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Viernes, 13 de Diciembre de 2019

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Un Rector en el barrio de Pescadores

Eduardo Pérez Pujol tuvo gran influencia en la vida social y cultural de la Valencia de finales del siglo XIX. En agradecimiento, la ciudad le dedicó una calle en el antiguo barrio de Pescadores.

El popular barrio de Pescadores de Valencia estaba situado en el Cuartel del Mar, junto a la calle de las Barcas. La toponimia nunca engaña. Estratégicamente situado entre las salidas naturales hacia el mar y hacia la Albufera. Un barrio vivo intramuros que empezó a perecer cuando ya no hacían falta las murallas y la vida del pescador tenía más sentido en la orilla del mar. Entonces, durante la segunda mitad del siglo XIX, el barrio se empezó a despoblar y, por consiguiente, a degradar. Cuentan las crónicas que el vetusto barrio de calles estrechas e insalubres era ya a finales del XIX el burdel de la ciudad y escenario de continuas reyertas y crímenes. Pero su localización, anteriormente periférica, se había convertido en una zona de gran interés urbanístico debido a la nueva centralidad que suponía la instalación en sus aledaños de la estación de ferrocarril, primero, y la apertura de la plaza de Castelar sobre los terrenos del desamortizado convento de San Francisco.

De esta manera, por su centralidad y por sus alarmantes condiciones de higiene, el recinto ocupado por el barrio de Pescadores, que comprendía 13 pequeñas manzanas encuadradas entre las calles de las Barcas, Pascual y Genís, Lauria y la entonces plaza de San Francisco, se convirtió en el objetivo prioritario de las actuaciones de Reforma Interior que se estaban impulsando desde el Ayuntamiento. A finales del siglo XIX se redactó el proyecto de reforma, pero los primeros derribos no se llevaron a cabo hasta 1906. El barrio fue rediseñado con cuatro grandes manzanas achaflanadas y dos calles perpendiculares entre sí que se cruzarían en medio de la cuadricula. Los dos solares más grandes surgidos de la nueva parcelación son reservados para instalar el Banco de España y el edificio de Correos. El nuevo centro cívico de la ciudad estaba servido.

Las dos nuevas calles proyectadas en el flamante barrio fueron dedicadas a sendos patricios de la ciudad el día 27 de diciembre de 1909, tal y como recoge el acta de la sesión celebrada ese día en el Ayuntamiento: “Que a la calle del Sur de los solares de Pescadores se le dé el nombre de Pérez Pujol, y a la de Levante de Alfredo Calderón”. Esta última, dedicada al escritor y periodista Alfredo Calderón fue rebautizada como calle de Correos después de la Guerra Civil.

Eduardo Pérez Pujol (Salamanca, 1830 – Valencia, 1894) fue catedrático y rector de la Universidad de Valencia entre 1868 y 1873. Cursó sus estudios en Salamanca, de donde era oriundo, y en Madrid. Llegó a Valencia en 1858 y aquí se involucró muy intensamente en las corrientes políticas y sociales de su tiempo. De ideología liberal, estuvo influido por el krausismo y la Institución Libre de Enseñanza y por ello su vida pública giró en torno a la enseñanza del derecho, la pedagogía y la sociología. Influyó mucho en la vida social y cultural de Valencia y estuvo entre los fundadores y dirigentes de varias instituciones culturales y económicas valencianas más significativas del momento, como el Ateneo Mercantil, la Institución para la enseñanza de la mujer, la Escuela de Artesanos y la Liga contra la ignorancia, entre otras.

Por todo ello, a su muerte en 1894, la agradecida ciudad de Valencia colocó en su memoria una placa conmemorativa en la fachada de la casa donde vivió, en la calle Eixarchs número 7 que todavía se conserva. Y en 1909 le dedicó la calle central del nuevo barrio de pescadores, la calle de Pérez Pujol.

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