Últimas noticias Hemeroteca

Martes, 21 de Enero de 2020

Otras localidades

"El mundo es una pelota" y las desgracias se van a balonazos

Un equipo de fútbol formado por refugiados busca financiación para poder seguir utilizando el deporte como herramienta de integración

Sus historias encierran todas las dificultades imaginables, han recorrido miles de kilómetros huyendo de la barbarie y, en este punto del camino, han llegado a Vallecas para concentrarse en torno a un balón de fútbol. Es un equipo formado por refugiados a los que la vida ha traído a Madrid y que, desde sus diferentes orígenes y lenguas, se han unido por el fútbol. Gestionar "un espacio en el que se hablan muchos idiomas era un reto y el deporte nos permite hablar un lenguaje común, conocernos y compartir ese rato", explica en La Ventana de Madrid Irene Redondo, del Grupo de Acción Comunitaria, que intenta ahora encontrar financiación para poder seguir adelante con la iniciativa.

El equipo une cada viernes por la tarde a chicos refugiados que acuden desde los distintos pisos en los que viven y a otros chavales de Vallecas cuyos padres, por distintos motivos, no pueden pasar la tarde con ellos. Todos tienen entre 18 y 25 años. "Al principio jugábamos en la calle, con balones que trajimos nosotros mismos y, como va creciendo el número de jugadores, necesitamos material, botas, comida para las meriendas y, en caso de que llueva, (dinero) para alquilar una pista municipal o pagar abonos de transporte", explica Irene. La necesidad de financiación les ha llevado a abrir una iniciativa de crowdfunding en la web Gofundme.

Uno de los jóvenes en la cancha de entrenamiento. / Cadena SER

Además de un pasado lleno de complejidades y un balón de fútbol, comparten a Nico, un exjugador del Rayo Vallecano que hoy, apartado del camino del fútbol profesional, ejerce de entrenador del grupo. "Queremos que sientan confianza en sí mismos" que trabajen "sus problemas físicos o mentales" y que, incide, encuentren un lugar "en el que no se sientan mal por todo lo que han vivido".

El propio Nico llegó a Madrid como refugiado. Tenía entonces ocho años, cuando su padre huyó de Colombia amenazado, señala el técnico, por las fuerzas armadas. El joven entrenador, hoy tiene 30 años, no puede dar demasiados detalles sobre las desventuras de sus futbolistas, que han pasado por "situaciones muy difíciles de torturas y desapariciones", admite. A partir de ese material sensible, Nico trata de crear un equipo, un espíritu compartido y el tipo de vínculo que surge a través del deporte. Lo importante, dice, es "hacernos fuertes y que todos los sintamos importantes, generar unión, el grupo". Aunque por el momento no compiten, su entrenador no descarta hacerlo en el futuro en la Liga de Fútbol Popular, con la que mantienen un contacto constante.

Las procedencias variadas han alumbrado un conjunto variado de idiomas. Tantos y tan diversos que la comunicación es a veces difícil. "Trato de traducir algunas cosas al inglés; pero al final esto es el lenguaje de las ganas y como esto es fútbol y no tengo que explicarles una ley" acaban entendiendo los ejercicios, afirma su entrenador.

La buena marcha del proyecto de financiación les ha acercado ya a su objetivo. Ahora, no solo buscan que su equipo sobreviva, sino que pueda replicarse la idea en otros barrios de la ciudad para aprovechar el poder del deporte como herramienta de integración y disolución de las diferencias. A un exmadrididsta, Jorge Valdano, atribuye la sabiduría popular una frase: "El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes". El curioso ejemplo de estos chicos, cuya trayectoria está plagada de demasiados momentos importantes, toca techo en el punto en que giran la famosa cita de Valdano. El fútbol puede llegar a ser lo más importante de entre todo lo que importa.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?