Aviones demasiado privados
La desigualdad económica se transmite a los aeropuertos, incluidos los de Balears

"La línea roja" de Matías Vallés (14/01/20)
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Palma
Suele decirse que los pasajeros de aviones y sus equipajes son sometidos a identificaciones y registros humillantes, que convierten al transporte aéreo en una actividad de ganadería intensiva.
La mayoría de pasajeros, pero no todos.
Las mal llamadas terminales de avionetas o de aviación privada, porque acogen reactores más caros que un avión comercial, son tratadas con un control mucho menor o inexistente.
La desigualdad económica se transmite a los aeropuertos, incluidos los de Balears.
Para demostrarlo bastaría repasar la impunidad con la que la CIA norteamericana se paseó por las terminales de aviación privada de Son Sant Joan y de Ibiza, pero hay un ejemplo mucho más reciente.
Carlos Ghosn, el antiguo presidente de la automovilística Renault-Nissan estaba en libertad condicional en su domicilio de Tokio, bajo una vigilancia extrema.
Pese a ello, pudo escapar metido en una caja de material musical que viajó por aeropuertos privados de Tokio y Estambul, antes de llegar a Líbano.
Papeles falsos, ningún registro, mientras millones de inocentes eran torturados en todos los aeropuertos del mundo.
Que alguien diga que eso sería imposible en los reactores demasiado privados de Balears.
Lo que pasa en las avionetas, se queda en las avionetas.




