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Viernes, 21 de Febrero de 2020

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El Club Financiero Atlántico cierra por su situación económica

El club de A Coruña en el que desayuna Amancio Ortega entra en fase de liquidación

Concentración de trabajadores en el Club Financiero

Concentración de trabajadores en el Club Financiero / CIG

El Club Financiero Atlántico, ubicado en A Coruña, cierra sus puertas y entra en fase de liquidación en unos días. Treinta años después de su fundación, el club, en el que toma el café a diario Amancio Ortega, se ve obligado a cesar en su funcionamiento y cerrar sus instalaciones, según ha comunicado a los socios el presidente de la junta directiva, Mariano Gómez-Ulla.

Señala en la carta que ha sido imposible garantizar la viabilidad económica y, por tanto, la continuidad del club. El día 27 de estes mes de febrero se celebra una asamblea extraordinaria en la que se informará del procedimiento concursal y que llevará al Juzgado de lo Mercantil número 2 de A Coruña a abrir la fase de liquidación de la sociedad.

Los trabajadores están a la espera de los pasos que de el juzgado.  "Ya contábamos con el cierre porque, como tenemos toda la documentación en el juzgado de lo mercantil para la liquidación del personal y de la actividad, estábamos a la espera de que llegue la orden del juez para suspender la actividad. Se adelantaron informando a los socios porque, claro, los socios también tienen que saber de la situación", subrayó Manuel Soñora, presidente del comité de empresa del Club Financierto Atlántico.

Los trabajadores han sido convocados a una nueva movilización este viernes, de once de la mañana a una de la tarde, ante la sede del Club Financiero. Piden la dimisión del presidente y de toda la junta directiva y el cobro de sus salarios correspondicentes a los pasados meses de diciembre y enero.

En concurso de acreedores desde diciembre

El Club Financiero Atlántico entró en concurso de acreedores el pasado mes de diciembre de 2019. En ese momento presentó la solicitud ante el Juzgado de lo Mercantil de A Coruña. Era un concurso voluntario tras las circunstancias que, según señalaba en un comunicado, habían ocurrido en las últimas semanas que obligaron a sus responsables a adoptar esa decisión. El detonante fue que tuvo que asumir unos pagos que eran de otra sociedad, propietararia en su día del inmuble.

Esta empresa, Restauraciones Monumentales y Construcciones, Remocsa, también tuvo que entrar en su día en concurso de acreedores. Al no hacer frente a sus deudas, tuvo que asumirlas la asociación que sustentaba el Club Financiero. Son entre 100.000 y 200.00 euros que la entidad es incapaz de pagar, lo que le obliga a solicitar el concurso por el desequilibrio que sufre en su liquidez. Lo hace, añadía, en cumplimiento de la normativa vigente y en interés de los intereses de la entidad, socios, trabajadores y terceros.

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