Sábado, 31 de Octubre de 2020

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HISTORIAS ANTIGUAS DE ÁLAVA

Ricardo Cobo y su singular café-bar Gau Txori (1927-1938)

El Gau Txori fue sede oficiosa de la afición del Alavés, lugar para tertulias de todo tipo en Vitoria y, finalmente, cerró hostigado por los franquistas

Interior del Gau Txori hacia 1927

Interior del Gau Txori hacia 1927 / C. Yanguas - Archivo Municipal de Vitoria

Para hablar del café-bar Gau Txori de Ricardo Cobo, hay que viajar en el tiempo hasta la última parte del siglo XIX, cuando se levantó el edificio en el que décadas más tarde Ricardo abriría el negocio. Todo se inicia con Gervasio Quintanilla, el promotor de la Fonda de Quintanilla. El edificio, construido con planta baja mas tres alturas, tenía la entrada principal por la calle de La Estación -hoy Dato-, y su fachada daba también a la calle San Prudencio. Fue levantado en 1878, de acuerdo con el proyecto redactado por el arquitecto Martín Saracibar, y años después de su inauguración pasó a denominarse Hotel Quintanilla.

En 1925 dejó de utilizarse como hospedaje, y su propietario lo vendió a Pedro Anitua Gabiña, quien encargó al arquitecto Luis Díaz Tolosana el proyecto de reforma del edificio. Hubo que rasgar la fachada de la planta baja y elevar el techo de la misma, con el fin de adecuarla para usos comerciales, desapareciendo dos majestuosos arcos de entrada al hotel. Entre 1926 y 1927 se llevó a efecto la obra de reforma con la que se añadió una planta más.

El propio Anitua instaló en una de las lonjas una joyería, el peluquero Joaquín Cabezas ocupó otra más, y así sucesivamente otros interesados fueron estableciendo sus negocios en los bajos del edificio.

Ricardo Cobo

El Santuario de Estíbaliz fue el marco incomparable donde Ricardo Cobo Ascasibar y Juana San Miguel Urzelai contrajeron matrimonio el 12 de junio de 1923. Ricardo era uno de los diez hijos de Manuel Cobo Pérez 'El Pasiego' y de Justa Ascasibar Aranzabal. Manuel era el propietario del Café Suizo, uno de los mejores establecimientos hosteleros de la ciudad entonces, que estaba situado en la calle de La Estación.

Ricardo siguió la estela de su padre e instaló un café-bar en una de las lonjas de la calle San Prudencio del antigüo hotel antes mencionado. El frontal de la barra de cara a la clientela, fue decorado con catorce dibujos en cerámica, que representaban las siete virtudes y los siete pecados capitales, cuyos títulos se rotularon en euskera. Las primeras estaban representadas por mujeres y los segundos por hombres. El diseño fue realizado por el prestigioso pintor y dibujante Obdulio López de Uralde y los azulejos se fabricaron en la empresa Cerámica Alavesa de Agurain

Parte de las cerámicas, hacia 1927 / C. Yanguas / Archivo Municipal de Vitoria

Para ofrecer un buen servicio a la clientela, Ricardo instaló una cafetera exprés, un grifo para expender cerveza a presión y colocó ocho mesas con encimera de mármol con una estructura de hierro fundido.

A las siete de la tarde del miércoles 26 de abril de 1927 se inauguró el magnifico y original bar, al que Ricardo puso nombre en euskera: Gau Txori (pájaro nocturno).

Su propietario lo definía en la publicidad como “el predilecto de la buena sociedad, el templo de la juventud y la alegría de de los Deportivistas”, esto último referido a los seguidores del Glorioso

Anuncios del bar en la prensa local

'Míster Harris' y el Deportivo Alavés

Contiguo al bar el Deportivo Alavés abrió sus oficinas, por lo que entre la clientela habitual del establecimiento se encontraba una nutrida presencia de hinchas, futbolistas y directivos del club. También eran asiduos los periodistas deportivos, que 'cazaban' en el bar las noticias relacionadas con el club y el equipo.

Uno de los habituales parroquianos era Walter Martín Harris -'Míster Harris'-, entrenador del Alavés, que comenzó su labor en el club en enero de 1928, y al que le gustaba tomarse unos buenos tragos, entre ellos unos chatos de rubio montilla, que los saboreaba pausada y delicadamente, acompañados de algún molusco. El Gau Txori era especialista en esto último: servía mariscos de todas clases “importados a diario”. Otra de las especialidades de la casa era el chocolate a la taza

Dibujos sobre Míster Harris / Verástegi - La Libertad

Otro cliente de renombre era Amadeo García de Salazar, entonces secretario del Alavés, que había sido uno de los impulsores en la creación del club en 1921 y que fue también entrenador y seleccionador nacional.

