La tumbona es más importante que la piscina
Soy un devorador de catálogos de las casas de Balears que no puedo comprar

"La línea roja" de Matías Vallés (02/01/20)
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Palma
Soy un devorador de catálogos de las casas de Balears que no puedo comprar.
Y sobre todo, de las casas que no puedo vender.
Hay un detalle esencial en la promoción gráfica de una vivienda mallorquina digna de ser vendida a un extranjero.
La piscina, habrán respondido los más apresurados.
La tumbona, hay que corregirles, porque una piscina que no incorpore los asientos declinantes es tan insípida como si no tuviera agua.
Las tumbonas no solo compiten en protagonismo con la piscina, sino con la casa entera.
Aceptamos los árboles, emparrados y pérgolas como complementos, pero ninguno de ellos puede suplantar a la tumbona esencial.
Para surtir efecto, la tumbona tiene que estar absolutamente vacía, a lo sumo con una toalla arrollada.
Colocar a seres humanos en la tumbona deprecia tanto la propiedad como incluir imágenes de un batallón de okupas en el folleto promocional de la casa que pretendemos vender.
Unas tumbonas con gente son una insinuación de que deberíamos utilizarlas, cuando estamos tan ocupados divirtiéndonos que no tenemos tiempo de descansar.




