Viernes, 05 de Marzo de 2021

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"Tenemos que ser conscientes de la dimensión del coronavirus"

El cineasta José Manuel Colón explica su experiencia como enfermo desde su aislamiento en San Fernando

José Manuel Colón en el vídeo donde ha explicado su aislamiento

José Manuel Colón en el vídeo donde ha explicado su aislamiento / JM. Colón.

José Manuel Colón no figura en ninguna estadística del coronavirus. Pero lo tiene. Empezó como una tos, derivó en una fiebre, dificultades respiratorias, dolores musculares. Ha perdido el gusto y el olfato. En cuanto notó los síntomas se aisló en una habitación de la casa que comparte con sus padres y un hermano. en San Fernando (Cádiz) Avisó a las autoridades. Tardaron un día en cogerle el teléfono. Desde entonces ha pasado una semana y aún no le han hecho la prueba. "Esa es mi principal queja. Están dando números de casos, pero somos muchos más. No sabemos la dimensión del problema". Desde su aislamiento, llama a la seriedad. "Tenemos que ser responsables y ser conscientes de la dimensión de esto. El coronavirus es real y se contagia".

Colón, periodista, historiador, productor y director de cine,  está acostumbrado a contar historias de otros. En Black Man White Skin explicó cómo es ser albino en África. En La manzana de Eva denunció la mutilación genital que sufren mujeres en el mundo. Está ultimando otro documental sobre migración ilegal. Y ahora desde su cuarto en San Fernando (Cádiz) narra con su voz el padecer de un contagiado por coronavirus. Él mismo.

"Empecé a toser el jueves pasado (12 de marzo) y decidí aislarme", recuerda. Había estado en Uruguay y en Madrid en las semanas previas, pero llevaba ya varios días en la bahía gaditana, junto con sus padres. Los síntomas fueron a peor. "He llegado a tener 38.9 de fiebre y muchos dolores". Su primer intento de avisar a las autoridades sanitarias fue en vano. Ni siquiera le cogían el teléfono. Al segundo día sí le respondieron. "Me dijeron que permaneciera en casa, salvo que empeorara mucho". Y empeoró. Porque después empezó a costarle respirar. Una ambulancia llegó a ir a su casa, pero al analizarle prefirieron no hospitalizarle. "Aunque vinieron a buscarme, como tenía la saturación en sangre correcta, decidieron que no pasaba a la consulta y que no me hacían las pruebas de coronavirus".

Y así ha seguido desde entonces. La fiebre ha pasado, pero los síntomas no. Sigue tosiendo, siguen los dolores, teme estar sufriendo apneas, y ha perdido los sentidos del gusto y el olfato. "Confío en mejorar del todo. Soy deportista aunque me preocupa que hace dos años y medio sufrí una neumonía". Su aislamiento voluntario ha sido rotundo. No sale del entorno de su habitación y tiene para su uso exclusivo un baño de la casa. Le dejan la comida en la puerta y no tiene contacto físico con su familia. "Extremo las precauciones porque no quiero que se contagien".

Asume con deportividad lo que le ha tocado y entiende que las administraciones tomen medidas drásticas para evitar que la pandemia crezca. Sí se queja que ni él, ni muchos como él, puedan hacerse la prueba. "Quizá seamos un millón de contagiados en España y no lo sepamos. Deberíamos saber la dimensión real del problema, porque solo así tomaremos verdadera conciencia". Pone el ejemplo de su propia familia. "Como no me he hecho ninguna prueba, mi padre realmente piensa que puedo no tenerlo". No tener seguridad completa de estar padeciendo los efectos del coronavirus hace que se relajen las medidas de protección.

Desde su confinamiento, y acostumbrado a ver de cerca dramas reales y graves de la sociedad, lanza un llamamiento. "En España llevamos una semana encerrados. Esta fuerza que hemos tenido de salir al balcón a aplaudir y hacer muchas bromas irá decayendo con el paso del tiempo. Corremos el riesgo de tocar fondo. De que la inquietud pase a desesperación", advierte. Anima a seguir las pautas del estado de alarma, tener empatía, ponerse en la piel del otro para que esto no se agrave más. Le preocupa que el coronavirus se extienda en África, donde no hay medios sanitarios para frenarlo y atenderlo.

Colón cree que la pandemia del coronavirus ha situado a España ante un espejo. "Nos pone delante de otras realidades que no veíamos. Ahora a los españoles nos cierran todas las fronteras. Nos toca vivir lo que tantos africanos, por ejemplo, han vivido cuando querían venir aquí. Esto nos lleva a darnos cuenta de que no somos mejores que nadie. Que no somos distintos por tener otro color de piel o haber nacido en otro lugar".

No sabe exactamente cómo se pudo contagiar. Tampoco cree que sirva de nada buscar culpables. Su preocupación es mantener las medidas de protección, que los suyos sigan bien y que esto pase cuando tenga que pasar. Él, que con su cine ha buscado hacer visibles a los que nadie quería mirar, cuenta su historia deseando un final feliz. Para todos. 

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