En el Gau Txori se acogía a todo el mundo. Eran frecuentes las conversaciones sobre deportes y caza, e incluso se entablaban interesantes debates políticos entre los asiduos.

En 1932 un periodista del Heraldo Alavés, refiriéndose a las tertulias sobre el Deportivo Alavés, decía: “Tu si que democratizaste Vitoria. ¡Cuantas veces lo recuerdo! En las mesas del Gau Txori confundidos en la misma conversación y unidos con grande afecto en una misma alegría, al aristócrata y al obrero; el de la extrema derecha y al más radical de la izquierda. Y es que entonces del Deportivo se había hecho un ideal y era un ideal que unía, que atraía.”

Cuando el Alavés jugaba fuera de Vitoria era habitual que frente al bar se efectuaran las salidas tanto de los autobuses del equipo como los de los seguidores. Allí se convocaba además a la gente para asistir a excursiones montañeras.

El 6 de mayo de 1928, el Deportivo Alavés jugó en el estadio de Las Corts contra el Barcelona la ida de semifinales del campeonato de España, ante 24.000 espectadores. A pesar de perder por 3 goles a 0, se consideró toda una gesta el haber llegado hasta ese punto de la competición, lo que provocó que un gentío enorme recibiera al equipo el martes día 8 en la Plaza del Arca, frente a la sede del club, dando vivas y aplaudiendo a rabiar a los jugadores. El recibimiento fue apoteósico y los futbolistas que habían disputado el partido -Beristain, Ciriaco, Quincoces, Albeniz, Antero, Roberto Etxebarria, Camio, Crespo, Unamuno, García y Patxi- no salían de su asombro por el inesperado baño de masas.

Ricardo Cobo y sus camareros, protagonizaron una autentica maratón sirviendo a los clientes del abarrotado Gau Txori, que lo celebraban como si el Alavés hubiera conseguido la victoria. En el local no se podía dar un paso; aquello parecía un auténtico hormiguero.

Riki-Tiki-Tivi, redactor del Heraldo Alavés, escribió en mayo 1930, los problemas que había pasado para escuchar en la radio la retransmisión de un partido de fútbol del Glorioso. Le era imposible: se oían en el aparato espantosas detonaciones, maullidos similares a un gato, pitidos, etc. Así que cuando parecía que había terminado el choque, se marchó disparado al Gau Txori sin saber el resultado final. El lugar elegido no era casualidad: “Afortunadamente vemos en la pizarra del Gau Txori el resultado del partido de fútbol. Luego arrellanado en el diván, mientras me tomaba una cerveza, uno comenta algo que me fastidia: - Hemos oído muy bien el partido, ¡se siente una emoción!". Ricardo no solo facilitaba el resultado final, sino también la marcha del marcador de principio a fin de los encuentros, mostrándolo en una pizarra o en las lunas del local.

Cerveza fresca y farias en el Gau Txori

Ricardo estaba abierto a colaborar en lo que hiciera falta. En el bar se recibían las peticiones para alquilar un automóvil, que se trasladaban a Ángel Elorza, el dueño de ese negocio. En el Gau Txori se celebraron las reuniones para crear la Peña Literaria, y los aficionados al juego del jaque-mate se reunieron en mayo de 1936 con objeto de constituir el Club Vitoriano de Ajedrez.

En septiembre del mismo año, la Asociación de la Prensa organizó un festival a beneficio de la Colonia Escolar de Estíbaliz. En el capitulo de ingresos figuraba la aportación de 400 pesetas como “subvención efectuada por los Cafés y Bar Gau Txori, con motivo de la verbena celebrada en la calle Dato”, incluida en el programa.

En mayo de 1930 se organizó en Vitoria un homenaje al exdiputado foral Isaac Puente Amestoy, médico y notable dirigente anarquista en Álava, que sería fusilado por los franquistas al poco de iniciarse la Guerra Civil. Las tarjetas para participar en el correspondiente banquete se expendieron en el Gau Txori y en otros tres cafés vitorianos, al precio de 7,50 pesetas.

La Vuelta a Álava en 1934 partió desde el Gau Txori.

