Auamba buluba balambambú: el estribillo más célebre del rock'n'roll
En el fallecimiento de uno de los pioneros del rock, Little Richard, recordamos en LA HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN qué había dentro de "Tutti Frutti"

Little Richard. / Getty Images

LA HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN #99. EMISIÓN 17/05/2020
ARTISTA: LITTLE RICHARD
CANCIÓN: TUTTI FRUTTI
AÑO: 1955
HISTORIA: FALLECIMIENTO LITTLE RICHARD
VIDEO: TUTTI FRUTTI - LITTLE RICHARD
A los 87 años de edad y a causa de un cáncer de huesos, ha fallecido la semana pasada Little Richard, una de las primeras estrellas que produjo el nuevo estilo del rock’n’roll allá por los lejanos años cincuenta. Y la que traemos hoy a LA HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN es la que le abrió las puertas de la fama: ”Tutti Frutti”, del año 1955.
El rock’n’roll de los años cincuenta, hasta que fue domesticado por la industria del disco, era un estilo salvaje, que brotaba de abajo, del subsuelo del rhythm & blues negro con unas gotitas de country blanco. Entre los primeros rockeros los había blancos, como Elvis y Carl Perkins, y negros como Chuck Berry y Little Richard. De este último nos ocupamos hoy. Era excesivo en todo, desde el inicio hasta el fin: el hijo negro adoptado por un matrimonio blanco de Georgia, fue religioso, homosexual y músico a partes iguales, y en todos esos campos se metió a fondo.
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LA HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN CON JOSÉ IBARRA 17/05/2020
El estilo crudo del primer rock’n’roll se enfrentaba a la meliflua música blanca de los cincuenta: voces engoladas, tonos angelicales y suaves, canciones amables y familiares, romanticonas y nada escandalosas: música para un público conservador, aburrido, de clase media y de raza blanca. El rock’n’roll vino a revolucionar todo eso y venía a ser lo contrario: la música de los negros, con ritmos frenéticos, a alto volumen, sudorosa, corporal, subversiva, provocadora, divertida y explícitamente sexual.
Tan sexual era que, en realidad, sus letras no pasaban el puritano filtro ni de las radios ni de las discográficas. Cuando un emergente Little Richard ficha por el sello Specialty en 1955 y le presenta “Tutti Frutti”, se echaron las manos a la cabeza cuando vieron la letra, porque este éxito hoy clásico del rock’n’roll tenía una letra impresentable. Porque aquello no era el nombre de un helado sino, ni más ni menos, un himno al sexo anal, con menciones explícitas en la jerga de los negros a culos, penetraciones anales y vaselina. La América inocente, bien peinada y biempensante no podría haber soportado una canción de negros lúbricos practicando sexo homosexual a ritmo de rock. Aquello era irradiable. Lo que decía la letra inicial era esto: “Tutti Frutti, good, booty / If it don’t fit, don’t force it / You can grease it, make it easy” (“Tutti Frutti, buen culito / Si no entra, no lo fuerces / puedes engrasarlo, para facilitarlo”). Eso, en la América blanca de 1955 era insoportable.
¿Qué hicieron? Pues cambiar la letra, claro, antes de empezar a grabar. Y el 14 de septiembre de 1955 se inmortalizó en aquellos estudios la canción que ha pasado a la historia con el título de “Tutti Frutti” y el célebre estribillo de a wop-bop-a loo-bop-o- a-lo -ban-boom. O auamba buluba balambambú en la fonética española. La persona encargada de poner la nueva letra era Dorothy La Bostrie, que tiene una página en la Historia del rock por la pequeña hazaña de haber sabido convertir a oídos standard unos versos imposibles y hacer a la canción inmortal. La letra que sustituyó al acto de sodomía no hablaba ya del mundo gay, sino de novias con nombres de mujer, y la sexualidad estaba presente, pero de forma más velada, oculta con eufemismos que no molestaran a los oídos del gran público. Eso la hizo radiable y exitosa. Y hasta hoy.
Hoy día, “Tutti Frutti” es un clásico indiscutible de la cultura norteamericana, entronizada hasta el extremo de que aquella canción de promiscuos gays negros de los años cincuenta fue agregada en 2010 en el Registro de Grabaciones del Congreso de los Estados Unidos, reivindicando la “vocalización única sobre el ritmo irresistible que anunció una nueva era en la música”. De la proscripción a la solemnidad oficial en 55 años. Lo que ha cambiado el mundo, madre mía. Este es el mejor epitafio para uno de los grandes, que se ha ido la semana pasada. Homenaje hoy en LA HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN a Little Richard y su “Tutti Frutti”.




