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Martes, 21 de Enero de 2020

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40 años de municipalismo

En 2019 nuestra democracia municipal ha cumplido 40 años. Una calle en el barrio de Penya-Roja conmemora la fecha de aquellas históricas elecciones que tuvieron lugar el 3 de abril de 1979.

El 3 de abril de 1979 se celebraron en España, después de más de cuarenta años, unas elecciones municipales, libres y democráticas. En Valencia se alzó con la victoria la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez, pero una coalición entre socialistas y comunistas le dio la vara de mando a Fernando Martínez Castellano, que apenas fue Alcalde durante unos pocos meses. Su sustituto, el también socialista Ricard Pérez Casado, sí que gobernó la ciudad durante 10 años, entre 1979 y 1989.

La tarea de Pérez Casado fue ardua para volver a poner en marcha la maquinaria del consistorio. Lo más importante: paliar los problemas de financiación que ahogaban las arcas locales. Y a partir de ahí empezar a enderezar la nefastas políticas de ordenación del territorio que se habían llevado durante el franquismo. O mejor dicho, no se habían llevado a cabo. En una ciudad de 725.000 habitantes la falta de servicios e infraestructuras era alarmante.

Después de 40 años el cambio es evidente y, aunque, por qué no decirlo, algunas cosas se hubiesen podido hacer mucho mejor, la ciudad de Valencia ha evolucionado con altibajos hasta ser considerada una de las mejores urbes del mundo para vivir. La transformación urbana es visible en muchos barrios y abrumadora en otros, como en el de Penya-Roja.

El barrio de Penya-Roja era hace 40 años una zona eminentemente industrial, surcada todavía a cielo abierto por la acequia de Penya-Roja que regaba las pocas huertas que todavía aguantaban entre naves y chimeneas. La desmantelada vía de ferrocarril hacía de frontera natural con los caminos del Grao y dejaba paso a la rectilínea avenida de Francia, entonces solo un estrecho camino, cruzada por sendas como la de Carmona y la propia de Penya-Roja. Al final del camino, como gigantes de piedra, se levantaban las otrora punteras empresas de la industria química valenciana, como Noguera y la Cross.

Sobre aquellos terrenos, desafectados ya de cualquier actividad industrial, se proyectó en los 90 una zona residencial y comercial que aspiraba a ser un nuevo centro neurálgico de la ciudad. Se ordenó el barrió siguiendo los ejes de la avenida de Francia y la continuación de la Alameda, y se abrieron nuevas calles, una de las cuales, contigua a las viejas naves de la Cross, fue bautizada en 1999 como calle del 3 de abril de 1979, en homenaje a los 20 años que entonces se conmemoraban de las primeras elecciones municipales de la democracia. Rita Barberá, la 4ª alcaldesa del periodo democrático actual y de la cual ayer precisamente se colgó su retrato en el Ayuntamiento, fue la encargada de aprobar esta rotulación que fijaba un hito, una fecha que no deberíamos olvidar, la del 3 de abril del 79 en la que recuperamos nuestros derechos y libertades.

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