En agosto de 1929 en la Vuelta al País Vasco, con etapa final en Vitoria, Ricardo montó un servicio gratuito para facilitar refrescos a los corredores a su llegada a la meta. También frente al bar se celebró la salida neutralizada en la etapa Vitoria-Pamplona de la Vuelta al País Vasco de 1935. Una imagen de este último evento nos sirve para ver como era la fachada del bar. Es el primer local a la derecha de la foto

La fachada del bar

El crítico de teatro del Heraldo Alavés escribía en agosto de 1928 que, tras las funciones teatrales, no podía faltar una visita relajante al bar de Ricardo: “Ve usted por ejemplo una obra de Ardavin o de Linares en el teatro y ya sabe que al terminar le espera amorosamente el Gau Txori con su fresca cerveza. O sea, una compensación. Y además un otro fin. Porque toda vena poética del señor Ardavin y toda la dilatada dialéctica de polémica del señor Linares Rivas no son capaces , ni aun reunidas, de llevarle a uno a la desesperación, si todavía queda cerveza fresca. Aquí es donde vemos el fin de la obra. Luego la cama.”

En agosto 1928, Emilio Álava, personaje singular por sus aventuras automovilísticas, realizó una gira a bordo de un Citroën de diez caballos de potencia, con este recorrido: Vitoria-Santander-Reinosa-Palencia-Valladolid-Madrid-Guadalajara-Soria-Logrono-Pamplona- Vitoria.

Tras finalizar la hazaña en nuestra ciudad, se dirigió con el automóvil al Gau Txori, donde explicó a la clientela, que le escuchó con gran atención, los detalles del viaje. Había recorrido 1.155 kilómetros en 24 horas, acompañado de tres viajeros invitados que pesaban una media de 65 kilos. En aquellas carreteras y caminos de herradura, el coche no había sufrido ningún contratiempo ni averiá, ningún reventón, ningún pinchazo, ninguna bujía fundida.

Uno de los viajeros dijo respecto a la gran velocidad que alcanzaba el coche, lo siguiente: “El Citrooën de hoy, con todo su lujo, su esbeltez y su confort, permite a cualquiera, aunque no sea tan experto conductor y mecánico como Emilio Álava, encender un cigarro farias en el Gau Txori y tirar la colilla al Ebro al entrar en Logroño por el puente de Sagasta, comer en el Gran Hotel y pedir por teléfono el café al Sardinero, en la seguridad de que se lo sirven, como al Comendador, y no se enfría.”

Los taxistas vitorianos formaron en enero de 1934 una asociación y centralizaron en el teléfono 1167 la petición de “coches de punto” (2) por parte de los usuarios. Hubo varios chóferes que no quisieron pertenecer a la agrupación creada: Ángel Gómez de Segura, Antonio Carreras, Luis Diaz y Cruza, Antonio Uriarte, Felix Luzuriaga, Arcadio Pinedo, Ismael Aguirre, Doroteo Maillo, Francisco Lahidalga, Zacarias Rojo y 'El Navarro'. Anunciaron en la prensa que no pertenecían a la agrupación citada y que seguirían recibiendo como siempre los avisos en el bar Gau Txori, donde serian debidamente atendidos los demandantes del servicio.

Ricardo Cobo, elegante y con ropa de faena / Archivo familiar

Gorka, otro periodista cliente del bar, relató que en septiembre de 1930 encontrándose en el Gau Txori charlando con otros clientes, vieron un numeroso grupo de jóvenes que pasaban frente al local dando vivas a Unamuno. Interpretaron que se trataba del futbolista Victorio Unamuno Ibarzabal, jugador del Athletic, y dedujeron que estaba en Vitoria para fichar de nuevo por El Glorioso, al que había pertenecido con anterioridad. Salieron rápidamente del bar, uniéndose al grupo, para identificar al protagonista. Tras varios metros caminando se dieron cuenta que el tal Unamuno era en realidad el exrector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno.

En octubre de 1930 tocó íntegramente en Vitoria el quinto premio de la lotería nacional. Uno de los décimos agraciados del número 17095 lo tenía abonado el camarero del Gau Txori, Francisco Salinas, al que le correspondieron 10.500 pesetas de premio. Otras tantas se llevó su hermano Pablo y a un cliente del bar, Isaias Martínez, le correspondieron 14.000 pesetas. A ambos, Francisco les había dado una participación.

El bar organizaba anualmente un campeonato de mus entre sus clientes. En diciembre de 1935, los ganadores fueron Santiago García Salazar y Policarpo Martínez de Lecea, acreditado pirotécnico, cuya marca continúa en activo hoy día con el nombre de Valecea. En el bar se celebró el banquete de clausura con asistencia de todos los participantes.

En junio de 1936 ante el juez municipal, actuando de testigos Luis Villanueva y Ricardo Cobo, contrajeron matrimonio Felisa Marañón y el simpático barman del Gau Txori Vicente Martínez. Después de la ceremonia, Ricardo tuvo la deferencia de obsequiar con un aperitivo en su bar a todos los asistentes al acto.

