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Martes, 07 de Abril de 2020

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Plagas

Palencia afectada por la plaga del zabro

Se detecta en la comarca palentina del Cerrato

El gusano zabro ataca a los brotesl del cereal impidiendo que puedan germinar

El gusano zabro ataca a los brotesl del cereal impidiendo que puedan germinar / Manuel Brágimo (ICAL)

David Herrero / ICAL

A los precios injustos, la demonización del sector y el futuro incierto de la Política Agraria Común se suman las plagas agrícolas, en este caso, de la mano del zabro. Además de las comarcas palentinas de Campos y el Cerrato, las provincias de Burgos, con la zona de Arlanza, Arlanzón, Bureba-Ebro, las Merindades y Pisuerga; Valladolid, en el ámbito central y sureste de la provincia, y Soria, asociada a las comarcas de Arcos de Jalón y Campo de Gómara, están afectadas por este gusano, según los datos facilitados por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural.

Aun así, en Castilla y León, el zabro “no está extendido por toda la Comunidad y sólo genera problemas importantes de forma ocasional, aunque, en las zonas donde está presente, los daños suelen repetirse”, señalan desde la Consejería.

Entre los afectados en la comarca palentina del Cerrato, el profesional del campo de la localidad de Baltanás (Palencia), Javier Cepeda, afirma a la Agencia Ical que calcula la existencia de unas 2.000 hectáreas afectadas, en su mayor parte en la zona donde “hubo pedrisco el año pasado”. Detalla que la situación comenzó hace un mes, al observar que “las parcelas sin arar o trabajadas mediante siembra directa eran las primeras en sufrir la acción del zabro. Tal es así que, en todos los casos, “el gusano ha pasado de la paja a la comida, en este caso, a la sementera más temprana, la cual ya estaba nacida”.

En el momento en el que la planta “está en brote, el gusano absorbe y come lo blando de ella, al dejar los nervios e introducirla hacia el fondo de la tierra”. Una acción planta a planta que “acaba con la totalidad de las parcelas afectadas, dado que, en estos momentos, se ha extendido a otras localidades cercanas del Cerrato”, puntualiza.

Aun así, reconoce que el año pasado hubo un pequeño brote. Ahora, “está evolucionando y se ha extendido más, tras anidar en los restos de cosecha, con alimento y sustento”. Debido a su acción, ya que en una semana han acabado con su parcela, Cepeda se ha visto obligado a arar la tierra y volver a sembrar, con “la expectativa de que no vuelva a aparecer”.

Desarrollo del zabro

Todo comienza a partir de una especie de cucaracha, la cual realiza la puesta en la paja y en los residuos restantes en el campo, en su mayoría en las parcelas trabajadas por la siembra directa, según los primeros indicios observados por los agricultores. Con una media de 100 huevos por cada animal, el gusano eclosiona y comienza a extenderse por los diferentes campos de cultivos para alimentarse.

Otro de los agricultores afectados, Carlos Toquero, asegura que “el trigo tiene mucho residuo de paja que queda muy picado y no se recoge, por lo que se convierte en un manto para que este gusano anide”. Además, añade que el año pasado, el cual fue “bastante malo, la paja estuvo dañada y, aunque se recogió con las empacadoras, se quedó muy extendida en el campo, sirviendo así de reservorio ideal para cualquier tipo de plaga”.

Dicha larva posee entre dos y tres generaciones a lo largo de la temporada, con una persistencia hasta el mes de junio. Subraya que “está potenciada por las prácticas agrícolas actuales”, pero realmente, “si no se hicieran las labores que realizan todos los profesionales del campo sería una actividad inviable económicamente, sin olvidar que están obligados a realizarlas, al no poder desempeñar el laboreo como tal porque se intenta potenciar una agricultura sostenible y de conservación”.

La agricultura de conservación “tiene un gran nombre, pero las armas que tienen los agricultores para llevarla a cabo son cada vez más reducidas, a partir de las limitaciones de fitosanitarios o las quemas de rastrojos”. De esta manera, “esa nueva forma de trabajar el campo indica directamente a la utilización de la siembra directa”, con los consiguientes problemas que se generan, apunta.

Fitosanitarios y recomendaciones

Los agricultores reconocen que “no existen productos fitosanitarios enfocados para este tipo de gusanos en estos cultivos, porque el secano tiene unos costes muy reducidos, y en el caso de usarlo, el umbral de rentabilidad no tendría cabida.”

En ese sentido, desde la Asociación de Jóvenes Agricultores de Palencia (Asaja) confirman que, hasta la fecha, había solamente dos productos que trataban el zabro, pero uno de ellos “ha sido prohibido por la Unión Europea recientemente”. Por su parte, trasladan que el restante “no hace gran efecto, al durar sólo dos día en el campo”, por lo que el problema persiste, dado que “no hay manera de combatir la plaga”.

Javier Cepeda explica que con los primeros daños, se pusieron en contacto con el Servicio de Plagas en Valladolid, pero asegura que no recibieron mucha ayuda, al considerar que tenía una "condición pequeña”. Aun así, puntualiza que, tras darse a conocer el problema por parte de Asaja, recibieron al día siguiente una circular en la que se afirmaba la existencia de una plaga, pero lamenta que nos les "hicieran caso”.

Por su parte, desde la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural aclaran que la incidencia de zabro en los cereales de invierno “va íntimamente ligada a las condiciones de temperatura y humedad”. La climatología benigna del otoño pasado motivó que, con fecha 7 octubre, desde el Observatorio de Plagas de Castilla y León “se emitiese un aviso recomendando a los agricultores la vigilancia de sus cereales de invierno en las zonas endémicas de la Comunidad”.

A mayores, la eclosión temprana de las larvas en otoño y las temperaturas poco drásticas de este invierno han favorecido que se produzcan los primeros daños reales en cultivo, por lo que, con fecha 6 de febrero de 2020, “se emitió un recordatorio a los agricultores para que vigilaran la presencia de zabro en sus explotaciones”, apostillan.

Tanto la Consejería como desde el Instituto Técnico Agrario de Castilla y León (Itacyl) recomiendan realizar medidas preventivas, a partir de la rotación de cultivos, el retraso máximo de las siembras, la eliminación del rastrojo y ricio mediante alzado y evitar siembras de cereal sobre cereal, así como la siembra directa.

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