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Martes, 10 de Diciembre de 2019

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Una vivienda social en lo alto de una montaña para un hombre en silla de ruedas

Juan Tenería, desahuciado de un garaje en Lanzarote, tiene que bajar una cuesta de dos kilómetros para llegar a la tienda más próxima

Una de las calles de Atalaya Park, en Antigua. /

Juan Tenería, discapacitado y desahuciado tras vivir cuatro años en un garaje de Lanzarote, ha sido realojado en una vivienda social que se encuentra en lo alto de una montaña, en la isla de Fuerteventura. El alojamiento conseguido para Tenería, al que le faltan las dos piernas por lo que usa una silla de ruedas, se encuentra en la urbanización Atalaya Park de Antigua y para llegar a tienda más próxima, debe bajar dos kilómetros por una carretera de gran pendiente.

El Gobierno de Canarias se comprometió a encontrar una vivienda de protección oficial para Juan, mientras éste se encontraba ingresado en el hospital por una pulmonía, pero incumplió su promesa y tuvo que volver a un garaje vacío donde sólo había una cama y unas sábanas limpias que consiguieron las activistas de la Plataforma por una Vivienda Digna de Lanzarote,quienes habían sacado las pertenencias de Tenería para guardárselas.

Ante la presión de la plataforma, el Ejecutivo Autonómico le consiguió finalmente una vivienda social pero en un lugar no demasiado adaptado para alguien que se mueve en silla de ruedas como explica el propio Juan "el primer día bajé a cargar el móvil, porque no tengo luz, al primer bar y casi se me rompe la silla de la vibración, de hecho al día siguiente se me cayó un reposapies cuando volví a bajar, es increible la pendiente que hay".

Tenería asegura que los vecinos se han volcado a la hora de ayudarle y que la vivienda sí está en buenas condiciones pero no entiende cómo le han reubicado en ese lugar "me han traído a una vivienda adecuada a mí pero la vivienda no está en un sitio adecuado a mí". Cada vez que Juan tiene que salir de casa para alguna gestión, los problemas son constantes y de hecho, ya se ha hecho daño en las manos al intentar frenar la silla de ruedas por la velocidad a la que baja. Subir la pendiente es todavía peor y más si tiene que hacerlo cargado con la compra.

A todo ello se le suma que la vivienda en la que se ha realojado a Juan se encuentra a casi 15 kilómetros del centro de salud más cercano, en Puerto del Rosario, a donde debe acudir con asiduidad a recibir cuidados por sus heridas y los dolores que suele padecer.

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