Martes, 29 de Septiembre de 2020

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La coletilla

Esta ciudad está muy necesitada de buenas noticias como para permitirse no ilusionarse con que el Xerez DFC esté a dos pasos de Segunda B

Sede del Xerez Deportivo FC a la espalda del fondo sur de Chapín

Sede del Xerez Deportivo FC a la espalda del fondo sur de Chapín / Radio Jerez Cadena SER

Esta ciudad, Jerez, vive demasiado necesitada de noticias positivas como para permitirse el lujo de no ilusionarse con que su primer equipo de fútbol en masa social, el Xerez Deportivo FC, se haya colocado a sólo dos pasitos de ascender a Segunda división B.

Es verdad que estamos inmersos en una crisis. Que no tenemos el ánimo ni el cuerpo para muchas fiestas ni celebraciones, y que se ha demostrado otra vez que el fútbol es sólo la más importante de entre las cosas menos importantes. Sin embargo, el simple hecho de podernos alegrar e ilusionar con poder recuperar el fútbol con mayúsculas para esta ciudad después de tantos años es en sí mismo oro molido y debería ocupar todos los titulares y toda nuestra atención.

Cuando llegue el momento, en pleno verano, será el balón el que dicte sentencia ante el segundo equipo de un poderoso de nuestro fútbol como el Real Betis y frente a dos equipos, Utrera y Ciudad de Lucena, cuyas ciudades viven ilusionadas con la posiblidad de regresar a la categoría de bronce. Lo que nadie nos va a poder quitar ya son los dos meses que tenemos por delante en los que soñar es gratis. Porque el fútbol nos ha devuelto la capacidad para ilusionarnos, tanto a los miles de socios xerecistas, como a los aficionados al fútbol y a los habitantes de una ciudad que quiere y que necesita volver a estar más pronto que tarde en la élite del fútbol español.

Mientras en otras ciudades se alentaba a los aficionados cuyos equipos íban a estar implicados en retos deportivos importantes si se reanudaba la competición, aquí he venido observando durante todo este tiempo una indisimulada resistencia desde algún sector de la opinión pública. Antes de la confirmación del play off exprés, dándole veracidad a "fuentes bien informadas" que tiraban por tierra la propuesta del presidente de la Federación Española e incluso acudiendo a profesionales de la judicatura y del derecho deportivo que alertaban de la ilegalidad de la medida propuesta por Luis Rubiales.

Lo preocupante es que, después de la confirmación y ratificación por parte de la Federación y de las territoriales, y sin apenas una muesca disimulada de satisfacción, nos hemos volcado en buscar testimonios de más Falis contrarios a jugar sin vacuna. Al no encontrarlos, porque los jugadores son los primeros interesados en volver a la actividad siguiendo todas las medidas sanitarias, hemos sucumbido a la tentación de poner el foco principal en las críticas de la AFE a la decisión adoptada por la Española -¿acaso esperaban otra postura de un sindicato que ha vivido, vive y vivirá de eso?-, en advertir de la imposibilidad de que los clubes implicados corran con los gastos de los protocolos de salud, o de entrar en el debate de si prevalece el criterio de la Andaluza, que da al Xerez DFC como segundo, o el de la Española, que da como subcampeón al Ciudad de Lucena.

Pero sobre todo, esta incomodidad manifiesta encuentra su razón de ser en la famosa coletilla. Porque, superado todo lo anterior, añadir a cualquier comentario relacionado con las opciones del equipo xerecista el "si Sanidad no lo impide", es tan innecesario como elemental. Porque no he visto esas coletillas con tanta insistencia en la magnífica noticia de que el Circuito de Jerez albergará no uno, sino dos grandes premios para abrir la temporada del Mundial de motociclismo, con la consiguiente lluvia de cientos de miles de euros que vendrán para Jerez durante los meses de verano. Obviamente, ese evento estará también supeditado a la evolución de la desescalada y al visto bueno por parte del Ministerio de Sanidad. Pues no faltaba más.

En los tiempos que corren, la coletilla de "si Sanidad no lo impide" equivale a cuando llegábamos al viernes por la tarde en el trabajo o en la escuela, deseábamos a nuestros compañeros un buen fin de semana y nos despedíamos con un "hasta el lunes si Dios quiere". Nada nuevo entonces. Seguimos dependiendo de la voluntad divina, y ahora también de manera excepcional de la del Estado.

Pero, ¿y si el fondo de la cuestión fuera que hay quienes no han digerido nada bien que el Xerez Deportivo FC se haya colocado a sólo dos pasitos de ascender a Segunda B? Sólo hay que echar un vistazo a las redes sociales, donde el que más y el que menos suele sacar lo peor de sí. Que el club nacido no hace todavía siete años esté en disposición de hablarle de tú a la vuelta de un par de meses a muchos históricos de nuestro fútbol puede que no sea plato de buen gusto para todos. Con la cantidad de obstáculos de todo tipo que nos han puesto por delante, que al final la voluntad de una gran afición esté pudiendo hasta con el más feroz de sus enemigos es para sentirse orgulloso. Supongo que será cuestión de tiempo. O no, quén sabe, Pero en cualquier caso tampoco es nuestro problema ni tenemos en nuestra mano la solución.

Cada cuál es dueño de sus decisiones y libre de depositar sus sentimientos donde considere. Hasta ahí podíamos llegar, ahora que empezamos a valorar en su justa medida conceptos como el de la libertad. Pero que no dude nadie que, salvada esta obviedad, debemos ser conscientes de lo mucho que se juega una ciudad condenada a una depresión permanente y con su futuro y el de sus habitantes pendiente casi siempre de un hilo.

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