El 10 de noviembre de 1937 el soldado José María Cama se encontraba circunstancialmente en Vitoria a la espera de ser enviado al frente de guerra. Quería escribir una carta a su amigo Luis Lassala de Donostia, y no tenía un papel a mano, así que entró al Gau Txori a tomar algo y allí se le facilitó una cuartilla sobre la que redactó la misiva. Aquella carta, que la tenemos en nuestras manos, nos sirve para conocer el logotipo que Ricardo utilizaba para su negocio, ya que figura en el membrete del documento. El logo es moderno y en color.

La carta y el logo del Gau Txori / Archivo Iñaki Armentia

Una poesía dedicada

En 1934 se publicó una poesía, de autor desconocido, dedicada al Gau Txori y su propietario, que refleja el buen ambiente que se respiraba en el local y el carácter servicial de Ricardo.

El Gau Txori

Meca de los deportistas,

de literatos y artistas,

de damas y caballeros;

de alegres excursionistas

y señorones austeros;

de políticos locales

más o menos radicales;

de la C. E. D. A. (3) y la U. G . T.,

que discuten, muy formales,

a la hora del café.

Se rinde una fortaleza

ante un buen bok de cerveza

y se hace crítica fina,

y se pierde la cabeza

oyendo tocar “Marina”.

Ricardo y su dependencia

con su arte y su experiencia

saben servir de manera,

tan bien y tan a conciencia,

que no hay quien les supera.

A todo el que ama la vida

el bar Gau Txori convida

a olvidar el Gori Gori (1)

de la eterna despedida.

¡Vámonos pues, al Gau Txori

El frustrado Café-Concert

En 1933, Ricardo Cobo planeó llevar cabo un ambicioso proyecto. Se trataba de abrir un nuevo negocio consistente en un café en el que se ofrecieran conciertos, atracciones y se representaran pequeñas obras teatrales. Llevaría el nombre de Café-Concert.

Eligió para ello un local a reformar, cuya entrada principal estaba en la calle Pintorería número 13, con un pequeño acceso también por la calle Cuchillería.

Redactó el proyecto al arquitecto Luis Alemany Martínez de Urquiola, que diseño un local de dos plantas con 22 palcos independientes para unas cien personas desde los cuales se tenia visión directa al escenario y la pista de baile. Se incluía un bar, aseos en las dos plantas, guardarropa, espacio para la orquesta, mesas y asientos alrededor de la pista de baile, bodega, despensa, y siete camerinos para los artistas.

La construcción no se llevó a efecto: la Guerra Civil truncó el proyecto

Perspectiva del proyectado Café-Concert / Archivo familiar

Los franquistas hostigan al Gau Txori

Las buenas relaciones de Cobo con políticos republicanos de izquierdas y nacionalistas, el nombre del local en euskera y las cerámicas alusivas a los pecados capitales de su bar no gustaron nada a los dirigentes surgidos con el nuevo régimen de la dictadura que tomaron el poder en Vitoria en 1936.

En enero de 1938, Cobo recibió una carta de la Delegación de Orden Público de Álava, que decía lo siguiente: “Habiendo llegado a ésta Delegación noticias transmitidas por las Autoridades y particulares, que el Bar y clientela anterior al Movimiento Nacional, contraria marcadamente a los principios del mismo; no solo no ha variado, sino que sigue siendo el centro de reunión y asistencia de numerosos individuos, todos ellos vigilados por esta Delegación, que se dedican a comentarios, sin recatarse de la situación por que atravesamos; he dispuesto el cierre del establecimiento, por el plazo de OCHO DIAS, al cabo de los cuales solicitará de ésta Delegación, su apertura.

Sin perjuicio de lo expuesto, con esta fecha ordeno se abra una información.”

Posteriormente, vándalos franquistas destruyeron la hermosa azulejería de la barra de su bar. Dadas las circunstancias, Ricardo se deshizo del café, muy a su pesar, poniéndolo a la venta en febrero de 1938.

Poco antes de terminar la guerra, en febrero de 1939, fue obligado por los fascistas a transportar gratuitamente víveres a Barcelona en su camión con matricula SE-17667, “en pro de las regiones liberadas”.

Me cuentan sus familiares, que en la posguerra lo pasó bastante mal, lo que minó su salud y falleció el 22 de agosto de 1944 a la edad de 48 años.

El local del desaparecido Gau Txori continuó siendo un bar, que fue conocido con los nombres de Deportivo y Felmar.

El Bar Deportivo en 1958 / S. Arina - Archivo municipal

Ricardo Cobo ha tenido dos descendientes en la radiodifusión alavesa: su hija Judith formó parte de la plantilla de Radio Vitoria y su nieta Isabel Cobo es periodista de Cadena Ser Vitoria.

(1) Canto lúgubre de los entierros

(2) Denominación que se utilizaba entonces, para referirse a los taxis

(3) Confederación Española de Derechas Autónomas.

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