perfiles genéticos, junto con la aplicación de técnicas de inteligencia artificial, ayudan a entender cómo será la evolución de una determinada enfermedad en un determinado paciente, prediciendo incluso el resultado que tendrá en ellos un tratamiento u otro.

Podemos encontrar aplicaciones móviles que facilitan a los médicos el seguimiento del estado de ánimo de personas que sufren de ansiedad, depresión o insomnio. Ya hay sofisticados equipos totalmente portátiles de rayos X, kits de análisis sanguíneos o relojes de pulsera que realizan electrocardiogramas. Además de su reducido tamaño, todos ellos son capaces de interpretar los resultados obtenidos, prestarnos primeros auxilios y comunicar instantáneamente la información a los facultativos.

Muchas personas mayores se aprovechan ya de tecnologías que les recuerdan qué medicación deben tomar, cuándo y en qué dosis. Esta misma tecnología permite a sus médicos, no solo saber cuál es el grado de cumplimiento de cada paciente y su reacción frente al tratamiento, sino que puede combinar el conocimiento colectivo de todos ellos para ajustar las dosis, prevenir efectos secundarios o corregir diagnósticos erróneos.

Hasta tecnologías tan sencillas como las redes sociales, sobre todo las especializadas en el cuidado de nuestra salud, están resultando una herramienta más que eficaz para que los ciudadanos se sientan acompañados, comprendidos y guiados frente a las cuestiones de salud que tanto les preocupan, tanto si son propias, como si lo son de sus hijos, padres, familiares o amigos.

Tecnologías como blockchain ayudarán a que todo el ingente y necesario trasiego de información entre dispositivos personales, pacientes, profesionales de la salud, aseguradoras, hospitales y centros médicos se pueda realizar de forma eficiente y, sobre todo, manteniendo la privacidad que se espera de una información que entendemos tan sensible y personal.

Francisco Maciá es doctor ingeniero en Informática y profesor titular en el Departamento de Tecnología Informática y Computación de la Universidad de Alicante.

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