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Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

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El Cádiz sentencia al Sporting y el arbitraje lo remata

Un penalti discutidísimo, revisado por el colegiado, apuntilla a los rojiblancos en el campo del líder

Isma Cerro intenta disputar un balón /

El Sporting no perdió en Cádiz por una injusta decisión arbitral, que la hubo y además sangrante. O al menos no solo por eso. El Sporting perdió en el Carranza porque el Cádiz es ahora mismo mucho más equipo que el Sporting (y que casi todos los rivales), tiene las ideas muy claras y explota al máximo sus virtudes y los defectos del contrario, que en el caso del equipo gijonés fueron graves: fallos clamorosos en defensa y nulidad casi absoluta en ataque (dos remates a puerta en este partido, el gol y un disparo flojo y sin peligro de Djurdjevic). Seguramente no necesitaba el cuadro amarillo la ayuda del árbitro, que quizás por cargo de conciencia por su actuación en Alcorcón (donde masacró a los andaluces), decidió pitar penalti de Borja López en lo que pareció un claro 'piscinazo' de Quintana.

Se puede pensar que el Sporting habría perdido igual sin el penalti (el partido iba 2-1), pero al margen del propio valor del gol, es determinante el momento en el que se produce: la acción llegó cuando el equipo gijonés parecía haber dado un paso adelante, tras el gol de Borja López, robándole la pelota al Cádiz y con la salida al campo de Álvaro Vázquez y Pablo Pérez. Doble cambio en el que José Alberto, para sorpresa de muchos, había decidido sacrificar a Aitor García, más inspirado que Isma Cerro, por ejemplo. La cuestión es que el árbitro frenó la hipotética reacción del Sporting tras el gol. El árbitro, que no el VAR, pues hay que recordar que el sistema de videoarbitraje simplemente propone y es el colegiado quien dispone. No sabemos lo que hubiera ocurrido si Sagués Oscoz no hubiera rectificado su decisión inicial; lo que sí es evidente es el error y que al Sporting las decisiones arbitrales este año no le ayudan. Tampoco lo hizo este árbitro no castigando el codazo en la cara a Manu García o la obstrucción a Djurdjevic que hubiera supuesto la segunda amarilla para Fali.

Los imponderables, por muy clamorosos que sean, no se pueden controlar. Hay otras cosas que el Sporting debe intentar corregir, o negro futuro le espera. La situación de Djurdjevic es insostenible. Lastrado desde el minuto dos por una absurda amarilla por un manotazo a un rival, el bagaje del delantero se limitó a un flojísimo disparo entre los tres palos que, de haber acabado en gol, posiblemente se hubiera anulado por fuera de juego. Los números del delantero en relación calidad-precio-minutos son indefendibles, aunque los integrantes de su guardia pretoriana (dentro y fuera del club) sean legión. O, al menos, muy ruidosos. La situación del serbio, presa de la impotencia y la rabia, apena a cualquier sportinguista, pero más pena da la falta de soluciones al problema.

Atrás, la defensa cometió serios errores ante el Cádiz. No defendió bien el córner en el que Marcos Mauro se impone con autoridad a Borja López en el primer gol amarillo y en el segundo Unai Medina le da metros a Salvi para centrar y Molinero mide mal y se come el pase a Álex Fernández. En el caso de Borja, se desquitó con el gol que parecía meter al Sporting en el partido, hasta que el penalti frustró las ilusiones. El Sporting, en resultados y en su relación con el VAR, vuelve a las andadas.

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Cadena SER

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