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Jueves, 09 de Julio de 2020

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¿Hacia dónde va la oncogeriatría?

Analizamos los tratamientos contra el cáncer para la tercera edad

El 50% de los tumores malignos ocurren en personas con 65 años.

El 50% de los tumores malignos ocurren en personas con 65 años. / Simon Jarratt/Corbis/VCG

Hace unas semanas se celebró el congreso de la Sociedad Internacional de Oncogeriatria (SIOG), área cada vez más importante en la atención de los mayores. “El área de la oncología dedicada al estudio y tratamiento del cáncer en los mayores”, explica Fran Soria, geriatra del Hospital Universitario 12 de Octubre y Hospital La Luz de Madrid.

“Cada vez es mayor el número de ancianos con diagnostico de cáncer que acuden a las consultas de Oncología Medica y para hacer un abordaje apropiado del paciente, se debe considerar el estado físico del anciano y su edad oncológica ya que no es lo mismo una persona mayor autónoma que una persona con dependencia”, apunta.

Nos cuenta que en la actualidad, según los datos más recientes del Instituto Nacional del Cáncer de los EEUU las personas con más de 65 anos tienen 11 veces más riesgo de desarrollar cáncer que las personas entre 25 y 44 anos.

Sigue con más datos como que más del 50% de los tumores malignos ocurren en personas con 65 años o más o que la prevalencia en individuos de edades muy avanzadas es muy elevada en los tumores más habituales como el cáncer de colon. Hacia el año 2030, aproximadamente el 70% de todos los canceres se diagnosticaran en individuos con más de 65 años de edad.

“El cáncer empeora el deterioro funcional de los individuos y además tienden a empeorar mas tras el tratamiento oncológico debido a los posibles efectos tóxicos”, matiza. El objetivo de la oncogeriatría es “principalmente en el uso de herramientas que ayudan a detectar personas más susceptibles a los efectos de los tratamientos de los tumores de los mayores, valuando la situación física, la nutrición o la situación cognitiva entro otros elementos”.

Con esto se puede proporcionar una estimación de la expectativa de vida del paciente; valorar la reserva funcional y la tolerancia a la quimioterapia; facilitar la toma de decisiones en los mayores y ayudar en valorar al paciente mayor de una manera integral con aquellas enfermedades que pueden contribuir al deterioro del paciente. También permite tener datos científicos que ayuden a los pacientes a ser incluidos en los estudios científicos.

Hay un objetivo mayor. “La idea es individualizar el tratamiento en los mayores”, apunta Soria que deja claro que los mayores también deben recibir tratamiento. “Lo importante es que nuestro medico conozca nuestro estado físico y nos pueda ayudar, en conjunto de nuestra familia y seres queridos a tomar la decisión del mejor tratamiento posible para nuestra enfermedad y así no sufrir las consecuencias de un tratamiento diseñado para personas con una situación física más robusta”.

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